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viernes, 1 de mayo de 2026

Entrevista al Solarismo: 5 preguntas sobre el futuro de la civilización. Conversación entre Vileana Melean Valbuena y Lubio Lenin Cardozo


Vileana Melean Valbuena es una reconocida jurista y filósofa del Estado Zulia, quien ha abogado por el uso de las energías alternativas —en particular la solar— como vía para enfrentar la crisis eléctrica de la región. En esta conversación, dialoga con Lubio Lenin Cardozo, ambientalista y creador del enfoque solarista, con el objetivo de aclarar dudas claves sobre una tesis que comienza a abrirse paso en el debate contemporáneo.

Inicio de la entrevista:

Vileana: 

¿El Solarismo persigue demostrar que la energía solar es el factor primordial para transformar nuestra manera de existir?

Lubio: 

No exactamente. Esa lectura es reduccionista. El Solarismo no plantea una causa única, sino una estructura: que toda civilización está condicionada por su fuente de energía. La energía solar no transforma por sí sola, pero introduce una condición inédita: abundancia, distribución y dificultad de monopolio. El cambio ocurre cuando una sociedad comprende esa condición y decide reorganizarse. No es una teoría sobre tecnología, sino sobre lo que una civilización puede llegar a ser cuando cambia su base energética.

Vileana: 

Entonces, ¿qué te mueve a desarrollar este planteamiento que apunta a una nueva manera civilizatoria?

Lubio: 

No me mueve iniciar algo, sino comprender lo que ya está ocurriendo. Estamos ante el agotamiento de un modelo energético que estructuró la economía, la política y la cultura. Muchas de nuestras crisis comparten un mismo origen: la forma en que organizamos la energía.

El Solarismo nace de conectar esos puntos y de darle lenguaje a una transición en marcha. También hay una motivación personal: cuando vives donde la energía falla, entiendes que no es un servicio, es la base de la vida. Desde ahí surge la pregunta: si cambiamos la base, ¿no cambiaría todo lo demás?

Vileana: 

¿Debemos entender el Solarismo como una corriente filosófica o como algo que va más allá de ella?

Lubio Lenin Cardozo: Dialoga con la filosofía, pero no se limita a ella. No es una corriente más, es un marco que integra energía, sociedad, ética y tecnología. No compite con otras visiones, las reinterpreta desde una nueva condición material: la transición energética. En ese sentido, no es solo pensamiento, es también horizonte. No busca imponerse como doctrina, sino ofrecer una forma de comprensión.

Vileana: 

¿Qué estrategias pone en marcha el Solarismo para lograr ese cambio civilizatorio?

Lubio: 

No propone una ruptura abstracta, sino una transformación progresiva en tres niveles. Primero, infraestructura: generación solar distribuida, comunidades energéticas y redes descentralizadas. Segundo, organización social: modelos cooperativos, autonomía local y democratización del acceso a la energía. Tercero, cultura: transición de la extracción a la captación. No es un cambio que se decreta, es un proceso que se construye. La tecnología lo permite, pero la sociedad lo decide.

Vileana: 

¿Cuál es la importancia de la educación en este proceso?

Lubio: 

Es fundamental. Sin educación, no hay transición real. Puedes cambiar la tecnología, pero si no cambia la comprensión, todo termina reproduciendo el mismo modelo. La educación en el Solarismo es una alfabetización energética y ética: entender de dónde viene la energía, cómo se usa y qué implica socialmente. Formar ciudadanos que no solo consuman energía, sino que la comprendan. Porque el cambio no ocurre cuando instalamos paneles, sino cuando cambia la forma en que pensamos la energía y, con ella, la vida.

Cierre de Vileana 

Lubio, tus palabras nos dejan ante una conclusión ineludible: no estamos examinando una teoría académica más, ni una simple propuesta técnica sobre vatios y paneles. Estamos ante una nueva forma de autocomprensión humana que empieza a abrirse paso.

Como bien hemos dialogado, la historia de nuestra civilización da un giro definitivo cada vez que se transforma su relación con la energía. Hoy, esa relación está mutando de nuevo. El Solarismo no pretende imponer este cambio por decreto; su valor reside en nombrarlo, interpretarlo y hacerlo visible para todos.

En esa claridad, encuentro una victoria silenciosa: no la de quien impone un modelo, sino la de quien comprende su tiempo. Al final del día, cuando una sociedad entiende verdaderamente la energía que la sostiene, deja de ser un sujeto pasivo que reacciona a las crisis y empieza, quizás por primera vez en la modernidad, a decidir con autonomía su propio destino.

Gracias por esta luz sobre el horizonte que viene.

Siempre Vileana!

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