Tierra
de Sueños, el bosque de manglares de 92 hectáreas que
constituye el único pulmón verde de Maracaibo y primer Parque
Ecoturístico creado en la región, arriba a su Segundo Aniversario. La
comunidad de Capitán Chico y todo el Zulia celebran el reconocimiento de este
tesoro natural que ha despertado el interés de turistas, científicos, docentes,
ambientalistas, medios de comunicación y de todo aquel que se dice amante de
los prodigios de la madre naturaleza y que ha tenido la fortuna de conocerle.
Este
excepcional destino para la contemplación y esparcimiento, fruto del trabajo
integrado de agrupaciones ambientalistas y vecinos, ha encontrado en la gestión
del Gobernador Francisco Arias Cárdenas el respaldo y promoción
necesarios para que más personas puedan disfrutar de sus bondades escénicas, biodiversidad
e historia, desde una perspectiva ecológica y ambientalista.
Las
rutas ecoturísticas que lidera Corzutur, tienen en Tierra de Sueños una de las
ofertas más apreciadas por los usuarios. Miles de visitantes han recorrido los 800 metros del Puente
Rojo, entre túneles de mangle negro, blanco, rojo y botoncillo,
ingresando al corazón del humedal rodeados de las sonoridades propias de este
fascinante ecosistema, para conocer su importancia como bastión de vida.
Visitar
Tierra de Sueños significa deleitarse frente al Coquivacoa y disfrutar de la
brisa lacustre escuchando los relatos contados por los ecoguías sobre la Batalla Naval del
Lago y conmoviéndose con la épica historia de amor entre Capitán Chico y la
indígena añú Aniin. Entre tanto, los niños estarán jugando en la réplica del
Bergantín San Carlos construida con cientos de botellas plásticas recicladas
por manos sabias y laboriosas.
Se
cumplen dos años de una experiencia que ha cambiado para bien la vida de los
habitantes de esta comunidad, quienes han pasado a ser guardianes celosos de
los manglares y sus maravillas; por su parte, los visitantes han aprendido a
entenderlos y valorarlos, disfrutando del privilegio reservado para quienes
habitan las zonas costeras del trópico.
En
este Segundo Aniversario, Tierra de Sueños comparte protagonismo con otros
18 Parques Ecoturísticos que han sido
consolidados en diversos municipios zulianos bajo la premisa de defender y
preservar la vida, apreciar la incalculable riqueza natural que ostenta el
Zulia y propiciar el desarrollo económico a través de la actividad turística
con responsabilidad ambiental.
por: Fanny Reyes R.
Fotografías:
José Gregorio Hernández / María Andrade Rodríguez / Juan Marcos Vera
El estruendoso ruido de los cañones que bajaban su carga una y otra vez tenían aterrorizados a la comunidad indígena añu que habitaba a pocos kilómetros donde se libraba la batalla naval del Lago de Maracaibo. Previamente ya estaban muy inquietos al observar durante varios días las distintas maniobras de los buques de guerras en ese paraje.
Era el año de 1823, para ser mas especifico un día jueves y cerca del final de la tarde comenzó el fiero enfrentamiento entre la escuadra española y la escuadra venezolana. En dos horas de recio combate se decidió la acción que sellaría la independencia de Venezuela.
De una de los barcos en llamas, saltaron parte de su tripulación al lago y nadando con desespero trataron de llegar a la orilla, la mayoría de los que lograron tocar tierra fueron nuevamente capturados por la fusilería venezolana. Uno de ellos, aun herido logro esconderse entre los manglares y eludió la firme requisa para encontrar a los vencidos. Durante tres días casi agonizante se mantuvo bajo resguardo y cuando sus fuerzas comenzaban a abandonarlo es encontrado y auxiliado por los añú y fue llevado a uno de sus palafitos (rancheria construida sobre el lago) para ser curado y alimentado.
Una joven india Añú de nombre Aniin, que significa en su idioma “Aquí”, asumió el encargo de cuidarlo, proceso que duró varios meses, tiempo suficiente para que el marino se recuperara totalmente y reflexionara sobre su futuro inmediato, la cual fue el de no regresase a España y quedarse hacer familia con Aniin y ser parte de esa comunidad indígena.
El marino resultó ser el segundo Capitán de la Fragata San Carlos, de nombre Miguel Ortega Moran y García, aguerrido y valiente hombre de mar, que unió su alma al noble pueblo añú, de lo que es en el presente el pueblo de Santa Rosa de Agua, en la Ciudad de Maracaibo, al oeste de país.
Aniin represento para el Capitan Ortega, el sentimiento más puro. La descendencia entre Miguel Ortega y Aniin fue prolifera, se estima que tuvieron más de diez hijos. Fue una mujer llena de bondad, Miguel admiraba en ella su afecto por los animales, a tal punto que tenia la creencia que podía comunicarse con ellos.
Donde Aniin se sentaba, llegaban las aves, los mapaches, las mariposas, cangrejos, las distintas especies de la zona y todas en armonía, disfrutaban de su presencia. Si estaban enfermos al solo tocarlos los reanimaba y se curaban. Para ella, cada especie tenia una razon de ser y esas vidas debian respetarse. Fueron sus otros hijos.
Hoy a casi dos siglos de la llegada del Capitán Ortega a esa tierra de sueños, llamada posteriormente Capitán Chico en su honor, Aniin sigue representando la expresión humana más genuina que une a los dos continentes y el sentimiento proteccionista de la cultura Añú por sus especies y por todo lo que significa el amor a la naturaleza.
Vídeo El Encuentro
Productora NEPHESH. Dirección y Producción: Viviana Camacho. Asistente de Dirección y Producción: Wendy Torres. Cámaras: Viviana Camacho y Jennibeth Prieto. Asistente de Dirección de Fotografía: Aura Valdéz. Edición y Montaje: Viviana Camacho. Catering: Lismar Gutiérrez. Vestuario y Maquillaje: Josefina Torrealba y Viviana Camacho. Actores: Veruska Pérez y Harold Nieles. Música: Felícita Storms - "Vuelvo a Ver". Agradecimientos: Ernesto Acosta de Radiovereda Libre - Emisora Comunitaria
La palabra Totumena en el lenguaje indígena significa “Too: dibujos - Tumena: piedra”´, dibujos en la piedra que nos trasladan a épocas ancestrales para interpretar las representaciones de la antigua cultura que habitaba en la Sierra de Perijá.
Los Arawakos y los Caribes fueron los protagonistas de las principales oleadas migratorias que poblaron nuestro territorio. El aporte cultural de estas dos familias lingüísticas, fue notable y contrastante, aún cuando a Venezuela llegaron otras corrientes migratorias importantes: grupos independientes que ascendieron por el Orinoco, Chibchas en la región andina, y grupos menores que llegaron de México como lo expresan rasgos mesoamericanos entre guamonteyes, otomacos y guamos, o en el juego de pelota entre los caribes.
Elementos simbólicos de todas estas culturas, están presentes en los petroglifos en Venezuela, pero los problemas y costos inherentes a su datación ha dificultado establecer una cronología que pueda relacionarlos con esas oleadas culturales, que migraron a través de nuestro territorio durante 15.000 años.
Los petroglifos de la llamada piedra Totumena, localizada en el lecho del río Apón en su margen derecha, no habían sido registrados hasta ahora. Tiene unas dimensiones de 3.50 mts de alto por 4.00 mts de ancho. Tiene una sola cara glifada, orientada hacia la corriente del río Apón. Presenta círculos concéntricos ( 35 cms de diámetro. Surco: 3 cms de ancho por 0.5 de profundidad); Igual acanaladas se encuentras tres figuras antropomorfas y una zoomorfa (Dimensiones: 30 cms de ancho por 40 de alto; surco: 3 cms de ancho por 1 cms de profundidad). La técnica utilizada para lograrlos fue la percusión y piqueteado.
En Venezuela, encontramos que los ancestros indígenas que poblaron la Sierra de Perijá, en el estado Zulia, poseían un mapa de constelaciones. Existía correspondencia entre los símbolos tallados en “la piedra de la mitología” y ciertos conjuntos de estrellas del cielo nocturno. Estas constelaciones que se iban revelando mientras observaban la bóveda celeste serían perpetuadas y plasmadas como testimonio de la historia sagrada de estos grupos humanos.
Estos pobladores, observaban el cielo desde una antigua construcción de piedra que edificaron en la sierra y que marcaba un punto de referencia cardinal donde el movimiento del sol era estudiado. Los solsticios y equinoccios eran definidos por el sol cuando se ocultaba en las montañas sagradas, ese conocimiento era fundamental para definir su calendario.
Los Chibchas eran un grupo étnico proveniente de Centroamérica y se cree arribaron en una primera oleada durante el siglo VI a. C. Descubrimientos arqueológicos dejan constatar que en un principio eran grupos de pescadores y agricultores que se asentaron en el altiplano Cundiboyacense; específicamente este grupo se ubicaba en parte del territorio de lo que actualmente hoy es Colombia, en las altiplanicies andinas de Bogotá y Boyacá. A diferencia de otros grupos de Sudamérica, lograron un desarrollo cultural mucho mayor, y se les considera dentro del estamento medio de desarrollo cultural, en comparación con otros grupos de la zona. Dentro de sus expresiones culturales es destacable el uso de la cerámica, mitos y leyendas bien elaborados, la caza, la pesca y la agricultura.
Cordillera de los Andes
Petroglifo Chibcha en el Departamento del Valle, Colombia