¿Por qué "Los Solarianos defienden la Tierra de los Neomarcianos" es una fábula sobre el devenir de la humanidad?
No es una historia de ciencia ficción. Es una fábula sobre lo que ya está pasando.
El devenir de la humanidad no es una línea recta de progreso. Es una bifurcación entre dos especies que ya conviven entre nosotros, que hablan el mismo idioma pero no habitan el mismo mundo.
1. Los Neomarcianos ya están aquí.
No vienen de Marte. Son los hijos del extractivismo que aprendieron a vivir sin Tierra.
El Neomarciano es el que cree que la solución a una Tierra herida es huir de ella. Es el que mira un bosque y ve toneladas de carbono, el que mira un barrio y ve metros cuadrados, el que mira el sol y ve una mega-planta de 10.000 hectáreas con candado. Su sueño no es reparar la Tierra, es reemplazarla. Irse a Marte, a una cúpula, a una estación orbital con aire acondicionado. Su lema es: "La Tierra es un recurso agotado, busquemos otro planeta".
Su geometría es concentrada: pocos que deciden, muchos que obedecen. Pocos tornillos que nadie puede tocar.
2. Los Solarianos también están aquí.
Solarianos es el nombre largo y universal de Homo Solaris.
No es el que pone paneles solares por moda. Es el que entendió la segunda geometría.
El Solariano es el que defiende la Tierra no por nostalgia, sino porque entendió que no hay otro lugar donde la vida pueda ser vida. Defiende la Tierra con un destornillador común en la mano. Repara, cuida, comparte, baja el consumo, libera tiempo.
Si el Neomarciano quiere más energía para producir más cosas, el Solariano quiere la misma energía para liberar más vida. Su ecuación es: Tiempo Liberado = Energía x Libertad.
3. Por eso es una fábula del devenir.
Toda fábula tiene dos animales que representan dos morales. Aquí los animales somos nosotros.
La saga "Los Solarianos defienden la Tierra de los Neomarcianos" no cuenta el futuro. Cuenta el presente:
¿Vamos a ser la especie que construyó una geometría tan concentrada que tuvo que huir de su propia casa? ¿O vamos a ser la especie que cambió de geometría a tiempo y se quedó a reparar la casa?
Los Neomarcianos no son los malos de una película. Son una tentación que todos llevamos dentro: la de creer que la tecnología nos va a salvar sin cambiar de geometría.
Los Solarianos no son los buenos perfectos. Son la práctica diaria, humilde y anarquista, de preguntar siempre: "¿De quién son los tornillos que amarran esto a la pared?"
Esa es la fábula. Y el final no está escrito. Lo estamos escribiendo ahora, entre Canaima y el Arco Minero, entre Toulouse y Toronto, entre un taller de barrio y una mina de litio.
Por eso Los Solarianos defienden la Tierra. Porque entendieron que defender la Tierra es la única forma de defender el futuro.
Lubio Lenin Cardozo
Institut International du Solarisme


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