Donna Haraway (filósofa y bióloga estadounidense, autora del Manifiesto Cyborg y Seguir con el problema), Vs. Lubio Lenin Cardozo (proponente del Solarismo)
Moderador:
Donna Haraway nos ha enseñado que no hay criaturas puras, que todos somos cyborgs —híbridos de máquina y organismo— y que la única manera de habitar el Antropoceno es seguir con el problema, hacer parentesco con las criaturas más extrañas y aprender a vivir en el lodo, el compost y la basura. Frente a ella, Lubio Lenin Cardozo defiende el Solarismo: una filosofía de la luz, la transparencia y la comunidad regenerativa.
¿Son compatibles la limpieza solar y la suciedad cyborg?
¿Puede el Solarismo hacer parentesco con los monstruos?
El debate comienza.
Ronda 1: Dos formas de imaginar el futuro
Haraway:
Lubio! Tu lenguaje está lleno de palabras que me ponen nerviosa: transparencia, pureza, luz, regeneración. Suenan como un anuncio de jabón. Y ya sabemos lo que pasa con la limpieza obsesiva: siempre termina echando a alguien a la basura. Yo, en cambio, propongo que aprendamos a ser basura. No en el sentido de desecho, sino en el sentido de compost: materia que se descompone para dar vida nueva.
Tu Solarismo habla de 'comunidad luminosa'. Pero las comunidades reales son cyborgs: mezclas de humanos, perros, bacterias, paneles solares, cables, algoritmos, virus. No hay luz sin sombra, ni pureza sin contaminación. Mi pregunta es: ¿tu ética de la transparencia puede aceptar la opacidad radical de los otros? Porque un cyborg no es transparente. Un cyborg es un nudo de relaciones parciales, de conexiones que nunca se terminan de entender. ¿Puede el Solarismo hacer parentesco con lo monstruoso?
Cardozo:
Donna, las mezclas no deben asustar. El Solarismo no es una religión de la pureza. Es una ética de la responsabilidad luminosa. Cuando hablo de transparencia, no me refiero a una limpieza aséptica. Me refiero a que las cadenas de poder sean visibles, a que la comunidad sepa quién decide, a que la energía no sea un secreto de Estado. Eso no es incompatible con reconocer que estamos hechos de barro, bacterias y electrones.
Tu habla de cyborgs. Yo hablo de soles humanos: criaturas que no son ni ángeles ni bestias, sino seres capaces de irradiar cuidado. Un panel solar es una máquina, sí. Pero también es una metáfora de la reciprocidad: recibe luz y la devuelve como energía. Eso no es limpieza: es ciclo. El Solarismo no teme a la descomposición. Al contrario, entiende que la muerte es parte de la vida. Pero cree que podemos orientar ese ciclo hacia la vida, no hacia la muerte masiva.
Ronda 2: La crítica del "solucionismo solar"
Haraway:
Lubio, espero que el Solarismo no caiga en lo que yo llamo el solucionismo: la idea de que un solo elemento (la luz, la tecnología, la energía limpia) va a resolver todos los problemas. Eso es una trampa. El Antropoceno —o mejor, el Capitaloceno— no se resuelve con paneles. Se resuelve con parentesco: aprender a vivir con las criaturas que hemos dañado, con los residuos que hemos creado, con los monstruos que hemos engendrado.
Ye pongo un ejemplo concreto:
"Tú dices 'comunidad solar'. Pero, ¿qué pasa con los pájaros que chocan contra los espejos de las plantas termosolares? ¿Qué pasa con los ecosistemas arrasados para instalar megaplantas en el desierto? ¿Qué pasa con los trabajadores que reciclan paneles rotos sin protección? El Solarismo parece querer un mundo limpio, ordenado, luminoso. Yo quiero un mundo sucia y hermosamente cyborg: donde los paneles convivan con líquenes, donde las baterías sean también hogar de hongos, donde la energía no sea un flujo unidireccional sino una danza de actantes.
Cardozo:
Tienes razón en algo importante: el Solarismo no puede ser un solucionismo. No creemos que la energía solar, por sí sola, vaya a salvar el mundo. Lo que salva el mundo es una política de la luz que incluya la reparación, el cuidado y la humildad. Por eso el Solarismo insiste en la descentralización: no megaplantas en el desierto, sino miles de pequeños techos solares. No espejos que matan pájaros, sino integración con la biodiversidad.
Tu habla de cyborgs y de parentesco con lo monstruoso. Yo pregunto: ¿ese parentesco incluye el derecho a la luz? Porque hoy hay millones de personas que viven en la oscuridad energética. Sus hijos no pueden estudiar de noche, sus hospitales no pueden guardar vacunas, sus mujeres dan a luz a la luz de velas. Eso no es cyborg. Eso es abandono. El Solarismo no busca pureza; busca que nadie quede a oscuras. Y si para eso necesitamos paneles, cables, baterías y sí, también algo de suciedad industrial, lo asumimos. Pero siempre con transparencia y justicia.
Ronda 3: ¿Puede la luz hacer parentesco con la basura?
Haraway:
Tienes razón en lo de la oscuridad. No quiero romantizar la penuria. Pero cuidado: la solución no es 'luz para todos' a cualquier precio. La solución es hacer parentesco con los problemas. Aceptar que no hay respuestas limpias. Que cada panel solar tendrá una vida y una muerte. Que sus residuos serán nuestros compañeros durante siglos.
¿Estás dispuesto a hacer parentesco con los paneles rotos? ¿A sentarte con ellos, a aprender de ellos, a llorarlos cuando mueren?
Te descrivo una imagen:
Yo sueño con un mundo donde los paneles solares tengan atestados de nacimiento y defunción, donde sus materiales se devuelvan a la tierra como compost tecnológico. Donde las comunidades no solo 'usen' energía, sino que celebren la vida y la muerte de cada artefacto. Eso es cyborg. Eso es sucio, lento, difícil.
¿Tu Solarismo está listo para eso?
Cardozo:
Donna, tu me está pidiendo que el Solarismo no sea una filosofía de la victoria, sino de la responsabilidad fúnebre. Y yo acepto. Porque el Solarismo verdadero no dice 'el Sol vence a la muerte'. Dice: 'el Sol nos recuerda que cada día termina, y que debemos preparar la noche'."
Así que sí: hagamos parentesco con los paneles rotos. Diseñemos tecnología para que sus materiales sean reutilizables. Creemos rituales comunitarios para desmantelar una batería agotada. Que cada instalación solar incluya un plan de entierro digno. Eso no es antitético al Solarismo; es su expresión más profunda. Porque la luz no es eterna, pero el ciclo sí. El Solarismo no teme a la basura; teme a la irresponsabilidad: a que la basura termine envenenando a los más débiles sin que nadie lo sepa.
Tu quieres un mundo cyborg, hecho de alianzas extrañas, de monstruos y compost. Yo quiero un mundo solar, hecho de ciclos luminosos, de transparencia y comunidad. Pero quizás no sean opuestos. Quizás un solarismo cyborg sea posible: una filosofía donde la luz se ensucie con el barro de la Tierra, y donde el cyborg recuerde que toda su energía viene de una estrella.
¿No sería hermoso? ¿No sería, justamente, seguir con el problema?"
Conclusión: Hacia un solarismo cyborg
Moderador: Donna Haraway nos ha recordado que no hay soluciones mágicas, que toda tecnología deja residuos y que debemos aprender a hacer parentesco incluso con lo que desechamos. Lubio Lenin Cardozo, por su parte, ha mostrado que el Solarismo puede ser flexible: no una religión de la pureza, sino una ética de la responsabilidad cíclica.
Haraway concede un punto final:
Lubio, acepto que tu Solarismo no es un lavado de cara verde. Tiene dientes. Y tiene humildad. Si logras que las comunidades solares también sean comunidades de compost, si tus paneles incluyen un ritual de despedida, si tu luz sabe convivir con la oscuridad, entonces quizás podamos caminar juntos. Pero no me pidas que abandone el lodo. El lodo es mi casa.
Cardozo:
El Solarismo no te pide que abandones el lodo. Te pide que el lodo reciba luz. Porque incluso el barro más oscuro necesita un rayo de sol para que la vida brote. Usted me ha enseñado que no hay luz sin sombra. Yo le enseño que no hay sombra que no pueda ser habitada por un poco de luz. Hagamos entonces un pacto: solarismo cyborg para un planeta herido. Ni limpio ni sucio, sino justo. Ni puro ni monstruoso, sino responsable.
Moderador: l
La invitación queda abierta: seguir con el problema, ensuciarse las manos, pero sin olvidar que la luz —bien administrada— sigue siendo la mejor metáfora de la esperanza.


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