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domingo, 14 de noviembre de 2010

Pronostican la gran guerra por el agua potable

Pareciera, que el conflicto con Irán, por su manejo de la energía nuclear, será el desencadenante de la próxima guerra de esta segunda década del siglo. El formato es el mismo que el de Irak. Las cosas no están claras, es mejor intervenir. En esta “actividad” estarán convocados 65 millones de Iraníes que habitan ese territorio y unos cuantos más de sus aliados naturales vs los ejércitos ocupantes. Los Persas nuevamente, harán lo que más han sabido hacer milenariamente.
Sin embargo, aun cuando esto ocurriese, la mayor convocatoria bélica de este siglo no será en esa guerra. La madre de las guerras, tan anunciadas por los apocalípticos, será por el control del agua potable y alimentos. Esto lo confirma el informe elaborado por el ejército canadiense, titulado
"El Contexto de la futura seguridad 2008-2030", donde adelantan algunas iniciativas para amortiguar o controlar parte de lo que ya se prevé que va a ocurrir. “Las Fuerzas Armadas se están preparando para responder a los cuatro rincones del planeta, debido a las guerras regionales y eventuales hechos violentos por la competencia de los recursos naturales. Las futuras operaciones militares debidas a la multiplicación de motines provocados por el hambre darán lugar a intensos combates". Revela el documento.
Entre los numerosos factores de desestabilización del planeta para los próximos años, el impacto ambiental ocupa el centro de atención de dicho informe. "En todo el mundo tendrán lugar fenómenos meteorológicos cada vez más violentos y cada vez más vinculados al cambio climático que exigirán intervenciones militares, desde misiones de socorro a las víctimas de catástrofes naturales hasta operaciones de estabilización a gran escala". Las fuerzas canadienses estiman que la lucha entre los estados será por el control de recursos tales como el agua y los alimentos y prevé la peor de las situaciones. El informe prevé en países frágiles económicamente, las luchas internas por el control de los recursos, será especialmente en forma de guerrillas o hordas armadas organizadas para los saqueos.
En un periodo de 20 años los problemas medioambientales, así como la escasez de agua y de alimentos, supondrán un riesgo de desestabilización en regiones enteras. "Se prevé que las presiones causadas por las migraciones y los flujos de refugiados o de personas desplazadas conllevaran a un recrudecimiento de las tensiones étnicas, religiosas o territoriales, inestabilidad y, posiblemente, crisis de gobernabilidad en esos estados. Estos efectos se manifestarán en primer lugar en las zonas costeras, donde habita el 75% de la población mundial, en especial entre los grupos de personas, los sectores de la economía y las localidades sensibles a las variaciones climáticas desde el punto de vista económico o ecológico".
Según los analistas militares, los efectos del cambio climático serán severos y tendrán consecuencias catastróficas, especialmente sobre el deshielo de los casquetes polares, la subida del nivel del mar, la creciente desertificación y la disminución del rendimiento de los cultivos en ciertas regiones (especialmente en África), la transformación de hábitats, la extinción de numerosas especies y la creciente propagación de enfermedades tropicales en las zonas templadas. El aumento del nivel del mar y el deshielo de los glaciares aumentarán sin duda la superficie de tierras perdidas, mientras que las infiltraciones salinas y la contaminación reducirán el acceso a los recursos de agua potable. La productividad agrícola de África caerá en picado. "La pérdida de tierras de cultivo debida a la desertificación conllevará una disminución de las cosechas en un 50%". Además, "los glaciares del Himalaya desaparecerán sin duda antes del 2035, lo que privará a 750 millones de habitantes de la región del Himalaya-Hinde-Kush y China de su fuente de agua potable".
Mientras todos están tomando sus “precauciones”. La agenda política latinoamericana, actúa con indiferencia ante el tema ambiental. La seguridad alimentaria, el crecimiento poblacional y el agua potable, son temas distantes porque no dan votos en lo inmediato. Duro, para no decir misionero o quijotesco, el camino de los ambientalistas, en advertir lo que está por llegar.
Sera como dicen en mi país, ante lo que viene: “que dios nos agarre confesados”!!

domingo, 12 de septiembre de 2010

NO AMANECIO MÁS

Hoy no amaneció el día, igual hace tiempo que no amanece para nadie. En el año 2010, las partes por millón del CO2, según los científicos. estaban en 395, es decir 45 más elevado del máximo aceptado para garantizar nuestra supervivencia como especie. Los científicos afirmaban que el límite seguro para la humanidad era 350 partes por millón de CO2 en la atmósfera. La ONU para ese mismo año trato de limitar el nivel de CO2 a 450 partes por millón (ppm), pero sus esfuerzos no fueron escuchados. Todo esto, como consecuencia de haber quemado tantos combustibles fósiles. Ya que el dióxido de carbono fue uno de los gases principales que produjo el efecto invernadero en la atmósfera, causando el calentamiento global del planeta, que acelero el deshielo de los glaciares, aumento en los continentes las sequías, el consumo de los bosques, extinguiendo especies y ecosistemas.
Para ese momento volver a 350 era transformar el mundo. Significaba construir placas solares en lugar de plantas de carbono, plantar árboles en lugar de talar bosques tropicales, incrementar la eficiencia y disminuir nuestro sobré consumo, reciclar en un 99%, entre muchas otras cosas. Por lo tanto, llegar al 350 de nuevo significaba desarrollar miles de soluciones diferentes. En esos tiempos falto valor colectivo, mas acciones ciudadanas y mas compromiso, para defender el ambiente.
Lo que si es cierto, que 50 años después, el CO2 nos quito los amaneceres, las 5000 partes por millón que ahora tenemos, nos dejo sin visibilidad, sin oxigeno. Ahora vivimos en ciudades subterráneas, con atmósferas artificiales controladas.
Lo que comenzó como ciudades Moll, como La Villa Subterránea de Montreal que se inicio con 32 kilómetros de túneles uniendo a 41 manzanas (cerca de 12 kilómetros cuadrados), PATH en Toronto, con 371600 metros cuadrados y 27 kilómetros de pasajes, Chikigais en Japón con 81.765 metros cuadrados, Forum des Halles en Paris con 300 kilómetros de pasajes y el Town Hall en Australia con 4 kilómetros cuadrados, se transformaron en los portales de las urgentes ciudades que tuvimos que construir para poder sobrevivir, a la ya insostenible atmósfera que cubría los continentes. Pero no todos tuvimos espacio en esas ciudades, mas de la mitad de la población humana desapareció, producto de la falta de oxigeno. Y los que aun nos mantenemos con vida, sufrimos las nuevas enfermedades producto de la falta de los rayos solares y de respirar un oxigeno reciclado. Nuestra expectativa de vida se redujo a 30 años o así se acordó para darle por lo menos la oportunidad de vivir 3 décadas a cada uno de los que habitamos en estas ciudades. Cada quien al cumplir sus 30 años debe escribir su epitafio o reflexión final. Este es el mío. Para mi no hubo amaneceres, no hubo color, viví en gris y así moriré. No tengo legado para las próximas generaciones. Esa fue mi herencia.