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miércoles, 24 de febrero de 2016

EL PAISAJE ANDINO VENEZOLANO VISTO DESDE LA POESÍA ECOLOGISTA DE JUAN ANTONIO GONZALO PATRIZI


Debería figurar el poeta Juan Antonio Gonzalo Patrizi (Mérida: 1911- Caracas 1950) entre los fundadores científicos del movimiento ecologista venezolano. Divulgó con el requerido énfasis en los medios gubernamentales de ese entonces la tesis de entender el desarrollo agropecuario enmarcado con el activar conservacionista, sin negar la fuerza liberadora de la agricultura para el País pero siempre en armonía con el equilibrio ecológico, entre los campos de sembradío y la protección de los bosques para mantener las fuentes de agua, la salud del ambiente, la salvación de la fauna silvestre.

Significaba ello para J. A. Gonzalo Patrizi, la agricultura uncida al conservacionismo, un complejo continuo estrechamiento vinculado con la estratificación social de los trabajadores del campo. Recogió sus teorías sobre la relación dinámica agricultura y conservacionismo en su libro: Ante el campesinado andino. Panorama agrario de os Andes Agricultura sin tierra. Mediana y pequeña propiedad rural.

Publicado en Caracas por impresores Unidos en 1944. La lucha por la ecología es también una lucha por la paz, así lo entendió él.

Se transcribe para los lectores la sugestiva oda de Juan Antonio Gonzalo Patrizi rotulada.

MOLINO

Hilandero de vida
en la rueca del viento.
Galán de las espigas
del maduro trigal.

Gira el molino, -al visitarle-
con brisa y aire
teje un juego de blondas.
La aurora –al despedirse-
le deja entre los brazos la mañana.

La mañanita –novia niña-
se entretiene colgando entre sus aspas
telarañas de Sol.

Gira el molino, gira
como si fuera el corazón del carro.

Molino – Cristo campesino-
crucificando en rachas
aulladas por los zorros,
a tu amparo tres ranchos se arrodillan
y te bendicen
con las palabras largas
y grises del fogón.

Hilandero de vida
en la rueca del viento.
Galán de las espigas

del maduro trigal.




Juan Antonio Gonzalo Patrizi


Nació en Mérida el 9 de marzo de 1911 en el seno de una familia de literatos. Hijo de Juan Antonio Gonzalo Salas y sobrino de Tulio Gonzalo Salas y Pedro Maria Patrizi, reconocidos poetas merideños. Cursó la secundaria en su ciudad natal e inició la carrera de Derecho en la Universidad de los Andes. En 1929, junto a su familia, se radicó en Caracas donde prosiguió sus estudios, doctorándose en Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela (1938). Se especializó en Política Agraria en cursos que realizó en Estados Unidos y Centro América. Ejerció privadamente su carrera destacándose como excepcional penalista, logrando muy buenos comentarios incluso de sus contendientes en las querellas judiciales. Desde 1940 se desempeñó como consultor jurídico del Ministerio de Agricultura y Cría. Fue uno de los mejores poetas de la generación de 1930 identificado con el movimiento vanguardista. Colaboró en varias publicaciones periódicas venezolanas como La Opinión, El Vigilante, Patria. Sus Obras son: Queniquea (Cuento 1934);Riscos (poemas 1935); Regiones desconocidas del yo (ensayo 1933); Rutas venezolanas (ensayos 1938); Raíces económicas de los fenómenos sociales(ensayo 1938); Ante el campesinado andino (ensayo 1944); El trastorno mental transitorio en la legislación penal venezolana. Dejó inéditos Chiquendona (novela); Romancero Serrano (poemas); Bolívar Civil (estudio); Inmigración y colonización (ensayo). Abogado, poeta, periodista, cuentista, ensayista Su muerte ocurrió en Caracas el 9 de marzo de 1950 cuando contaba con apenas 39 años de una ya fructífera vida.


Lubio Cardozo, poeta venezolano / Lenin Cardozo

EL PAISAJE ANDINO VENEZOLANO VISTO DESDE LA POESÍA ECOLOGISTA DE ANTONIO SPINETTI DINI


De Antonio Spinetti Dini (San Piero in Campo, isla de Elba, Italia: 1900- Mérida 1941) su breve pincelada en versos de la montaña,

                 



                    BUCÓLICA

Desde la ciudad que duerme
miro, bañada en Luna, la montaña.
Oh, saeta bucólica de Virgilio y Fray Luis,
vieja saeta olvidada
cómo te siento ahora en mi
hondamente clavada.
Lejos de todo ruido ciudadano,
hundirme en la maraña
de tus selvas, en donde
la vida es, todavía, tan humana.
Dormir bajo los árboles gigantescos,

sobre la tierra húmeda, bajo la Luna clara.
Envuelto en un aroma de removida tierra.
Con un vaho de verdura en la garganta.
Cómo se hiciera, entonces, de fecunda
esta alma mía, árida.
Front Cover(De su libro LA PALABRA AL VIENTO, 1934).












Lubio Cardozo, poeta venezolano / Lenin Cardozo



 

EL PAISAJE ANDINO VENEZOLANO VISTO DESDE LA POESÍA ECOLOGISTA DE RAUL CHUECOS PICON






De Raúl Chuecos Picón (Mérida: 1891-1937) se copia esta elocuente composición:







                                   LOS RÍOS
                 
                  Entre gramas y musgos y flor de piedras
                  el ojo solitario de la montaña.
                  bajo la noche oscura de las tormentas.
                  llora sus lágrimas.

                  Y van los inocentes llantos perdidos
                  resbalando, serenos, hasta los valles,
                  y formando los claros y mansos ríos
                  y los cantares.

                 Son las aguas lústrales que purifican
                 de del miasma la selva ilustre, las aguas niñas,
                 novias del árbol joven, soberbio y fuerte                
                 que defiende la honra de las colinas como un      

                 valiente


Lubio Cardozo, poeta venezolano / Lenin Cardozo

EL PAISAJE ANDINO VENEZOLANO VISTO DESDE LA POESÍA ECOLOGISTA DE AMÉRICO MENDA


Image result for Américo Menda (MéridaVivió cincuenta y nueve años Américo Menda (Mérida: 1887- Caracas: 1940). Ocuparon espacio intelectual la profesión de médico y la poesía. La orografía en torno a la ciudad de Mérida: la hermosura de su corporidad, la densidad de sus neblinosas selvas, el ritmo lúdico de sus riscos, los matices del verdor de los plurales estratos del follaje la paulatina entrada del os grises con los pardos hacia la alta roca jugando con las tonalidades atmosféricas del azul, del blanco, del dorado del ocaso llamado por los campos sino “el Sol de los venados”, ratifica cada día la afirmación de quienes aquí moran, de quienes por acá pasan –nativos, foráneos- de conformar éste el paisaje más sugestivo del mundo. Dice Américo Menda en su poema DEL CAMPO. 

¡Cuanta belleza y hermosura cuanta
naturaleza espléndida respira!
¡Sus canciones de amor el ave canta
y en canciones de amor rompe la lira!
Y admirada y feliz entre las galas
hacia otros mundos se transporta el alma
¡de la ilusión en las brillantes alas!
Vese una fuente en la sin par aurora
que desde lo alto audaz se precipita
y el suelo cruza que embellece Flora
¡Con sus colores que el pincel no imita!
Con fragancia de flores confundida
sube del ave la canción del suelo.
E inagotable manantial de vida
la bienhechora luz baja del cielo.
(…)
    
Hay un aspecto singular del paisaje de Mérida del cual poco se han ocupado los amorosos del ambiente entorno de la villa, tampoco los pintores, ni los geógrafos, ni los ecólogos, ni los botánicos. A su luz me refiero, al regocijo de su luminosidad. Se suele identificar en el lenguaje periodístico, con fines al comercio turístico, el territorio de los Andes merideños con la nubosidad, la neblina, la lluvia, la fría griseidad. Aunque ese aspecto ambiental posee presencia nunca se extiende por los meses de manera tan absoluta. Reina magníficamente el Sol durante  largos meses por toda la provincia de Mérida. Trae por consiguiente en la plenitud de su dominio solar el azul purísimo, la transparencia del aire, esa cálida claridad desata la locura de los pájaros, el escándalo del verdor, se disparan los aromas de la vegetación arrastrados por los tibios vientos. Se cambian los nombres del día, se habla de doña mañana, doña tarde, se revela la noche cual gran dama adornada con los pasos o fases de la luna.

Lubio Cardozo, poeta venezolano / Lenin Cardozo

EL PAISAJE ANDINO VENEZOLANO VISTO DESDE LA POESÍA ECOLOGISTA DE TULIO GONZALO SALAS



Descubrió Tulio Gonzalo Salas (Mérida 1894-1916) en el Sol, en la luminosa transparencia de Mérida el ser de su poesía. Hacía ese aspecto de su entorno ambiental afectivo canalizaría la energía de su creatividad lírica. Nadie en los menesteres del trovar andino, a la luz de su villa nativa, a la refulgencia de sus aledaños, cantó con ese entusiasmo cual lo hizo Tulio Gonzalo Salas en la casi totalidad de las cincuenta y seis odas ensamblantes de su poemario De mi solar (1917). Es aquí de inmediato mi poema paradigma


                                        SOL
                 Fulguración de luz. Ambiente puro.
                 Sol amarillo en la tranquila esfera,
                 oro de Sol en el vetusto muro
                 y un tesoro de Sol por don quiera.

           El sol de los cortijos reverbera
           y embriagadas de Sol las mariposas
           vuelan por el solar en primavera
           como enjambre de piedras luminosas.

           Doña Sol mira el Sol que la convida
           a gozar del amor y de la vida
           que está llena de dulce poesía.

            Y en la noche polar de mi tristeza
            doña Sol sueña se con su belleza

            un rayito de Sol del mediodía.


Lubio Cardozo, poeta venezolano/  Lenin cardozo

EL PAISAJE ANDINO VENEZOLANO VISTO DESDE LA POESÍA ECOLOGISTA DE GONZALO PICÓN FEBRES


Image result for Gonzalo Picón Febres (MéridaEn la literatura venezolana Gonzalo Picón Febres (Mérida: 1860. Wilemstad, Curazao; 1918) ocupó el rango de un verdadero creador en el sentido primigenio del vocablo. Produjo una escritura de alta tesitura artística, desarrolló temáticas aportativas a los géneros de la disciplina, conocimientos novedosos en los argumentos de sus narraciones –novelas, cuentos- en la crítica de obras de dicha especialidad, se ocupó de la historiografía humanística, de la ensayística, de las investigaciones filológicas. Inicia él en la lírica del País un movimiento poético  revelador de una nueva estética del verso al convertirlo en transmisor de aspectos esenciales de lo autóctono, de la exaltación de la naturaleza en su trasegar de lo silvestre a lo agrario y viceversa. El primer poemario de Picón Febres lleva por rótulo el nombre de una flor de las huertas y jardines merideños, Caléndulas (1893). 
Descansa lo más valioso de este poemario en sus estrofas reflejantes de los territorios junto a los moradores de las montañas o de las haciendas de las altas faldas de los Andes. Igual sucede con su segundo opúsculo, Claveles encarnados y amarillos (1895), donde se aprecia sin ambages ese acercamiento objetivo a la par de amoroso al entorno ambiental cotidiano, crea con su verso una poética (de proyección ecológica) de las verdes estancias rodeantes de los habitantes de la Cordillera. 

Muéstranse al lector de Gonzalo Picón Febres dos textos líricos,
EL CAFÉ

En la vega, en la cumbre, en la explanada,
luce el café sus límpidos verdores
y cubriéndose va de blancas flores
al sonante bullir de la quebrada.

Rojo como la espléndida granada
y de fragancia henchida y de dulzores
a poco ostenta en ramos vividores
la fruta ya melíflua y sazonada.

Rico néctar después fragante humea
en la taza azul de porcelana china
donde el matíz de oro centellea.

Y al ascender a la región divina
de donde surge el ritmo de la idea
conviértese en estrofa peregrina.


De su composición  RENACIMIENTO la última estrofa,
(…)
Venid, que aquí se siente
el corazón radiante de alegría
y de hermosas imágenes la mente;
en entre besos de luz y poesía
se brinda alivio al doloroso anhelo,
se piensa y el pensar es más profundo,
se mira a Dios en cuanto alumbra el cielo,
y se olvidan los crímenes del mundo.
Lubio Cardozo, poeta venezolano / Lenin Cardozo