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viernes, 22 de octubre de 2010

Escuelas ecológicas soluciones locales para el cambio climático

El Programa Eco-Escuelas es una asociación entre los sectores público y privado, que ayuda a las escuelas a aplicar conceptos ambientalistas. Entre estos conceptos, un tema seguro en la agenda ambiental es el cambio climático en el mundo. Este programa, centrado en la acción práctica, enseña a maestros y alumnos de distintas comunidades a reconocer también las repercusiones del cambio climático y buscara la reflexión para lograr las bajas emisiones de carbono en sus actividades y comunidades.

El Programa Eco-Escuelas genera y promueve la innovación en la escuela y la comunidad. Las escuelas pasan a ser terreno de prueba a propuestas de soluciones asociadas al reciclaje, ahorro de energía y agua potable , reforestaciones, reducciones de emisiones de carbono y programas de alimentos. Las pruebas sirven para despertar el interés y presentar propuestas que redunden en soluciones reales que permitan armonizar con nuestro ambiente.
En lo referente a las soluciones climáticas, el Programa Eco-Escuelas es un ejemplo de asociación innovadora para adaptarse al cambio climático, interesada en el diseño y uso de nuevos métodos de operación que van más allá del marco ordinario. Las asociaciones se esfuerzan por establecer y mejorar nuevos negocios o modelos de operación, productos, servicios y mercados. Sus actividades en cuestiones de cambio climático se concentran en modificar prácticas comerciales básicas y gracias al reclutamiento de gran número de socios pueden reducir los riesgos y costos de la innovación.
La Escuela de Tecnología Sandwich, en el Reino Unido, ha mejorado sus operaciones mediante las Eco-Escuelas. Sandwich Tech ha transformado sus métodos educativos y de operaciones con la instalación de turbinas eólicas y otros sistemas generadores de energía renovable. Esta innovación ha reducido el efecto del carbono y generado beneficios económicos, sociales y ambientales, hasta convertirse en un modelo de sostenibilidad para la comunidad en general.

El modelo de las Eco-Escuelas tiene dos características propias. En primer lugar, como asociación de innovación, impulsa a las escuelas a transformar sus actividades básicas y moviliza a las personas relacionadas con las escuelas a buscar soluciones prácticas frente al cambio climático. Segundo, la asociación funciona a modo de colaboración del plano local al global con todos los socios participantes en igualdad de condiciones.
El diseño del plano local al global ha atraído a socios tales como la marca de automóviles Toyota y la compañía de servicios financieros HSBC, que proporcionan fondos y asistencia técnica a las Eco-Escuelas. El Programa permite a las empresas asociadas vincular sus aspiraciones mundiales a operaciones locales, como las Eco-Escuelas, que se concentran en la innovación y la adopción de productos y procesos de bajas emisiones de carbono. Otros socios internacionales son el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Unión Europea.
El proyecto de las eco escuelas atrae financiamiento, voluntarios y apoyo práctico en los planos nacional e internacional, que permiten al programa prosperar en 50 países.
Minas Urbanas, una ONG radicada en el Reino Unido, interesada en la gestión de desechos, se ha encargado de la transformación de una eco escuela en Halifax, Inglaterra. El proyecto, conocido por el nombre de Huella Ligera, alienta a los niños a hacer un uso más eficiente de la energía y reducir sus desechos reciclando en casa y en la escuela. El proyecto ha recabado la participación del Halifax Bank de Escocia en apoyo de iniciativas de la escuela local en educación en cuestiones de reciclado, energía y sostenibilidad. “Para nosotros, el éxito supone un auténtico sentido de identificación con el proyecto y un compromiso duradero con el medio ambiente por parte de la comunidad”, afirma Gill Tatum, director gerente de Minas Urbanas.
Estos tipos de colaboración alientan a las escuelas participantes y los coordinadores nacionales a contribuir a los programas de eco escuelas de otros países y aprender de ellos. Por ejemplo, el Proyecto Eco-Escuelas para la Innovación y Medio Ambiente es un concurso internacional patrocinado por Toyota en el que participan escuelas de Dinamarca, Finlandia, Noruega, Portugal y Turquía. El programa alienta a las escuelas a diseñar sus propias innovaciones y reducir su efecto en el medio ambiente.
La Fundación para el Desarrollo de la Escuela Primaria Privada, en Ankara, Turquía, ganó el concurso de 2010 con su programa “Yo asumo mi responsabilidad”, que pone a los estudiantes directamente a cargo del consumo de electricidad en las aulas. En cada aula se han instalado sistemas de interruptores de electricidad activados por una tarjeta similar a las utilizadas en las habitaciones de algunos hoteles. Un estudiante es responsable de la tarjeta de cada clase. Gracias al proyecto, que junto con el tema del ahorro de energía forma parte integrante del programa de toda la escuela, se ha logrado reducir el costo de la electricidad de la escuela y un mejor entorno para todos.
Asociaciones innovadoras como Eco-Escuelas son recursos para otras asociaciones igualmente innovadoras, destinadas a acelerar la transición a una economía de bajas emisiones de carbono y para gobiernos nacionales interesados en reducir dichas emisiones como respuesta necesaria al cambio climático mundial.

Traduccion: Lenin Cardozo / Fuente: Partnerships to tackle climate change

viernes, 15 de octubre de 2010

CO2 bosques boreales

resultado de la imagen de Bosques boreales de CO2Los bosques boreales, el último pulmón verde del planeta, que se extiende a lo largo del norte de Canadá, Alaska, Rusia y Escandinavia, está cerca de convertirse en el próximo Amazonas. Ya que se encuentra bajo una amenaza creciente, producto del cambio climático y la presencia humana depredadora. Hasta la fecha, las vastas extensiones de bosques boreales habían permanecido intactas debido a la escasa presencia humana en esas latitudes. Donde la atención mundial en las últimas tres décadas se había concentrado en la pérdida y degradación de los bosques tropicales.

En el presente, científicos y ambientalistas exigen medidas urgentes para preservar los bosques boreales y asegurar la biodiversidad, además de prevenir la pérdida de uno de los mayores sumideros de CO2 del planeta. Los bosques boreales comprenden un tercio del área boscosa mundial y un tercio del carbono almacenado.

Hasta ahora, solo el fuego y los insectos habían sido los protagonistas del equilibrio de los ecosistemas boreales. Sin embargo, la creciente demanda de recursos ha hecho que la minería, la industria maderera y el desarrollo urbano hayan aumentado estos años, provocando una extensa pérdida de bosque en algunas regiones,

resultado de la imagen de Bosques boreales de CO2El fuego, es el principal artífice del cambio y la actividad humana provoca un mayor número. Hay pruebas de que el cambio climático está aumentando la frecuencia y el riesgo de incendios en el área boreal. El bosque ruso es el más degradado y ha sufrido un gran daño en las últimas décadas. Países con bosques boreales protegen de la explotación maderera menos de un 10% de sus zonas arboladas, excepto Suecia donde la cifra se sitúa en el 20%.

Los hallazgos han sido publicados en la revista 'Trends in Ecology and Evolution', bajo el título 'Conservación urgente del almacén de carbono boreal y la biodiversidad'. Aunque los gobiernos no reconozcan el cambio que se produce, se considera que solo un 40% del total de estos bosques permanece intacto, y el grado de fragmentación entre ellos aumenta.

Por otra parte, el cambio climático es un problema muy complejo, y cuanto más indagan los científicos más variables encuentran que hay que tener en cuenta. El clima del planeta es un sistema global, está totalmente interconectado, así que una disfunción local puede afectar a la totalidad. Prueba de ellos, es que en los últimos años se ha comprobado que el aumento de la temperatura está matando a las coníferas al norte del Canadá. Representando una nueva variable, hasta ahora no estudiada a profundidad, en la lucha contra el calentamiento global.

resultado de la imagen de Bosques boreales de CO2Sin embargo la bondad, de que los bosques y los océanos sigan siendo los grandes retenedores o sumideros de CO2 es cada vez es menor. En particular al aporte de los bosques boreales, por su cada vez más agresiva desforestación. Un estudio publicado hoy en Nature sugiere que, en los ecosistemas terrestres de latitudes septentrionales, desde Rusia a Canadá, la absorción de CO2 que se produce en primavera se anula con la liberación de este gas de efecto invernadero en otoño. En las últimas dos décadas, la temperatura en latitudes septentrionales ha aumentado 0,8 grados centígrados en primavera y 1,1 en otoño. Hasta ahora, se pensaba que la dilatación de la primavera a causa del calentamiento aumentaba la actividad fotosintética, caracterizada por la fijación de dióxido de carbono y la liberación de oxígeno.

También en el futuro inmediato, estos bosques actuarán como refugio de muchos animales que se desplacen por el aumento de las temperaturas más al sur. No debemos olvidar que las coníferas son una de las herramientas más importantes para combatir el cambio climático.

Para aprender mas lea Bosques Boreales .La corona verde del Planeta Tierra: sus pobladores, clima, fauna y flora. Un libro para sentirnos orgullosos


Este libro pretende estimular al lector hispano a conocer el maravilloso mundo boreal, tanto de sus bosques, clima como la de su fauna y pobladores. Por supuesto el tema de las auroras boreales no podía faltar. 

Poco sabemos sobre este importante tema, porque seguramente los bosques tropicales por años han eclipsado la atención mundial, sin embargo, estamos hablando  que el 30% de los bosques del mundo se encuentran en la zona boreal. 

Los bosques boreales son los  más septentrionales del planeta (la mayor parte se extiende entre los 50º y 60º de latitud norte). Este bioma aparece solamente en el Hemisferio Norte, pues en el Hemisferio Sur en estas latitudes no existen masas continentales. Son el último pulmón verde del planeta y se extiende a lo largo del norte de Canadá, Alaska, Rusia y Escandinavia, están cerca de convertirse en el próximo Amazonas. Ya que se encuentra bajo una amenaza creciente, producto del cambio climático y la presencia humana depredadora. 

En el presente, científicos y ambientalistas exigen medidas urgentes para preservar los bosques boreales y asegurar su biodiversidad, además de prevenir la pérdida de uno de los mayores sumideros de CO2 del planeta. Ellos comprenden un tercio del área boscosa mundial y un tercio del carbono almacenado. 

Estos bosques no escapan al complejo problema del cambio climático  y cuanto más indagan los científicos más variables encuentran que se deben estudiar. El clima del planeta es un sistema global, que está totalmente interconectado, así que una disfunción local puede afectar a la totalidad. Prueba de ellos, es que en los últimos años se ha comprobado que el aumento de la temperatura está matando a las coníferas al norte del Canadá. Representando una nueva variable, hasta ahora no estudiada a profundidad, en la lucha contra el calentamiento global. 

El título de este libro es Bosques Boreales la corona verde del Planeta Tierra y está dividido en tres partes: Los Bosques Boreales, Los Pueblos Boreales y La Aurora Boreal. 

La primera parte plantea y analiza los siguientes 11 tópicos: 1.- Los bosques boreales o Taiga; 2.- Clima de los bosques boreales; 3.- Flora y fauna del bosque boreal; 4.- Tundra y bosques boreales, la última frontera; 5.- CO2 bosques boreales; 6.- Alces, Renos y Ciervos, los grandes herbívoros mamíferos de los bosques boreales del Canadá; 7.- Deforestación en los bosques boreales; 8.- Efectos de la minería sobre los bosques boreales canadienses; 9.- El calentamiento global y la degradación del bosque boreal canadiense; 10.- Bosques boreales avanzan hacia el norte para protegerse del cambio climático; y, 11.- El futuro de los bosques boreales

La Segunda parte propone un acercamiento aproximativo sobre el hábitat, la cultura y costumbre de los pueblos aborígenes del extremo norte. Negados a extinguirse y con la mayor tenacidad por la supervivencia, habitan en las regiones boreales o taiga y de la tundra, uno de los poblamientos más antiguos de la humanidad. El amplio abanico de pueblos nativos que residen en esos gélidos territorios del planeta, nos confirman su gran capacidad de adaptación a estos biomas. Encontramos así: 1.- Los pueblos aborígenes del extremo norte; 2.- Los Aleutianos; 3.- Los Inuit o Esquimales; 4.- Los Dolganos; 5.- Los Nenets; 6.- Los Nganasans; 7.- Los Koryaks; y, 8.- Los Chukchis. 

Por último, la tercera parte propone reflexionar sobre ese fenómeno natural maravilloso que son Las Auroras boreales o luces del norte. Aurora Boreal es un término compuesto que tiene su origen, en primer lugar, en la diosa romana del amanecer, Aurora (Eos para los griegos); y, seguidamente, del término de origen griego, Bóreas, dios del helado viento nórdico. 

Galileo Galilei acuñó el término aurora en un ensayo que publicó junto a un alumno suyo, Guiducci, en 1616. En él, tras describir la asombrosa iluminación del cielo septentrional, concluye: "formándose así para nosotros esta aurora boreal". Tres años más tarde ofreció una explicación, equivocada, sobre su naturaleza. Para Galileo las brillantes luces eran resultado del calentamiento del aire que rodeaba la Tierra y del reflejo de la luz solar sobre la atmósfera. 

Los artículos de este libro fueron publicados a lo largo de estos últimos 5 años y han sido consultados por más de 2 millones de cibernautas, según Google. 

Con mucho orgullo publicamos digitalmente, seguro estamos que seremos parte de los libros del futuro, no más árboles sacrificados para hacer la pulpa para el papel, no más derivados contaminantes para hacer las tintas con que se escriben los libros.

Lenin Cardozo, ambientalista venezolano | ANCA24 – Hugo E. Méndez U., periodista ambientalista venezolano | ANCA24 Italia

domingo, 10 de octubre de 2010

Los bosques boreales o Taiga

resultado de la imagen de los Bosques Boreales o Taiga


Los bosques boreales o bosques del norte, boreas en griego significa norte, o también llamados Taiga (bosques boreales rusos, Taiga es una palabra rusa que significa: "bosque frío"), es un bioma o área biótica, es decir, es una determinada parte del planeta que comparte clima, vegetación y fauna, que se desarrollan al sur de la tundra (La tundra es un bioma que se caracteriza por su subsuelo helado y falta de vegetación arbórea, que se extiende principalmente por el Hemisferio Norte: en Siberia, Alaska, norte de Canada, sur de Groelendia y la costa artica de Europa), formando dichos bosques boreales, una banda casi continua de bosques de coníferas que se extienden por las regiones subárticas del interior de Eurasia y Norteamérica.

 Los bosques boreales son los bosques más septentrionales del planeta (la mayor parte se extiende entre los 50 y 60º de latitud norte). Este bioma aparece solamente en el Hemisferio Norte, pues en el Hemisferio Sur en estas latitudes no existen masas continentales. Aún así es uno de los biomas más extensos de la Tierra. Se extiende por Alaska y Canadá en el continente norteamericano y por Escandinavia y el norte de Rusia (Siberia) en el continente euroasiático. Y son los bosques boreales junto a la tundra, uno de los biomas principales de los climas fríos de la Tierra.


Estos bosques boreales está formados mayoritariamente por coníferas (piceas, abetos, pinos, alerces) y durante la mayor parte del año se encuentran cubiertos de nieve. Su aspecto suele ser muy homogéneo, pues están dominados por pocas especies y con un aspecto similar: árboles de troncos rectos y forma cónica, con hojas pequeñas y estrechas (aciculares).

Con estas condiciones ambientales de clima riguroso, terrenos helados gran parte del año y suelos pobres en nutrientes, son las coníferas las que dominan la vegetación. Este tipo de árboles (cuyas semillas se encuentran encerradas en conos o piñas) estuvieron más extendidos en anteriores épocas geológicas, mientras que, actualmente, son las angiospermas (verdaderas plantas con flores), más evolucionadas y diversificadas, las que dominan la mayoría de los biomas terrestres. Las coníferas, hoy en día, solo son dominantes en los bosques boreales y en las zonas montañosas de las regiones templadas, formando el límite tanto latitudinal como altitudinal de la vegetación arbórea.




La forma de crecimiento de los bosques boreales de coníferas, está determinada principalmente por su característica forma cónica, que favorece la caída de la nieve acumulada en las ramas y evita su rotura, y por sus hojas aciculares (por lo que también se les conoce como bosques aciculifolios). Este tipo de hojas estrechas y con gruesas cutículas enceradas e impermeables al agua, les permite resistir bien las heladas y la sequía, pues presentan una superficie de transpiración muy reducida. Aunque estos climas boreales son húmedos, en invierno el agua del suelo se encuentra helada y los árboles no pueden absorberla (sequía invernal) y reemplazar la que se pierde por evaporación. Otros árboles evitan esta pérdida de agua dejando caer sus hojas en invierno, pero las coníferas son en su gran mayoría perennifolias. La permanencia de las hojas en invierno (bosques perennifolios o siempre verdes) les permite realizar la fotosíntesis en cuento suben las temperaturas en primavera y se deshiela el suelo, aprovechando mejor la corta estación de crecimiento.




En su franja mas septentrional y cercana a la tundra el crecimiento de estos bosques es muy lento y los árboles no alcanzan excesiva altura (debido a la pobreza del suelo, al permafrost, y a las bajas temperaturas). No son bosques muy cerrados y presentan un sotobosque con gran abundancia de líquenes (bosque boreal abierto o verdadera taiga). Si se ven alterados por incendios, actividades mineras o por la tala, se recuperan muy lentamente. Conforme nos vamos desplazando hacia el sur los bosques son más densos y de mayor altura (bosque boreal cerrado), hasta que en las cercanías de los bosques templados se van enriqueciendo con especies arbóreas caducifolias típicas de este otro bioma. Además de con los bosques caducifolios, también puede limitar por el sur con las grandes praderas americanas o con las estepas asiáticas.

Las adaptaciones de la fauna a este clima tan riguroso comprenden: migraciones (muchas aves), hibernación (algunos mamíferos como el oso), pelaje blanco invernal (zorro, lobo, liebre, buho,..), almacenamiento de semillas para el invierno (ciertas aves, ardillas,..) y desarrollo de pelajes invernales con un gran aislamiento térmico (marta, armiño,..).



Proteger los bosques boreales significa proteger el clima

Las imágenes de árboles gigantes desplomándose en regiones tropicales centran el debate sobre la protección forestal. Sin embargo, los bosques de latitudes templadas y frías también juegan un papel determinante en la conservación del clima. Los bosques boreales, pasan hacer una de las regiones claves para el clima mundial. Según estimaciones de los científicos que estudian dichos biomas, tan sólo entre un 2% y un 3% de ellos se encuentran suficientemente protegidos. Los bosques boreales constituyen una región clave desde el punto de vista ecológico, ya que, debido a su sensibilidad a los cambios y a su tamaño pueden influir en el clima.



En Canadá, al igual que en Rusia y en los países escandinavos, los bosques boreales se encuentran amenazados por la producción no sostenible de madera y la progresiva urbanización de nuevas áreas.
Un bosque boreal intacto no sólo puede almacenar grandes cantidades de carbono. También es más resistente a las consecuencias del calentamiento global. Justo lo contrario de lo que sucede con aquellos bosques boreales cuyos árboles más robustos han desaparecido por la tala intensiva, como concluye un extenso estudio realizado por científicos canadienses por encargo de Greenpeace. Especialmente problemático es el deshielo de la capa de suelo que se encuentra permanentemente congelada, conocida como permafrost, y sobre la cual crecen gran parte de estos bosques de coníferas. Un terreno que durante miles de años ha almacenado gases de efecto invernadero. Cuando el permafrost se derrite, facilita la liberación a la atmósfera de gas metano perjudicial para el medio ambiente. Los bosques sanos son capaces de retener en el suelo una gran parte de estos gases.

Debate público: los bosques tropicales desplazan la atención mundial ante los bosques boreales o taiga

A menudo, los bosques situados en zonas frías juegan un papel secundario en la discusión sobre la protección forestal a nivel mundial. Lamentablemente, existe desconocimiento en la opinión pública canadiense de lo significativo y sensible de este tema. La protección de los bosques tropicales copa la escena mundial sobre el tema de la desforestación y su impacto en el cambio climático. AZUL Ambientalistas (BLUE Environmentalists) se ha planteado desarrollar un programa educativo en el Canada sobre la proteccion de este importante bioma.

Para aprender mas lea Bosques Boreales .La corona verde del Planeta Tierra: sus pobladores, clima, fauna y flora. Un libro para sentirnos orgullosos


Este libro pretende estimular al lector hispano a conocer el maravilloso mundo boreal, tanto de sus bosques, clima como la de su fauna y pobladores. Por supuesto el tema de las auroras boreales no podía faltar. 

Poco sabemos sobre este importante tema, porque seguramente los bosques tropicales por años han eclipsado la atención mundial, sin embargo, estamos hablando  que el 30% de los bosques del mundo se encuentran en la zona boreal. 

Los bosques boreales son los  más septentrionales del planeta (la mayor parte se extiende entre los 50º y 60º de latitud norte). Este bioma aparece solamente en el Hemisferio Norte, pues en el Hemisferio Sur en estas latitudes no existen masas continentales. Son el último pulmón verde del planeta y se extiende a lo largo del norte de Canadá, Alaska, Rusia y Escandinavia, están cerca de convertirse en el próximo Amazonas. Ya que se encuentra bajo una amenaza creciente, producto del cambio climático y la presencia humana depredadora. 

En el presente, científicos y ambientalistas exigen medidas urgentes para preservar los bosques boreales y asegurar su biodiversidad, además de prevenir la pérdida de uno de los mayores sumideros de CO2 del planeta. Ellos comprenden un tercio del área boscosa mundial y un tercio del carbono almacenado. 

Estos bosques no escapan al complejo problema del cambio climático  y cuanto más indagan los científicos más variables encuentran que se deben estudiar. El clima del planeta es un sistema global, que está totalmente interconectado, así que una disfunción local puede afectar a la totalidad. Prueba de ellos, es que en los últimos años se ha comprobado que el aumento de la temperatura está matando a las coníferas al norte del Canadá. Representando una nueva variable, hasta ahora no estudiada a profundidad, en la lucha contra el calentamiento global. 

El título de este libro es Bosques Boreales la corona verde del Planeta Tierra y está dividido en tres partes: Los Bosques Boreales, Los Pueblos Boreales y La Aurora Boreal. 

La primera parte plantea y analiza los siguientes 11 tópicos: 1.- Los bosques boreales o Taiga; 2.- Clima de los bosques boreales; 3.- Flora y fauna del bosque boreal; 4.- Tundra y bosques boreales, la última frontera; 5.- CO2 bosques boreales; 6.- Alces, Renos y Ciervos, los grandes herbívoros mamíferos de los bosques boreales del Canadá; 7.- Deforestación en los bosques boreales; 8.- Efectos de la minería sobre los bosques boreales canadienses; 9.- El calentamiento global y la degradación del bosque boreal canadiense; 10.- Bosques boreales avanzan hacia el norte para protegerse del cambio climático; y, 11.- El futuro de los bosques boreales

La Segunda parte propone un acercamiento aproximativo sobre el hábitat, la cultura y costumbre de los pueblos aborígenes del extremo norte. Negados a extinguirse y con la mayor tenacidad por la supervivencia, habitan en las regiones boreales o taiga y de la tundra, uno de los poblamientos más antiguos de la humanidad. El amplio abanico de pueblos nativos que residen en esos gélidos territorios del planeta, nos confirman su gran capacidad de adaptación a estos biomas. Encontramos así: 1.- Los pueblos aborígenes del extremo norte; 2.- Los Aleutianos; 3.- Los Inuit o Esquimales; 4.- Los Dolganos; 5.- Los Nenets; 6.- Los Nganasans; 7.- Los Koryaks; y, 8.- Los Chukchis. 

Por último, la tercera parte propone reflexionar sobre ese fenómeno natural maravilloso que son Las Auroras boreales o luces del norte. Aurora Boreal es un término compuesto que tiene su origen, en primer lugar, en la diosa romana del amanecer, Aurora (Eos para los griegos); y, seguidamente, del término de origen griego, Bóreas, dios del helado viento nórdico. 

Galileo Galilei acuñó el término aurora en un ensayo que publicó junto a un alumno suyo, Guiducci, en 1616. En él, tras describir la asombrosa iluminación del cielo septentrional, concluye: "formándose así para nosotros esta aurora boreal". Tres años más tarde ofreció una explicación, equivocada, sobre su naturaleza. Para Galileo las brillantes luces eran resultado del calentamiento del aire que rodeaba la Tierra y del reflejo de la luz solar sobre la atmósfera. 

Los artículos de este libro fueron publicados a lo largo de estos últimos 5 años y han sido consultados por más de 2 millones de cibernautas, según Google. 

Con mucho orgullo publicamos digitalmente, seguro estamos que seremos parte de los libros del futuro, no más árboles sacrificados para hacer la pulpa para el papel, no más derivados contaminantes para hacer las tintas con que se escriben los libros.

Lenin Cardozo, ambientalista venezolano | ANCA24 – Hugo E. Méndez U., periodista ambientalista venezolano | ANCA24 Italia

sábado, 25 de septiembre de 2010

350 ppm

350 es el número que sustentan los científicos como el límite máximo seguro de dióxido de carbono que debe de estar en nuestra atmósfera y se mide en partes por millón. Por encima de ese número ocurren cambios climáticos fuera de control.
En la actualidad estamos en 392 ppm, y si no somos capaces de volver rápidamente a menos de 350 ppm en este siglo, corremos el riesgo de llegar a los puntos de inflexión y los impactos serán irreversibles tales como el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia.

Entre esos cambios climáticos esta el calentamiento global, que ocurre más rápido de lo esperado, donde los seres humanos son los responsables. El calentamiento global es causado por la liberación de los llamados gases de efecto invernadero a la atmósfera. El gas de efecto invernadero más común es el dióxido de carbono. Muchas de las actividades que hacemos todos los días, como cocinar, la calefacción en los paises con 4 estaciones, el transito vehicular, se basan en la combustión de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo, que emiten dióxido de carbono y otros gases que atrapan el calor cuando se quema. El calentamiento global desestabiliza el frágil equilibrio que hace que la vida en este planeta sea posible. Sólo unos pocos grados de la temperatura puede cambiar completamente el mundo como lo conocemos, y amenazan las vidas de millones de seres. El planeta se encuentra en zona de peligro, ya que hemos enviado demasiado dióxido de carbono a la atmósfera, y estamos empezando a ver signos de un problema real: se derriten los glaciales del Ártico, la rápida propagación de las sequías, entre otras.
En el Foro Mundial Humanitario realizado a principios del 2010, se informó que el cambio climático ya estaba reclamando 300.000 vidas al año. Así mismo, el informe de Oxfam explica que "el calentamiento de 2 grados ºC implica un futuro devastador para por lo menos 600 millones de personas".
De ahí que reducir el CO2 es el principal desafío en la lucha contra el calentamiento global, y será el elemento clave de cualquier tratado internacional sobre el clima. Los científicos, también, están cada vez más centrados en el papel de otros gases que actúan en el efecto invernadero a corto plazo, como el metano (que es 25 veces más potente que el CO2, aunque hay mucho menos en la atmósfera), la producción industrial de CFC y otros contaminantes químicos peligrosos. Muchas de estas fuentes de contaminación tienen profundos impactos sobre el resto de los seres vivos y el medio ambiente, además de ser contribuyentes al cambio climático.

Que hacer: Participar, como activista en la defensa del 350 en cada sitio, ciudad, donde nos encontremos. Generar espacios de reflexión para discutir, el tema del cambio climático v sus consecuencias, debatir y persuadir para la sustitución de nuestros patrones de consumo de energía, por ejemplo: construcción de paneles solares y parques eólicos para la producción de energía, plantar árboles para repoblar las selvas tropicales, crear miles de pulmones verdes en las ciudades, entre las cosas más inmediatas.
AZUL Ambientalistas en Venezuela se suma al compromiso mundial de luchar por el 350.

martes, 21 de septiembre de 2010

Crisis de alimentos y biocombustibles o biocarburantes

Para los científicos agroalimentarios, se esta acercando a paso agigantados la cada vez mas próxima crisis de alimentos, llamada el “tsunami silencioso”. Según Josette Sheeran, del Programa Mundial de Alimentos, una entidad de Naciones Unidas, una ola de inflación en los precio de los alimentos se está desplazando por el mundo, dejando disturbios y debilitando gobiernos a su paso. Esto lo confirman las estadísticas que demuestran que por primera vez en 30 años están surgiendo protestas por los alimentos, por la falta de comida, en muchas partes y en forma simultánea. Por ejemplo: En Bangladesh se ha recrudecido los disturbios; China comienza a sentir los rigores de estos desabastecimientos, ya que sus pobres medios, aquellos que viven con 10 bolívares al día, están sacando a los hijos de la escuela y disminuyendo las verduras y hortalizas para poder pagar el arroz. Aquellos que viven con 5 bolívares al día están reduciendo carne, verduras y hortalizas y una o dos comidas, de modo de poder pagar un tazón de arroz. Y aquellos muy necesitados -que viven con 2 bolívares al día- enfrentan el desastre. En muchos lugares, la escasez tradicionalmente de alimentos, significa en estos momentos inanición masiva. Las medidas de la crisis actual son miseria y desnutrición. Las clases medias en los países pobres están renunciando a la atención de salud y eliminando la carne, de modo de poder consumir tres comidas al día.
Alrededor de mil millones de personas viven con ingresos no mayores a 5 bolívares por día. Según las estimaciones, si el costo del alimento sube en un 20% (en países de Latinoamérica y el África, estos precios han subido mucho más), 100 millones de personas se podrían ver obligadas a volver al nivel de la pobreza absoluta. En algunos países, eso anularía todo lo que se ha ganado en la reducción de la pobreza en la última década de crecimiento. Debido a que los mercados alimentarios están agitados, los conflictos civiles están aumentando; la crisis alimentaria podría llegar a ser un desafío para la globalización. A esta variable macroeconomía que llamamos alimentos, ahora hay que sumarle el impacto de la cada vez mas acelerada producción de los biocarburantes o biocombustibles.
Aun cuando los biocarburantes, se han pensado como piezas claves para combatir el cambio climático, estos (los biocarburantes) se obtienen de cultivos que a veces son básicos para el sustento alimentario de países no desarrollados. Los cultivos para producir biocombustibles -la opción energética que se abre paso para suplir a la gasolina o el gasóleo como carburantes- empiezan a tener una fuerte contestación social. Las ONG de diversos países productores de la materia prima (de soja argentina y brasileña, o de palma de Indonesia y Malasia) vienen denunciando los estragos que causan la actual agricultura industrial y los cultivos energéticos: deforestación, despoblamiento del campo, pérdida de biodiversidad, contaminación de las aguas, hacinamiento en las ciudades y hambre. También alertan de que estos productos vegetales, necesitados por los países desarrollados, para su parque automotriz, son vitales para el sustento básico y su seguridad alimentaria de los países no desarrollados.
Un informe de la ONU alertó que la carrera para producir cantidades de biocombustibles (a partir del maíz, la caña de azúcar, la soja o la palma) esta causando más deforestación, hambrunas y esta haciendo más pobres a las poblaciones rurales. La ONU no se opone al aumento de los carburantes vegetales, pero teme que esta fuente de energía se extienda sin control y sin tener en cuenta todas sus consecuencias. Para Jorge Rulli, investigador argentino "Los biocombustibles van a acentuar y agravar los actuales desarreglos de un modelo agrario que ha causado daños sociales y ambientales, así como pobreza en muchos países", igual explica que "los monocultivos han provocado desplazamientos masivos de la población hacia las ciudades y contaminación de los campos. La industria agraria apenas da trabajo, y el desempleo rural alimenta el desempleo urbano". Finalmente sentencia "Vamos a convertir nuestros campos de soja en nuevos campos de petróleo". Para los países, donde ya se iniciaron los cultivos para producir la materia prima para los biocombustibles, se comienza a notar la especulación con la tierra; se ha encarecido sus precios y no hay donde poner el ganado, que empieza a ocupar las tierras bajas y los costados de las rutas".
Así mismo el referido informe de la ONU señala también que los cultivos energéticos (cereales o caña de azúcar para obtener bioetanol, y soja o palma dedicada a aceites para biodiésel) pueden causar un desequilibrio en el abastecimiento alimentario. El peligro es que se destinen a este fin las tierras, las aguas y otros recursos en detrimento de los productos básicos. La escasez y la subida de precios agravaría las condiciones de la población pobre. En México, la subida del precio de las tortillas de maíz (alimento básico de la dieta mexicana), debido al desvío de la producción del grano a etanol para EE.UU. ha provocado un gran malestar social. En Brasil, la expansión de la caña de azúcar para producir más etanol encontró una resistencia inesperada del gobierno local de Rio Verde (próspero municipio del central estado de Goiás) y de empresarios agrícolas, la cual decidió imponer al cultivo cañero un límite de 10 por ciento del área agrícola municipal. Eso representa 50.000 hectáreas, ocho veces la superficie ya ocupada por la caña en el municipio, para abastecer a una vieja destilería de alcohol carburante o etanol. Para ellos ese monocultivo de caña es "un tsunami verde que rompe la cadena productiva del agronegocio" y provoca "tragedias sociales" y ambientales si no es controlado.
Además, la Unión Europea, no se queda atrás y prevé importar grandes cantidades de materia prima (palma, soja) procedentes de bosques tropicales, humedales y otros ecosistemas, así lo denuncian grupos ambientalistas europeos. Para ellos "Los biocombustibles son una amenaza para los bosques", y alertan de los peligros que se ciernen sobre Ecuador, Colombia o Brasil. En Indonesia los planes para desarrollar los biocarburantes (vinculados a la política europea) prevén multiplicar por 43 la producción de aceite de palma, lo que destruirá 20 millones de hectáreas de bosque tropical, según Veterinarios sin Fronteras.
Desde este espacio, desde el noticiero Canal AZUL 24 y desde AZUL Ambientalistas, planteamos que la solución comienza por la educación ambiental, única salida para tomar conciencia y hacer del ahorro energético una propuesta de vida. Hay coincidencia que con los biocombustibles hay dos eminentes peligros. Además de las consecuencias negativas sobre la producción alimentaria en el mundo y la afectación de los ecosistemas, se están creando falsas expectativas y falsas esperanzas tecnológicas. El peligro es que se baje la guardia en materia de ahorro energético y consumo responsable, que son las soluciones clave que necesitamos para mitigar el cambio climático y acercarnos a una sociedad más justa, más armónica con su ambiente.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Legado generacional

Tengo 50 años y una hija adolescente. La posibilidad de que mis nietos también alcancen por lo menos mi actual edad, es incierta. Aun, cuando por ambas partes, materna y paterna es recurrente tener familia octogenaria y centenaria. Pero más allá de nuestra longevidad genética, el factor ambiental será lo determinante. De continuar el rumbo que llevamos, la calidad de vida de mi hija estará comprometida pero la de mis nietos será incierta. Dentro de 50 años los científicos estiman que el mundo aumentara su temperatura en 4ºC mas, trayendo como consecuencia que el hielo del Ártico desaparezca, al igual que los osos polares y pingüinos. El nivel de mar aumentara y se sumergirán ciudades como Nueva York, Boston, Miami, Los Ángeles, San Francisco, Vancouver, Buenos Aires, Sao Paulo, Río de Janeiro, Recife, Dhaka, Ciudad del Cabo, El Cairo, Dubai, Mumbai, Singapur, Bangladesh y las Filipinas, Shangai, Sydney, Perth, Auckland, Hong Kong, ciudades japonesas, Vladivostok, Amsterdam, Londres, Dublín, Bilbao, Donosti, Santander, Ferrol, Coruña, las Rías Baixas, entre otras ciudades que están a pie de costa. Igual se estiman un sin numero de mega terremotos durante ese periodo.
Este descontrol geográfico impactaría directamente a los principales acuíferos de agua dulce que actualmente conocemos. También el cambio climático afectaría la mayoría de las especies marinas, reduciéndolas drásticamente o extinguiéndolas. Así mismo, provocaría la desaparición de la selva amazónica, que en paralelo al ritmo de la deforestación y quema, las prolongadas sequías, acarreando la muerte de la vegetación. Afectando por igual al resto de los humedales y bosques menores. Muchas de las especies que hoy conocemos se verán solo por archivos fotográficos y videográficos. Producto de la pérdida irreversible de la biodiversidad global.
En el presente, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), unos dos millones de personas mueren cada año debido a las consecuencias de la contaminación atmosférica, que provoca problemas respiratorios y cardiacos, infecciones pulmonares y cáncer. En 50 años, se estima que las altas concentraciones de CO2, al igual que otros gases en la atmósfera, tendrán un efecto exponencial, haciendo de este tipo de contaminación la principal causa de decesos en el mundo, se calculan alrededor de 100 millones anuales.
Sobre el tema alimentario, este estaría afectado por el aumento de la población mundial. Para el 2010, la población mundial se calcula en 6 mil 800 millones, en 50 años la población se incrementaría en 2 mil millones de personas mas, es decir, estaremos en 9 mil millones de personas. Tendríamos, entonces, que producir mas alimentos, con menos espacios del que tenemos hoy para el cultivo.
Que hacer? Será que esto es pura ficción? o seguiremos envejeciendo a espaldas de esta realidad? Es el egoísmo personal quien definitivamente rije nuestras vidas y no nos permitirá construir un legado a nuestras propias generaciones?.
En la participación ciudadana por la defensa de la naturaleza esta la salida. Acompáñanos hoy en la acción ambientalista, dalo todo por tus hijos, por tus nietos y por las nuevas generaciones. Caminemos juntos en esta cruzada por la vida.

domingo, 12 de septiembre de 2010

NO AMANECIO MÁS

Hoy no amaneció el día, igual hace tiempo que no amanece para nadie. En el año 2010, las partes por millón del CO2, según los científicos. estaban en 395, es decir 45 más elevado del máximo aceptado para garantizar nuestra supervivencia como especie. Los científicos afirmaban que el límite seguro para la humanidad era 350 partes por millón de CO2 en la atmósfera. La ONU para ese mismo año trato de limitar el nivel de CO2 a 450 partes por millón (ppm), pero sus esfuerzos no fueron escuchados. Todo esto, como consecuencia de haber quemado tantos combustibles fósiles. Ya que el dióxido de carbono fue uno de los gases principales que produjo el efecto invernadero en la atmósfera, causando el calentamiento global del planeta, que acelero el deshielo de los glaciares, aumento en los continentes las sequías, el consumo de los bosques, extinguiendo especies y ecosistemas.
Para ese momento volver a 350 era transformar el mundo. Significaba construir placas solares en lugar de plantas de carbono, plantar árboles en lugar de talar bosques tropicales, incrementar la eficiencia y disminuir nuestro sobré consumo, reciclar en un 99%, entre muchas otras cosas. Por lo tanto, llegar al 350 de nuevo significaba desarrollar miles de soluciones diferentes. En esos tiempos falto valor colectivo, mas acciones ciudadanas y mas compromiso, para defender el ambiente.
Lo que si es cierto, que 50 años después, el CO2 nos quito los amaneceres, las 5000 partes por millón que ahora tenemos, nos dejo sin visibilidad, sin oxigeno. Ahora vivimos en ciudades subterráneas, con atmósferas artificiales controladas.
Lo que comenzó como ciudades Moll, como La Villa Subterránea de Montreal que se inicio con 32 kilómetros de túneles uniendo a 41 manzanas (cerca de 12 kilómetros cuadrados), PATH en Toronto, con 371600 metros cuadrados y 27 kilómetros de pasajes, Chikigais en Japón con 81.765 metros cuadrados, Forum des Halles en Paris con 300 kilómetros de pasajes y el Town Hall en Australia con 4 kilómetros cuadrados, se transformaron en los portales de las urgentes ciudades que tuvimos que construir para poder sobrevivir, a la ya insostenible atmósfera que cubría los continentes. Pero no todos tuvimos espacio en esas ciudades, mas de la mitad de la población humana desapareció, producto de la falta de oxigeno. Y los que aun nos mantenemos con vida, sufrimos las nuevas enfermedades producto de la falta de los rayos solares y de respirar un oxigeno reciclado. Nuestra expectativa de vida se redujo a 30 años o así se acordó para darle por lo menos la oportunidad de vivir 3 décadas a cada uno de los que habitamos en estas ciudades. Cada quien al cumplir sus 30 años debe escribir su epitafio o reflexión final. Este es el mío. Para mi no hubo amaneceres, no hubo color, viví en gris y así moriré. No tengo legado para las próximas generaciones. Esa fue mi herencia.