viernes, 11 de abril de 2014

Las Cuevas del Samán: El secreto mejor guardado del Zulia

El Parque Eco-Turístico Japreria Cuevas del Samán, ubicado en el municipio Jesús Enrique Lossada, entre las majestuosas montañas de la Serranía Perijanera, alberga a un extraordinario sistema de cuevas de 18 kilómetros, lo cual le otorga el rango de ser el más grande del país, ya que la referencia inmediata que es la Cueva del Guácharo posee 9,5 kilómetros de extensión.
Nos referimos a las Cuevas del Samán donde se han identificado 99 cavidades conectadas entre si, surcadas en su interior por corrientes de agua provenientes de río Socuy; allí, habita una colonia aproximada de 5.000 aves nocturnas conocidas como Guácharos (Steatornis caripensis).
Estas magníficas formaciones fueron visitadas por primera vez, por expertos de la Sociedad Venezolana de Espeleología, en el año 1990. El trabajo abarcó 4 años de labores subterráneas, que se distribuyeron en 7 expediciones. Estas cuevas forman parte de la cultura ancestral de los Japreria, etnia de origen caribe que ha habitado esas tierras desde tiempos inmemoriales.
En las Cuevas del Samán están sus huellas y en sus profundidades se han tejido muchas de sus leyendas, de esas historias que ha pasado de generación en generación, y que desde ahora serán conocidas por quienes visiten este magico lugar.
Para llegar a las cuevas pasa por vencer un camino a veces empinado, otras tantas pedregoso. Igual deben atravesarse 11 pasos del Río Socuy, otro atractivo del recorrido primario, son las hermosas vistas de la Represa Tres Ríos,
importante reserva que alberga hasta 180 millones de metros cúbicos de agua. Ya en este punto la temperatura comienza a descender y comenzamos a disfrutamos la fresca brisa de las montañas.
Al llegar a destino impresiona, además del verdor absoluto, es el sonido de aves y monos que conviven en estos parajes con el oso frontino, el oso palmero, pumas, lapas, venados, dantas, picures, entre otras especies.
Al cruzar un pequeño sendero, llegamos hasta un puente de madera colgante de 60 metros de longitud, el cual permite acceder a La Cristalina, cueva que sirve de entrada.
En compañía de entusiastas eco-guías, conocedores de estas profundidades, los visitantes descenderán a través de escalinatas de madera unos 40 metros.
El sonido característico de los guacharos domina la escena y las fascinantes formas esculpidas en la roca por la fuerza del agua y el tiempo van revelándose en este viaje hacia el centro de la tierra: La Caverna de las Lágrimas, el Pié Izquierdo, la Sonrisa Vertical,
Tetas de Vaca y finalmente la Caverna del Amor, luego de unos 500 metros de recorrido y de atravesar pequeños riachuelos internos.
No no cabe duda, que el Parque Eco-turístico Cuevas del Samán, por su belleza, su valor para el turismo y la investigación, se convertirá uno de los destinos más importantes y visitados de Venezuela. Estamos hablando de un turismo 4 por 4 y de la posibilidad de disfrutar de las bellezas escénicas que nos ofrece esta selva nublada y este imponente sistema de cuevas.
Fanny Reyes / Lenin Cardozo

lunes, 24 de marzo de 2014

Fauna en redención

Liberarlos sin escatimar esfuerzo es la tarea. Para muchos esta iniciativa quizás no tendrá mayor significado pero para las especies reinsertadas e insertadas en su antiguo o nuevos hábitats valió la pena.
Es un premio de la vida, tener la oportunidad de proteger y ayudar a otros seres vivos. Si supuestamente somos seres superiores, debemos usar ese don para cuidarnos y cuidar a los demás, los no semejantes. Solo cuando trascendamos de lo humano descubriremos el afecto verdadero. Liberar a la fauna silvestre atrapada o maltratada es un acto de redención y de amor. Es aproximarnos al sentido de lo natural. Por que no ser entonces, unos buenos habitantes de este planeta?
Sí es posible dar ese primer paso, la defensa activa por el reconocimiento de los derechos naturales en ausencia de un desacuerdo intencionado entre los seres humanos. El mundo del homo sapiens se debate en esa diatriba y su tiempo consumido poco les importa, pero el mundo de las demás especies esta en cuenta regresiva, ellos si no pueden esperar. Tamaña tarea de los ambientalistas, como dice mi amigo Añu Deglis Almarza.

jueves, 20 de marzo de 2014

Defender la vida de cualquier especie hasta el último latido

Esa es la razón de los ambientalistas. Va más allá de lo enunciativo. Convicción y afecto es lo que los mueve. Es la energía que da la inspiración para seguir, de sacar la fuerza de donde ya no se tiene para continuar en la tarea. Sin mucha estridencia pero con firmeza avanzan sobre lo que se debe hacer. Algo aportan, para contribuir a un mundo mejor para todos los seres que en él vivimos.
En este planeta hay espacio para todos y todos son importantes, se está aquí por un mandato, con un sentido de ser. La naturaleza se tardo años en perfeccionar cada especie. Sus razones tendría para hacerlo. Demasiado banal seguir pensando que lo humano sigue siendo el centro del mundo o del universo. Ellos son uno más, quizás con mayor organización, que aprendieron temprano a elaborar herramientas, pero eso no significa que esta supremacía les da el derecho de exterminarse o exterminar a los no humanos. Crueldad, codicia, envidia, rencor, comportamientos exclusivos de la raza de los homo sapiens. Hace siglos perdieron la capacidad de observar a las otras especies para aprender de ellas. Al parecer lo importe es lo que ocurre solo entre humanos.
El tema de la defensa del ambiente, está por encima del bien y el mal. De lo político o lo económico. Aunque para ello se tenga que entender la política y la economía. O todos los saberes que sean necesarios.
No sé si son verdes o azules o de algún color que seguro los etiquetara, lo que si estoy convencido es que el compromiso ambientalista existe y es el mapa o ruta de este largo camino de los peregrinos o apóstoles del nuevo siglo.

domingo, 16 de marzo de 2014

Los Yukpas piden respeto hacia los árboles

Las calles de Maracaibo se han convertido en un campo santo donde reposan más de 800 árboles derribados por la furia desatada entre una minoría que dice protestar pacíficamente por un mejor país. Paradójicamente, allí a la vista de todos, como evidencia de la irracionalidad y la falta de respeto por la vida, yacen en cualquier esquina trozos de Cujíes, Ceibas, Búcaros, Nim, Mangos, Jabillos, entre tantos otros. Los que en algún momento brindaron su sombra y sus frutos, ya no están.
Pero frente al desatino y la intolerancia, los zulianos de buena voluntad han alzado su voz y han pedido sanciones ejemplarizantes para los ecocidas. En este conglomerado de voces y conciencias a favor de la naturaleza, nuestros hermanos indígenas tienen mucho que decir. Para la cultura Yukpa, por ejemplo, no podía pasar desapercibida la tala indiscriminada acontecida en nuestra ciudad, ya que dentro de su cosmovisión los árboles son sagrados.
En los relatos que han pasado de generación en generación entre los Yukpas, se habla de un ser superior llamado Amoricha o Kumoko, quien fue advertido por un pájaro carpintero sobre la existencia de un árbol del cual manaba sangre. De ese árbol, en medio del bosque, el Dios Yukpa dio vida al primer hombre y a la primera mujer.
Hoy día algunos descendientes de ese Padre Árbol, quienes habitan en el kilómetro 16 de la vía a Perijá, ven con tristeza y preocupación lo que está sucediendo. Los hombres de esa comunidad, asentada en la Granja Manú (Árbol Maduro en idioma Yukpa), se han trasladado a Maracaibo para recolectar los troncos de los árboles que han sido talados en diversas zonas de la ciudad, como una forma de pedir perdón a la naturaleza ante el daño ocasionado por los seres humanos.
El Cacique Nelson, que acompaña la actividad, dice que cuando los Yukpas se han visto en la necesidad de proveerse de la madera de algunos arboles en la Sierra de Perija, eso se hace bajo un rito sagrado del perdón y solo toman los arboles necesarios para vivir. Y quienes lo han hecho con otro fin, son rechazados y sacados de la comunidad. Adelso, otro de los líderes del grupo, quien es un hombre de pocas palabras, en medio de la faena de cargar los troncos hasta el camión reflexiona en voz alta: “Si nosotros necesitamos las maticas pa’ la sombra ¿por qué las van a cortar?” La pregunta queda en el aire.
Los troncos recolectados, serán llevados hasta la Granja Manú con la solemnidad que exige esta cultura milenaria, por haber sido árboles dadores de vida, de oxígeno y de albergue. Esta Maracaibo Herida, cuenta con quienes ofrecen sus mejores esfuerzos para sanarla.
Fanny Reyes / Lenin Cardozo