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lunes, 2 de mayo de 2011

Ecosistemas humanos controlados, la solución final

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La segunda década del milenio, se inicia con un mundo que carga a su cuesta 7 mil millones de seres humanos, distribuidos a lo largo y ancho de su robusta masa terrestre de 149 millones de kilómetros cuadrados de tierra (entre continentes e islas). Encontramos así, una creciente superpoblada humanidad, que cada vez tiene menos recursos para poder satisfacer medianamente sus necesidades de alimento y de energía.


Para los ecólogos y ambientalistas, “la solución final” para lograr el tan anhelado equilibrio en el planeta, pasa por controlar el crecimiento de los ecosistemas dominados mayoritariamente por nuestra especie. Nos referimos a los llamados ecosistemas humanos.


Para facilitar la comprensión de estos ecosistemas, los científicos que estudian las poblaciones, hicieron 4 subdivisiones, llamándolos: ecosistema natural maduro, el natural controlado, el productivo y el ecosistema urbano, donde este último, es a ciencia cierta, el que realmente impacta al ambiente. Entendiendo por urbano, lo que los griegos definieron como ciudad, y su evolución como conglomerado humano.


Las ciudades pasaron a ser los principales centros de concentración o acopio, y de despilfarro también, del consumo de agua, alimentos, electricidad, y combustibles, las cuales, por lo general estos recursos son producidos fuera de las mismas, y en su gran mayoría a muchos kilómetros de distancia, lo que implica siempre un mayor esfuerzo o gasto de más energía, para su transportación.

Convirtiéndose así las ciudades, en un fuego cruzado de sobreconsumos, concentración de gases tóxicos producto de la combustión, atmosferas confinadas, depósitos de líquidos contaminantes, producción de desechos sólidos, aguas servidas, además de ser focos permanentes enfermedades que se reciclan.


La tendencia poblacional mundial, indica que la ciudades se harán año tras año más grandes, cada vez será más difícil lograr los abastecimientos y como centros de contaminación igual su impacto será mayor.


Dejo al lector dos interrogantes, que son el punto de partida de este escrito:


Sera prematuro para región o ya es el momento, para comenzar a debatir, si estaríamos dispuestos en Latinoamérica a evaluar nuestro conveniente control de la natalidad a partir de esta nueva década?. Podríamos como subcontinente considerar seguir el ejemplo de China, de controlar la natalidad a razón de un niño por familia o flexibilizar la propuesta para llegar a un máximo de dos?.


La meta en el mediano plazo: más calidad de vida para nuestra descendencia, ciudades aún habitables y ecosistemas en equilibrio, tanto de humanos como del resto de las especies.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Legado generacional

Tengo 50 años y una hija adolescente. La posibilidad de que mis nietos también alcancen por lo menos mi actual edad, es incierta. Aun, cuando por ambas partes, materna y paterna es recurrente tener familia octogenaria y centenaria. Pero más allá de nuestra longevidad genética, el factor ambiental será lo determinante. De continuar el rumbo que llevamos, la calidad de vida de mi hija estará comprometida pero la de mis nietos será incierta. Dentro de 50 años los científicos estiman que el mundo aumentara su temperatura en 4ºC mas, trayendo como consecuencia que el hielo del Ártico desaparezca, al igual que los osos polares y pingüinos. El nivel de mar aumentara y se sumergirán ciudades como Nueva York, Boston, Miami, Los Ángeles, San Francisco, Vancouver, Buenos Aires, Sao Paulo, Río de Janeiro, Recife, Dhaka, Ciudad del Cabo, El Cairo, Dubai, Mumbai, Singapur, Bangladesh y las Filipinas, Shangai, Sydney, Perth, Auckland, Hong Kong, ciudades japonesas, Vladivostok, Amsterdam, Londres, Dublín, Bilbao, Donosti, Santander, Ferrol, Coruña, las Rías Baixas, entre otras ciudades que están a pie de costa. Igual se estiman un sin numero de mega terremotos durante ese periodo.
Este descontrol geográfico impactaría directamente a los principales acuíferos de agua dulce que actualmente conocemos. También el cambio climático afectaría la mayoría de las especies marinas, reduciéndolas drásticamente o extinguiéndolas. Así mismo, provocaría la desaparición de la selva amazónica, que en paralelo al ritmo de la deforestación y quema, las prolongadas sequías, acarreando la muerte de la vegetación. Afectando por igual al resto de los humedales y bosques menores. Muchas de las especies que hoy conocemos se verán solo por archivos fotográficos y videográficos. Producto de la pérdida irreversible de la biodiversidad global.
En el presente, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), unos dos millones de personas mueren cada año debido a las consecuencias de la contaminación atmosférica, que provoca problemas respiratorios y cardiacos, infecciones pulmonares y cáncer. En 50 años, se estima que las altas concentraciones de CO2, al igual que otros gases en la atmósfera, tendrán un efecto exponencial, haciendo de este tipo de contaminación la principal causa de decesos en el mundo, se calculan alrededor de 100 millones anuales.
Sobre el tema alimentario, este estaría afectado por el aumento de la población mundial. Para el 2010, la población mundial se calcula en 6 mil 800 millones, en 50 años la población se incrementaría en 2 mil millones de personas mas, es decir, estaremos en 9 mil millones de personas. Tendríamos, entonces, que producir mas alimentos, con menos espacios del que tenemos hoy para el cultivo.
Que hacer? Será que esto es pura ficción? o seguiremos envejeciendo a espaldas de esta realidad? Es el egoísmo personal quien definitivamente rije nuestras vidas y no nos permitirá construir un legado a nuestras propias generaciones?.
En la participación ciudadana por la defensa de la naturaleza esta la salida. Acompáñanos hoy en la acción ambientalista, dalo todo por tus hijos, por tus nietos y por las nuevas generaciones. Caminemos juntos en esta cruzada por la vida.