sábado, 16 de abril de 2016

Los menes: Manifestaciones superficiales de petróleo


Las manifestaciones o brote de petroleó se conocen en el mundo desde la misma historia de la civilización, que hacían uso de los recursos naturales disponibles para su existencia. En Mesopotámica (zona de la Edad Antigua entre los ríos Tigris y Éufrates) lo usaban como una mezcla para obtener el cemento para unir ladrillos, los egipcios lo usaban en la preparación de las momias, los Chinos y los Romanos lo usaban para alumbrar, en la mayor parte en forma de betún o bitumen, Figura 1. Imagen que ilustra los usos que le daban las civilizaciones antiguas al betún, brea o alquitrán.

La palabra petróleo viene de los romanos; PETRAOLEUS (aceite de las rocas), “petra” significa roca, “oleus” es Aceite en latín. El betún o bitumen, se refiere a una mezcla de sustancias orgánicas altamente viscosa, negra, de alta densidad completamente soluble en disulfuro de carbono y compuesta principalmente por hidrocarburos aromáticos, por lo cual no debe confundirse con el asfalto o el petróleo crudo.

Figura 2. Impresionante imagen de un brote de petróleo en forma cónica; se asemeja a un volcán; localizado en el cerro La Estrella en Mene Grande, muy cerca del Pozo Zumaque 1. (Tomado del portal de Economía y Negocios El Mundo, 2014).

Para comprender un poco sobre la exploración y explotación del petróleo en Venezuela, debemos considerar parte de la historia desde la llegada de los españoles a la “Tierra de Gracia”. Al recorrer las costas, de Maracaibo a la isla de Cubagua, y llegando a esta última es donde descubren ese “licor viscoso”. Desde esa fecha es que se empieza a hablar de un aceite de olor desagradable que fluye de manera natural ”junto a la mar”, al que los aborígenes dan diversos usos: calafatear sus barquichuelos o canoas, proteger ciertos enseres, hacer luz quemándolo y en  aplicaciones con fines medicinales, Figuras 2, 3 y 4.
Siendo el petróleo conocido por las civilizaciones y utilizado en muchos países, solo fue en Siglo XIX, que se conoció la verdadera importancia del petróleo y sus múltiples usos. En Venezuela se empieza a explotar de forma comercial el petróleo a partir de 1875.

Figura 3. A la derecha un aborigen nativo recoge asfalto de un mene, a la derecha una faena de trabajo en el lago de asfalto de Guanoco a finales del siglo XI, estado Sucre.

Fuente: Google Earth (20016) Modificado Machado, P.
Figura 4. Vista aérea de los menes en el flanco izquierdo del cerro La Estrella (demarcado en color blanco), en Mene Grande, estado Zulia, Venezuela.

Esta sustancia o mineral que describe Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (1535)  en su Historia Natural de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano, lo llama “según los naturales "Stercus daemonii” ” o “Mene” como lo denominan los aborígenes del Lago de Maracaibo. Es el Emperador Carlos V quien, en 1539, recibe el primer barril de petróleo exportado por un país, enviado desde la isla de Cubagua por el tesorero de Nueva Cádiz —Francisco de Castellano— para aliviar la gota del emperador.  Dando una señal de lo que sería el signo de la Venezuela del siglo XX.
Entonces ya para el siglo XIX, llegan los naturalistas europeos ——Humbolt, Depons, Dauxion, Boussingault— que estudiarían el petróleo venezolano. Humbolt es el primero que relaciona cuidadosamente los afluentes naturales y describe la forma como lo usan los nativos; en 1799 encontró un manantial de petróleo en la Península de Araya. Durante el siglo XIX es poco apreciado el repelente bitumen, a excepción de un sabio Venezolano -José María Vargas- quién en el 3 de octubre de 1839 (diez y seis años antes que Benjamín Silliman Jr.) en una carta, que presenta al Ministro de Hacienda y de Relaciones Exteriores de Venezuela, destaca las propiedades y usos, y su importancia fiscal e ideas para una sana administración de este recurso.
Una vez hechas las respectivas averiguaciones, opinó que esta materia era más rica que el oro por la gran posibilidad de uso que tenía. En esa solo se utilizaba el petróleo para cosas muy sencillas y su extracción era bastante rudimentaria y no se explotaba en forma industrial.
De tal manera que los primeros informes científicos sobre el petróleo son los elaborados por Hermann Karsten, que se publican en Alemania entre 1850 y 1852. El interés primario es por el asfalto, pero el inglés G. P. Wall, en su relación de 1860 a la Sociedad Geológica de Londres, asoma otras posibilidades.
Para el 24 de agosto de 1865 el Presidente del Estado Zulia -Jorge Sutherland- otorga la primera concesión petrolera a Camilo Ferrand, ciudadano norteamericano, la cual caduca el 23 de febrero del siguiente año. El 2 de febrero de 1866 la Asamblea Legislativa del Estado Nueva Andalucía (hoy Sucre y Monagas) concede una concesión por 25 años a Manuel Olavarría, el cual no llega a utilizar. Durante ese tiempo —1873— en Venezuela en un boletín del Ministerio de Fomento se indica de la existencia de “minas” de asfalto y petróleo en las zonas de Escuque del Estado Trujillo, en el Estado Falcón y en Araya, cerca del golfo de Cariaco en el estado Sucre.
Debido a que el 18 de mayo de 1875 ocurre un terremoto en Cúcuta, Colombia. En Venezuela, cerca del poblado de Rubio, Estado Táchira, a 30 kilómetros al sudeste, en la hacienda de café “La Alquitrana” de Manuel Antonio Pulido, aparecen fracturas de las que mana (mene) un petróleo pesado y viscoso. Pulido comienza la promoción de una compañía para explotar dicha sustancia.
Bajo el periodo de Guzmán Blanco se le otorga en 1883 al norteamericano Horatio Hamilton el lago de asfalto de Guanoco; es el lago de asfalto más grande del mundo, ubicado en el Estado Sucre, Hamilton traspasa, como será usual, los derechos a New York and Bermúdez Company, compañía Subsidiaria de General Asphalt de Estados Unidos.
En 1900 el grupo Stanley Simmons, de Estados Unidos, obtuvo los derechos de Pedro García para explotar el “betún” del lago de asfalto de Inciarte, al sur de los menes de Amana y Cachirí, como United States and Venezuela Company. Se construyó un campamento, una pequeña refinería (que alcanzaba a procesar 80 t/d), y una via férrea de 42 km hasta el puerto fluvial de Carrasquero donde se refinaba el asfalto que se traslada por el rio limón hasta el puerto de Maracaibo.
Muy temprano en el siglo XX, el geólogo Ralph Arnold después de las exploraciones iniciadas, recomendó el inicio de inmediato de un pozo exploratorio, y el punto que indicó estaba a 85 msnm, un perfecto anticlinal, lugar conocido después como Cerro la Estrella. Prácticamente el pozo exploratorio es el descubridor del Campo Mene Grande, pues antes de él sólo hubo acarreo de flujos superficiales, los “seepage”, manaderos.
Como puede apreciarse en lo descrito en los párrafos anteriores, los menes; que en realidad son emanaciones petrolíferas que provienen del subsuelo y afloran o salen a la superficie de forma natural, a través, de la porosidad de la roca o fracturas abiertas, formaran parte de las primeras exploraciones en la búsqueda de petróleo en el subsuelo, siendo muy abundantes en las cuencas petrolíferas de nuestro país. La existencia de un mene podría ser los primeros indicios de la presencia de hidrocarburos en el subsuelo, los primeros geólogos exploradores de petróleo lo usaban como signo de la existencia de un posible yacimiento petrolífero.
En los bordes o márgenes de la cuenca del Lago de Maracaibo se hallan brotes o manaciones de petróleo abundantemente distribuidas. En Mene Grande, La Rosa, El Menito, El totumo, La Paz, Río de Oro, Tarra y otras partes; que atrajeron la atención y sirvieron de incentivo a la actividad exploratoria en la región. Menes activos en una franja al este de la Costa Oriental del Lago, desde lagunillas hasta santa Rita, indicaron la presencia de hidrocarburos, Figura 5.

                                       Fuente: Puertas, Castaño, 2007
Figura 5. Representación general de un mene.
Así se tiene que la mayoría de los menes en la Región Zuliana, se encuentran en afloramiento de las capas de arenisca que se correlacionan con los estratos petrolíferos de campos cercanos, Figura 4. En el lado occidental de la cuenca, las capas que los originan son en su mayor parte del Paleoceno y del Eoceno; mientras que en el lado oriental los menes proceden de formaciones del Eoceno y del Post-Eoceno.
Los menes del Cretáceo son relativamente escasos, pero se presentan localmente en la zona de afloramiento de la Formación La Luna y del Grupo Cogollo. Localmente los menes se encuentran en la traza superficial de las fallas y en las rocas cristalinas fracturadas, cuando los yacimientos están situados relativamente a poca profundidad.
Desde el punto de vista estructural, las discordancias proporcionar canales para la fuga del petróleo como el mene de Lagunillas, donde brota de estratos cercanos a la discordancia sobre el Eoceno y representa escapes a lo largo de la discordancia.
Una características de los depósitos de hidrocarburos en la cuenca del lago relacionada con la discordancia sobre el Eoceno; permitió en algunos lugares, la migración de petróleo Eoceno hasta las arenas suprayacentes donde forma yacimientos, o hasta el afloramiento superficial donde da lugar a sellos asfalticos y menes de crudo.
De acuerdo a Rojas, J., los menes que se encuentran en el sector de Cachirí generalmente presentan tres formas: planos, cónicos e inclinados y de extensiones diferentes. El crudo asfáltico de estos menes se caracteriza por poseer diferentes tipos de viscosidades y olores, Figura 6.
                 Fuente: Molina y otros (2009)
Figura 6. Presencia de mene en el flanco de la Serranía la Corbata, Cachirí.
Algo característicos de los menes, es que en el crudo derramado se forma una zona de pavimento asfáltico a su alrededor, en donde quedan atrapados diferentes animales de diferentes épocas, sobre todo del Cuaternario que existieron o viven en la zona, los cuales permiten estimar las edades de los menes y de las formaciones existentes en el área. Existen otros menes que forman pequeñas lagunas de petróleo donde es posible observar algunas burbujas de gas. Un término que se emplea en algunas regiones en el mundo, es la brea o breal, al igual que el término mene. Ambos términos se utilizan para definir a los depósitos que emanan hidrocarburos en la superficie de la corteza terrestre.
Así tenemos, que el Rancho La Brea es una famosa agrupación de pozos de alquitrán, localizados en el Parque Hancock, en el corazón de Los Ángeles, California, Estados Unidos. Durante unos 40 000 años, los pozos han emitido una gran cantidad de asfalto espeso y pegajoso, que ha atrapado muchos especímenes de plantas y animales prehistóricos, siendo el resultado uno de los más prolíficos depósitos de fósiles de la Edad de Hielo en el mundo. En aquella época, el área de Los Ángeles tenía un clima más húmedo y templado que en la actualidad, Figura 7.
 
Figura 7. Vista del paisaje recreado del Cuaternario en el Rancho La Brea, en los Ángeles Estados Unidos.

Las filtraciones o manifestaciones de petróleo y gas en superficie de los terrenos a los márgenes de la cuenca del Lago de Maracaibo, se indican en la Tabla 1 y Figura 8.
Tabla 1. Manifestaciones superficiales de petróleo (mene)
No.
MENE
No.
MENE
No.
MENE
No.
MENE
1
Socuy
8
Mene de Finol
15
Colon
22
Motatán
2
Cachirí
9
Cogollo
16
Río de Oro
23
Paují
3
Inciarte
10
El Mene
17
Onía
24
Mene Grande
4
Algodón
11
Buena esperanza
18
Tigre Carbón Moro
25
Lagunillas
5
La Paz
12
Tarra
19
Aventino
26
Úle
6
Totumo
13
Petrolea
20
Las Virtudes
27
Rio Chiquito
7
Mene de Tíntini
14
Leoncito
21
Caraño
28
Quiroz
     Fuente: Almarza, R. (2000)

Figura 8. Mapa con la ubicación relativa de las manifestaciones superficiales de petróleo (mene) en la cuenca del Lago de Maracaibo, indicadas en círculo verde, Tomado de Almarza, R. (2000).
En nuestra región se tienen conocimientos sobre investigaciones paleontológicas en el Mene de Inciarte, ubicada al noroeste del estado Zulia, al piedemonte de la Sierra de Perijá, iniciada por el Geólogo John Moody fundador de la Sección de Paleontología del Museo de Biología  de La Universidad del Zulia. Continuada posteriormente por el Dr. Ascanio Rincón paleontólogo del IVIC. Dentro de los ejemplares fósiles descubiertos en este breal o mene, se tienen: dientes de “tigre dientes de sable”, fémur de mastodonte, pieza de roedores entre otros, Figuras 9 y 10.
Fuente:
Figura 9. Vista del pozo de brea o asfalto en el Mene de Inciarte, estado Zulia. Se puede apreciar al Dr. Ascanio Rincón realizando las investigaciones pertinentes.

                  Fuente: Urbani, F. y Galarraga, F. (1996)
Figura 10. Guacharaca (ave común de la Sierra de Perijá) atrapada ene le asfalto de un mene en la quebrada La luna.
Es resaltante destacar el descubrimiento de un yacimiento de una megafauna que quedaron atrapados en brea y se fosilizaron unos sobre otros, creando un fabuloso yacimiento descubierto en 1996, y que ha sido llamado El breal de Orocual, en la población del Estado Monagas, a veinte kilómetros de Maturín, en cuyas cercanías se encuentra este tesoro paleontológico.
En resumen podemos indicar que los menes han servido como indicadores para el descubrimiento de campos petroleros de importancia económico en Venezuela, así como para el mundo científico, que permiten el estudio de la especies de animales y flora que existieron en épocas pretéritas, relacionadas con el Cuaternario; en especial los periodos glaciares e interglaciares. A manera de concienciación, podemos desarrollar con estos menes un lugar atractivo de conservación, con fines turísticos y científico, haciendo de estos un espacio libre para la investigación y recreación.
Como nota importante a destacar y de agradecimiento, hacemos mención a la bibliografía de Urbano, F. y Galarraga, F., referida a los Inventarios de los Menes de la Sierra de Perijá (1996), que ilustran parte de este artículo. De igual manera al Profesor Almarza, R. (†) por su valiosa obra de recopilación sobre la Cuenca de Maracaibo: Campos Petrolíferos (2000), curso de Geología de Venezuela del Postgrado de Ingeniería de La Universidad del Zulia. Así como los trabajos de campo e investigación del Profesor Jorge Martiniere, el geólogo Enrique Puche y Pedro Machado, que han contribuido a la documentación de la geología del estado Zulia. En el portal http://www.pdv.com/lexico/ del Código Geológico de Venezuela se puede encontrar una lista bastante amplia de los menes en occidente.

Pedro Emiro Machado
Lenin Cardozo

Maracaibo, 10 de abril de 2016.

Académicos, intelectuales, ambientalistas exhortan al Gobierno Nacional a "Detener el Ecocidio Minero..."

En un documento que acompañan con su firma, donde exhortan al Gobierno Nacional, titulado, Detener el ecocidio minero en la cuenca del Orinoco es urgente, académicos, intelectuales, ambientalistas, indigenistas, periodistas, defensores de derechos humanos, movimientos sociales…, manifiestan su preocupación sobre las dramáticas e irreversibles consecuencias ambientales que produciría el Arco Minero del Orinoco.  

En el documento señalan: La minería a cielo abierto y el uso de cianuro que ella supone han sido prohibidas en varios países y regiones del mundo, dado que es una de las actividades industriales más agresivas y letales, en términos ambientales, sociales y culturales.

Más adelante agregan: El Arco Minero, cuyos impactos se sumarían a los del  proyecto de la Faja Petrolífera del Orinoco, se desarrollaría en el medio de la cuenca hidrográfica más importante del país, amenazando con secar en una gran proporción y contaminar aún más fuentes de agua vitales para el sostenimiento del  ecosistema  y la vida humana.  

Concluyen diciendo: ¡NO AL ARCO MINERO! ¡SI A LA VIDA, NO A LA MINERÍA! ¡EL AGUA VALE MÁS QUE EL ORO!

Proponen además a sumarse a este reclamo señalando: Si Ud. quiere suscribir esta declaración, envíe su nombre (y si desea, alguna adscripción social o institucional) al correo electrónico: aguasiorono@gmail.com

A Continuación el documento completo y la lista de las primeras firmas nacionales :



Detener el ecocidio minero en la cuenca del Orinoco es urgente
Un exhorto al Gobierno Nacional
Un llamado a las defensoras y defensores de la vida, a las organizaciones y movimientos sociales, al pueblo venezolano.

Desde mediados de febrero de este año, en el marco de la llamada Agenda Económica Bolivariana y la activación de los “Motores Productivos”, el gobierno nacional ha decidido poner definitivamente en marcha la megaminería en Venezuela, a una escala nunca antes vista.

Uno de los proyectos bandera de esta nueva expansión del extractivismo es el Arco Minero del Orinoco, anunciándose con orgullo un proyecto que implica la apertura a unas 150 compañías internacionales, de un vasto territorio de más de 111.000 kms2, el doble de la superficie correspondiente a la Faja Petrolífera del Orinoco y con una extensión equivalente a todo el territorio de Cuba o de Bulgaria.

Bajo acuerdos muy flexibles y favorables para las compañías transnacionales, y basado en la liberalización y desregulación de zonas completas contempladas como “Zonas Estratégicas de Desarrollo Nacional”, se está impulsando la megaminería a cielo abierto de oro, diamantes, coltán, entre otros, en una zona caracterizada por  un delicado equilibrio  ecológico, de gran importancia  para el desempeño  integral de la vida en el país.

La minería a cielo abierto y el uso de cianuro que ella supone han sido prohibidas en varios países y regiones del mundo, dado que es una de las actividades industriales más agresivas y letales, en términos ambientales, sociales y culturales. Eso lo ha reconocido el propio Ministerio del Ambiente venezolano cuando se le revocó la concesión a la minera canadiense Gold Reserve Inc. en el año 2009.

EN LOS ANTECEDENTES DE ESTE TIPO DE EXPLOTACIONES NO FIGURAN CASOS EN LOS QUE NO SE HAYAN CAUSADO SEVEROS DAÑOS SOCIOAMBIENTALES IRREVERSIBLES. NO EXISTE LA MEGAMINERÍA “AMIGABLE CON EL AMBIENTE”.

La enorme remoción de la capa superficial de tierra que provoca esta minería, amenaza con una severa depredación de importantes y delicadas áreas naturales, como por ejemplo las Reservas Forestales del Imataca o del Caura. Las cantidades de agua dulce usadas para obtener solo un gramo de oro superan con creces a otras actividades industriales y agroindustriales. Son conocidos los crecientes problemas de contaminación y acceso al agua de la región norte de Venezuela, que junto a la creciente situación de inestabilidad climática y vulnerabilidad energética, como la que atraviesa la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar en estos  momentos, se verían agravados por el incremento de la minería. 

El Arco Minero, cuyos impactos se sumarían a los del  proyecto de la Faja Petrolífera del Orinoco, se desarrollaría en el medio de la cuenca hidrográfica más importante del país, amenazando con secar en una gran proporción y contaminar aún más fuentes de agua vitales para el sostenimiento del  ecosistema  y la vida humana.  

De llevarse a cabo lo acordado por el gobierno para el Arco Minero, varios pueblos indígenas se verían seriamente vulnerados. En la actualidad, los ye´kuana y sanemá en la cuenca del río Caura, o los warao en el Delta del Orinoco, por mencionar sólo algunos, padecen los efectos de la contaminación con mercurio, enfermedades y agresiones por parte de diversos actores, producto de la minería ilegal. También se ven afectados los e'ñepa, kari'ña, pemón, mapoyo, wotjüja, y yabarana entre otrosUna escala mayor de actividad minera podría generar la destrucción de sus bases materiales de vida, su desarraigo, la violación de sus derechos humanos y, en última instancia, su desaparición.  Por ello consideramos la necesidad de difundir  un alerta al respecto.

La vida en Venezuela, incluso en las ciudades, es posible gracias a sus fuentes de agua, a sus ciclos hídricos, a su biodiversidad y a su complejo y delicado entramado ecológico. La enorme devastación ambiental que conlleva el proyecto del Arco Minero del Orinoco tendría un impacto tremendo sobre ella.
La imposición de este enorme sacrificio sobre la vida social y natural se plantea en nombre de la “estabilización económica”, el “desarrollo” y la “diversificación” de la economía. Sin embargo, este proyecto refuerza el carácter rentista y extractivista de la economía venezolana, incrementando sus niveles de dependencia y vulnerabilidad, nuestra sumisión al capital foráneo, y alejándonos de la construcción de un modelo de economía sostenible, inclusivo y centrado en la vida.
Esta declaración es un llamado de atención y una convocatoria ante el peligro que se cierne sobre nuestro país derivado de los planes  de expansión minera. Estamos ante una oleada sin precedentes de mercantilización de la naturaleza. NOS MANIFESTAMOS EN CONTRA DE ESTE PROYECTO ECOCIDA Y ETNOCIDA.

Adherimos a lo ya expresado por algunas personalidades y organizaciones populares en el sentido de realizar todas las acciones conducentes a la INTRODUCCIÓN DE UN RECURSO DE AMPARO PARA DETENER ESTE PROCESO DE ACTIVACIÓN DEL ARCO MINERO DEL ORINOCO. Exhortamos a la demarcación de tierras de todos los pueblos indígenas del país, como lo consagra la constitución, y clamamos por el respeto de las figuras existentes de protección de áreas naturales en las cuales se ESTABLECE UNA PROHIBICIÓN PERMANENTE DE LA MINERIA.

Exigimos a las autoridades que se saquen a la luz pública los contenidos de los convenios mineros firmados o por firmar.

Apoyamos y exhortamos a la difusión y despliegue de una campaña de información a toda la población venezolana para que esta conozca las particularidades, riesgos y consecuencias de la megaminería.

Invitamos a la organización y movilización de la ciudadanía en torno a las exigencias y compromisos de participación democrática y protagonismo que deben acompañar la construcción de consensos sociales sobre las conveniencias y/o inconveniencias de la opción minera.

Apoyamos la promoción de un Foro Nacional sobre minería y nos manifestamos  a favor de la multiplicación y difusión de amplios debates sobre el modelo de sociedad que queremos, así como la sistematización de propuestas y alternativas que existen, y que están vinculadas a políticas públicas de estímulo a la agricultura en diversas escalas, usos diferentes de las reservas naturales, como el turismo sustentable, proyectos de energías sostenibles, o una nueva arquitectura de distribución de las rentas que reconozca la diversidad cultural  y que tenga un sentido de justicia social y ambiental, entre varias propuestas más.

La defensa de la vida y el ambiente son una obligación de Estado, y es un derecho y un deber de todas y todos los venezolanos, consagrado en la Constitución de la República (arts. 127, 128 y 129).

Decimos ¡NO AL ARCO MINERO!
¡SI A LA VIDA, NO A LA MINERÍA!
¡EL AGUA VALE MÁS QUE EL ORO!

Si ud. quiere suscribir esta declaración, envíe su nombre (y si desea, alguna adscripción social o institucional) al correo electrónico: aguasiorono@gmail.com

Primeras firmas Nacionales
  1. Dr. Esteban Emilio Mosonyi, Rector de la Universidad Nacional Experimental Indígena del Tauca
  2. Ana Elisa Osorio, Ex Ministra del Ambiente
  3. Edgardo Lander, Universidad Central de Venezuela
  4. Lusbi Portillo, Sociedad Homo et Natura
  5. Francisco Javier Velasco, antropólogo y ecólogo social
  6. Víctor Álvarez, Premio Nacional de Ciencia
  7. Santiago Arconada Rodríguez, Universidad Nacional Experimental Indígena del Tauca
  8. Emiliano Teran Mantovani, Universidad Central de Venezuela, ICTA-UAB
  9. Lenin Cardozo, Fundación Azul Ambientalistas
  10. Ronny Velásquez, antropólogo/ Universidad Central de Venezuela
  11. Atenea Jiménez, Red Nacional de Comuneros y Comuneras
  12. Nelson Muñoz, Frente de Resistencia Ecológica del Zulia (FREZ)
  13. Marea Socialista
  14. Alejandro López González, Centro Socio-Economico del Petroleo y Energías Alternativas, Universidad del Zulia.
  15. Paulino Nuñez, CADTM-AYMA
  16. Humberto Márquez, periodista
  17. Antulio Rosales, University of Waterloo
  18. Carlos Carcione, coordinador del equipo de investigación de Marea Socialista
  19. José Angel Quintero Weir, Wainjirawa
  20. Simón Rendón, Coordinador del Centro Ecológico Social “Bolívar en Martí”
  21. Douglas Bravo
  22. Oly Millán Campos, Plataforma para la Auditoria Pública y Ciudadana
  23. Tariana Salazar, Instituto de Estudios Avanzados / Red Nacional de Comuneros
  24. Asamblea de Militantes
  25. María Suárez Luque, Fundación Temendauí de la Amazonía Venezolana
  26. Aquarela del Sol Padilla, escritora/documentalista
  27. Rafael Uzcátegui, Provea
  28. Nicanor Alejandro Cifuentes Gil, Biólogo Universidad Bolivariana de Venezuela / Frente de Resistencia Ecológica del Estado Zulia
  29. Valentina Álvarez Fabro, artista plástica
  30. Liliana Buitrago Arévalo, Investigadora y activista social
  31. María Centeno, arquitecta/artista visual
  32. Marianela Yánez Ontiveros, periodista
  33. Manuel Izaguirre, arquitecto
  34. Juan Carlos La Rosa, Organización Intercultural Wainjirawa, Fundación Indígena para la Educación Propia
  35. Maritza García Larralde, artesana
  36. Argelia Bravo Melet, artista plástica y documentalista
  37. María Antonieta Izaguirre, psicóloga
  38. Daniel Ramírez, urbanista USB/Asamblea de Ciclismo Urbano de Caracas
  39. Mariana Rodríguez
  40. Leonardo Nazoa, matemático/CENDES-UCV
  41. Pedro Sanz, arquitecto
  42. Alejandro Bruzual, Celarg
  43. Ramón Casanova, Profesor investigador, UCV
  44. Elsa Gabriela Rodríguez, socióloga
  45. Stella Jacobs, cineasta
  46. Carlos Bracho, Universidad Bolivariana de Venezuela
  47. Eduardo Carrera, Grupo ambientalista WAKU
  48. Nelson Oyarzábal, antropólogo
  49. Dayaleth Alfonzo, Université d'Avignon – Universidad Bolivariana de Venezuela
  50. Ana Mercedes Carvallo, esmaltista y orfebre
  51. Beatriz M. Bermúdez Rothe, antropóloga
  52. Elizabeth  Zamora, profesora /Universidad Central de Venezuela
  53. Indira Rodríguez, Asistente de Educación Inicial / Grupo Ambientalista Waku
  54. Thairon Martínez, Productor nacional independiente, Guarataro Films.
  55. Patricia Granados, Ingeniero de Producción 
  56. Isabel Alfonzo Ríos, Ingeniero en Energía y Ambiente
  57. Beatriz Pantin
  58. Fresia Ipinza
  59. José Romero Losacco, Universidad Bolivariana de Venezuela
  60. Marx Gómez, Laboratorio de Ecología Política del Centro de Estudios de la Ciencia (IVIC)
  61. Marhylda Victoria Rivero Corona, Laboratorio de Ecología Política del Centro de Estudios de la Ciencia (IVIC)
  62. Manuela Blanco, antropóloga y cineasta
  63. Diana Ovalles, Periodista/Colectivo Panacuate/Las Vainas son Verdes
  64. Cristóbal  Alva, periodista/colectivo Panacuates
  65. Marianela Tovar, historiadora Universidad Central de Venezuela
  66. Delia Polanco, Docente-Investigadora Facultad de Agronomía, UCV
  67. Yolanda Serres Voisin, docente investigadora
  68. Dr. Marcos Rosa-Brussin, Profesor Titular, Jubilado de la UCV, FÍsIco Química, Petróleo y Petroquímica, y Ambiente
  69. Nereida Carrión, Profesor Titular Jubilado de la UCV, Dra. Química analítica, investigadora  en Ambiente
  70. Gabriel Gil, Campaña Venezuela libre de Transgénicos
  71. Gloria Iraima Mogollón Montilla, Docente investigadora Universidad Central de Venezuela, Especialidad Lingüística y Literatura
  72. Cariaco (Colectivo Amplio para la Retoma e Investigación de la Agricultura Campesina y Originaria) 
  73. Daniel Gil Rosado, músico
  74. Dra. Tibisay Pérez, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC)
  75. León Moraria, Escritor/Vanguardia Antiminera    
  76. Jorge Ernesto Rodríguez Rojas, Profesor Titular, Facultad de Ciencias y Tecnología, Universidad de Carabobo 
  77. Pedro Ortega Osuna, Dr. en Química
  78. Leonor Fernández, PDVSA GAS 
  79. Enrique Rey Torres, sociólogo/CELARG
  80. Tania Abreu Petkoff, Colectivo EcologArte
  81. Elías Capriles, Profesor jubilado de filosofía, Universidad de los Andes (ULA)
  82. Francisco Javier Ruíz Marfil, Centro de Estudios de las Transformaciones Sociales, Ciencia y Conocimientos del IVIC
  83. Francia Medina, Antropóloga, Escuela de Antropología, Universidad Central de Venezuela
  84. Livia Vargas-González, profesora universitaria Sociología-UCV.
  85. Rongny Sotillo, comunicador visual
  86. José Luis Revete, educador    
  87. Vladimir Aguilar Castro, Universidad de Los Andes, Grupo de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (GTAI)
  88. María Victoria Canino, Socióloga, Laboratorio de Ecología Política del Centro de Estudios de la Ciencia (IVIC)
  89. Nayralda Lobo, Comunicadora Social, Laboratorio de Ecología Política del Centro de Estudios de la Ciencia (IVIC)
  90. Vera Sanoja Zerpa, Socióloga, Laboratorio de Ecología Política del Centro de Estudios de la Ciencia (IVIC)
  91. José Miguel Cruces, Biólogo (UNESR)
  92. María Angela Petrizzo, Colectivo Comunalizar Conocimiento
  93. Marianicer Figueroa, Colectivo Comunalizar Conocimiento
  94. Nury León
  95. Proyecto Génesis 2001
  96. Alejandro Ochoa Arias, ULA
  97. Francisco Tiapa Blanco, ULA
  98. Pedro Rivas, ULA
  99. Lourdes Contreras Dávila, Universidad Politécnica Territorial de Mérida Kleber Ramírez (UPTMKR)
  100. Myriam Anzola
  101. Dania Roa
  102. Colectivo Kinkalla Visual
  103. Darwin Suarez Bustamante, Sociólogo
  104. Maria de los Angeles Querales, Publicista
  105. Ángela Rodríguez Torres, OJOS ILEGALES Audiovisuales
  106. Francisco Elias Prada, OJOS ILEGALES Audiovisuales
  107. Francisco Issa, Colectivo La Mancha
  108. Oscar Sotillo, Colectivo La Mancha
  109. Janette Rodríguez, Colectivo La Mancha
  110. Dayana Lopez Villalobos, Colectivo La Mancha
  111. Gastón Fortis, Colectivo La Mancha
  112. César Santana, Colectivo La Mancha
  113.  Jouseline Rodríguez, Colectivo La Mancha
  114. Leila Medina, Colectivo La Mancha
  115. Roger Altuve, Colectivo La Mancha
  116. Luis Méndez, Colectivo La Mancha
  117. Sandra Velásquez, Colectivo La Mancha
  118. Magda Meneses, Colectivo La Mancha
  119. Luisa Herrera, Colectivo La Mancha
  120. Petra Meneses, Colectivo La Mancha
  121. Yakeline Rodríguez, Colectivo La Mancha
  122. Juan Carlos Sotillo, Colectivo La Mancha
  123. Michael  Urbina, Colectivo La Mancha
  124. Luis Ruiz, Colectivo La Mancha
  125. Moises Mirele, Colectivo La Mancha
  126. Oscar Fernández, Colectivo La Mancha
  127. Pablo Zapata, artista audiovisual
  128. Maria Daniela Torres
  129. Gloria A. Monasterios, Profesora-investigadora UCV y Colegio Universitario de Caracas
  130. Jessica Luna, Estudiante, UCV/UBV
  131. Natasha García Riveiro, Docente de la UNEARTE
  132. Carmen Helena Parés Urdaneta, Fundación OGA
  133. Carmelo Antonio Raydan Ríos, Docente del PFG de Comunicación Social de la UBV
  134. Osvaldo Enrique Peñaloza Acuña, Colectivo Cumbe/UBV
  135. Jenny Gabriela Farías Suárez, Comunicador Social, LUZ/UBV 
  136. Beatriz Pestana Osuna, artista gráfica
  137. Yasmín Tovar, Comunicadora Popular, Videasta