
Y marchamos por las calles de nuestra bella ciudad, hoy herida. La intolerancia se ensaño con más de 500 árboles patrimoniales y muchos generacionales, porque familias hasta en tres generaciones recibieron sombra y cobijo de ellos.
Las otras víctimas, que nadie llora ni contabiliza, fueron las decenas de perros y gatos en condición de calle que encontramos vilmente baleados o atropellados, donde muchos de estos seres inocentes, eran victimas de quienes sin proponérselo, los golpeaban con sus vehículos en el desenfreno que producia salir apresuradamente, despavoridos, llenos de terror, al no encontrar por donde meterse o retroceder entre uno y otro callejón, ante posibles agresiones de quienes de manera desafiante los esperaban en cada barricada con piedras y botellas en mano.

Los agresores justificandose en sus ideales, destruyeron nuestras ya menguadas reservas verdes, plazas, parques, monumentos artísticos, semáforos, postes de alumbrados públicos, módulos de servicio de salud, puestos policiales, quema de camiones para la recolección de basura, traslado de víveres, entre otros.

Todo aquel que no aceptara ser reo en su propia casa y pretendiera saltar el cerco de las barricadas, estaba sentenciado a ser apedreado o dañado su vehículo. Pretendieron secuestrar la ciudad y ante la incapacidad de lograrlo, decidieron llenarla de basura e incendiarla.

Sufrida esta nuestra Maracaibo. Estamos de luto por su naturaleza muerta y entristecidos al verla llena de basura por todos lados. Esta no es la ciudad que proclamábamos ser la mas limpia de Venezuela.

Por eso los ambientalistas salimos a expresarnos, a decirle al mundo que esta es nuestra ciudad y que si tiene dolientes. Exigimos justicias contra sus agresores, que cese la impunidad ambiental, no hay nada que justifique el estado actual de lo que ha sido nuestro mayor orgullo, la gran ciudad de Maracaibo.



Herida te han dejado Maracaibo, pero entre todos los que si te queremos, te vamos a recuperar.


HIMNO AL ÁRBOL .
Coro: __
Al árbol debemos solícito amor,
jamás olvidemos que es obra de Dios.
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Al árbol debemos solícito amor, jamás olvidemos que es obra de Dios.