Una propuesta para el devenir de la humanidad
El Institut International du Solarisme nace de una pregunta simple que la filosofía olvidó hacer:
¿Cómo quiere devenir la humanidad?
Durante dos siglos nos preguntamos cómo producir más. Nunca nos preguntamos cómo queremos vivir con lo que producimos.
La historia nos da la respuesta. Cada forma de energía creó una forma de devenir. La energía del bosque nos hizo nómadas. La energía de la tierra nos hizo sedentarios. La energía del carbón nos hizo obreros y dueños. La energía del petróleo nos hizo imperios y consumidores dependientes de una factura que viene de otro continente.
Cada energía dibujó una sociedad. Cada energía dibujó una geometría del poder.
Hoy vivimos la primera crisis filosófica de la energía. Queremos cambiar la energía del petróleo, que es concentrada, a la energía del sol, que es distribuida, pero queremos mantener la misma sociedad concentrada. Queremos que pocas manos sigan extrayendo lejos, en el Sur Global, que pocas fábricas sigan procesando, y que millones de manos sigan pagando cada mes sin poder tocar un solo tornillo de lo que supuestamente es suyo.
Eso no es una transición. Es el mismo devenir con otro combustible. Es extractivismo pintado de verde.
Por eso proponemos la Tesis del Solarismo.
El Solarismo no propone instalar más paneles. Eso lo hace cualquier empresa. Propone algo más radical: si la energía se vuelve distribuida, la organización humana debe volverse distribuida. No por ideología. Por coherencia histórica.
Propone que el devenir de la humanidad no está en la fuga, sino en la permanencia.
Hay dos devenires posibles y ya están en conflicto.
Uno es concentrado. Concentra la tierra, concentra las minas, concentra las fábricas, concentra el dinero y concentra el poder. Cuando esta casa se agota, sueña con mudarse a otra. Por eso hoy los milmillonarios hablan de colonizar Marte y construir cúpulas con aire acondicionado en otro planeta mientras este arde. A esa forma de devenir la llamamos Neomarciana.
El otro devenir es distribuido. Distribuye la tierra, distribuye las herramientas, distribuye el saber de reparar, distribuye el poder de decidir. No sueña con huir. Sueña con quedarse y reparar la casa. A quienes entienden que defender la Tierra es la única forma de tener futuro los llamamos Solarianos.
¿Cómo distinguir un devenir del otro? Con algo muy concreto: el tornillo.
Si te venden una solución verde y para abrirla necesitas una llave especial, una app de la empresa y un técnico certificado que viene de lejos, es devenir concentrado.
Si la abres con un destornillador que encuentras en la ferretería de la esquina, la puedes entender, reparar y compartir con otros, es devenir distribuido. Es un común.
Cuando ese devenir distribuido se vuelve cotidiano, ocurre algo que ninguna revolución energética nos dio antes: nos devuelve el tiempo. Si una parte de mi energía ya no tengo que comprarla cada día, ya no tengo que vender ocho horas de mi vida cada día para pagarla. Ese tiempo liberado no es para consumir más. Es para lo que nos hace humanos: cuidar, organizarnos, descansar, imaginar. Lo llamamos Tiempo Liberado y lo escribimos así: Tiempo Liberado = Energía x Libertad.
Por eso esta tesis no es técnica. Es civilizatoria. Es una propuesta para el devenir de la humanidad. Nos propone elegir entre dos futuros que ya están aquí.
La próxima revolución no será la que nos lleve a Marte. Será la que nos permita quedarnos.
Lubio Lenin Cardozo, Toronto, 2024
Institut International du Solarisme
Nota: Concepto madre Solarismo = Solarismus = Solarisme = Solarism


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