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lunes, 8 de noviembre de 2010

El precio de la vida en Latinoamérica

La razón de ser de un ambientalista, ecologista o conservacionista se resume, en la defensa, hasta el último aliento, de la vida. Es lo sagrado, es el punto primario y final de cada una de nuestras luchas. Los habitantes de este planeta, animal y vegetal, la naturaleza les ha dado ese don mágico, ese privilegio. Luchamos por la defensa de las ballenas, los delfines, por el maltrato de los animales y alertamos sobre las distintas especies que están en extinción.

Igual, difundimos con toda nuestra vehemencia, la defensa de los bosques amazónicos y boreales o taiga. Valoramos, el privilegio de tener agua potable y estamos a favor del uso de las energías renovables, como una acción contundente para reducir las emisiones de CO2, y en consecuencia frenar el calentamiento global que afecta a todos los continentes.

Sin embargo, los ambientalistas como muchos de nosotros, en Latinoamérica, hacemos igual que el avestruz, cuando entran en pánico, metemos la cabeza en un hueco para no ver lo que pasa a nuestro alrededor. Como es, el cada vez mas desvalorado sentido por la vida de nuestros semejantes. Por ejemplo: Anualmente se asesinan en nuestra región cerca de 200 mil personas, de los cuales 30 mil son por sicariato, más de tres millones de mujeres se inducen un aborto, en la etapa superior a las 14 semanas de gestación y más de 200 mil personas mueren por mala praxis médica. Y ni hablar de las mascotas, la decisión de la vida o la muerte de estos seres que se hacen parte de la familia están en manos de sus dueños, la muerte de mascotas por negligencia o por actos deliberados de propios o terceros, no tienen ningún castigo.

En cuanto al tema de los asesinatos en Latinoamérica, el 70% de los casos no son castigados, bien sea porque no hay capacidad investigativa ante tantos hechos simultáneos, generando desidia en el mejor de los casos, para no decir, complicidad de los cuerpos policiacos. En los abortos, el 99% de los casos, son aceptados como algo que no debió pasar y hasta ahí. Y las muertes por malas praxis medicas, el 90% de las denuncias no son investigadas, simplemente las cosas se dejan así y cuando se investigan igual no pasa nada. La impunidad, es la ley suprema que gobierna la subregión. En solo décadas pasamos del realismo mágico, costumbrismo descrito por García Márquez, a la barbarie sud-realista. En fin, se tarifo la vida en este subcontinente, donde su valor fluctúa según el país de procedencia.

La salida, una sola: volcar todos los esfuerzos a profundizar la educación, masificar la inversión de obras públicas sustentables y de largo alcance para generar empleos e infraestructuras productivas. Apostar a un nuevo ciudadano, los ambientalistas, protectores de la vida.

sábado, 30 de octubre de 2010

Con el agua potable éramos felices y no lo sabíamos

El año 2010 cierra con un saldo de 900 millones de personas alrededor del mundo que sufren la carencia casi absoluta del agua potable y se estima que llegarán a 2500 millones en el año 2025. Aunque el problema es mundial, todo indica que serán los países no desarrollados quienes padecerán esta agonía, debido a su ascendente crecimiento poblacional (se estiman que nacen en esos territorios el 95% de las 80 millones de personas que cada año incrementan la población del planeta). Así mismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de UNICEF, señala que diariamente 24.000 niños mueren en los países latinoamericanos, caribeños y africanos por causas que se pueden prevenir como la diarrea, el cólera, infecciones parasitarias y virales, enfermedades como la malaria y la tuberculosis, todas estas, las cuales se sabe que ejercen una fuerte acción depresiva sobre el sistema inmunológico producto de las aguas contaminadas. Se calcula que un niño sufre hasta cuatro episodios de diarrea al año. Los niños y niñas tienen hasta una probabilidad de sufrir diarreas de hasta 240 veces mayor que los niños de los países desarrollados. Todo esto conduce a que por la carencia del agua potable en esas regiones, un niño muere cada tres segundos y medio.
En materia de distribución, se estima, según la OMS, que se necesitan por persona 50 litros de agua potable por día. Teniendo 55 países un consumo de agua potable por persona /día por debajo del mínimo. En Latinoamérica por ejemplo, consumimos una media de 250 litros por persona/ día (donde solo al cepillarnos con el grifo abierto, se nos van aproximadamente entre 10 a 20 litros y 45 al usar el Inodoro). Por cierto, lavar un vehículo, con una manguera puede suponer un consumo de unos 500 litros de agua. Mientras que en algunas zonas de África no llegan a los 2,5 litros de agua potable por persona.
El debate mundial está centrado en el recurrente tema ambiental. Y en particular a la nueva enfermedad del planeta, el cambio climático. Que está produciendo el deshielo de los polos, aumento de las temperaturas extremas y el volumen de los océanos, entre otras consecuencias. Según el Panel Internacional sobre Cambio Climático, estos eventos tienen su reflejo más dramático en países del África, en Centro y Sur América y en los países de Oceanía. Se espera que la erosión producida por las corrientes de agua, los caudales de los ríos y la disponibilidad de agua disminuya en esas regiones, acompañada de frecuentes inundaciones y sequías. Aunado a la deforestación, el desarrollo agrícola sin control, embalses y planes de regadío que son los otros contribuyentes para la escases de nuevo y vital “petróleo blanco”.
Por supuesto que los países desarrollados, han estado tomando sus precauciones, recolonialistas o neocolonialistas, estimulando iniciativas de privatización del agua potable, bajo supuestas medidas “bien intencionadas” para la reducción de pobreza, la disminución de la deuda, la liberalización del comercio y el desarrollo económico.
Qué hacer? En el activismo ambientalista, en la participación ciudadana esta la solución. La agenda publica de nuestros países, requiere contemplar mas acciones, leyes, medidas sobre el tema ambiental. Se necesita señalar el camino. Esas señales deberán ser colectivas, militantes y desinteresadas. El objetivo, es sin frontera, sin exclusión, es un objetivo superior, la vida.

martes, 26 de octubre de 2010

Energía eólica marina, la mejor apuesta caribeña

El aprovechamiento energético de la fuerza del viento mediante la instalación de aerogeneradores en espacios caracterizados por fuertes vientos durante todo el año, es hoy en día, la propuesta de energía limpia o renovable que mayor desarrollo y crecimiento tecnológico se ha tenido, en la última década. La energía eólica, se abre paso como una de las alternativas más viables para sustituir a los combustibles fósiles y de esta manera, asumirse como una de las acciones concretas en la reducción de las emisiones de CO2, y frenar así, el calentamiento global del planeta.
Propuesta energética que estamos obligados a defender, ya que el actual parque tecnológico del sector energía de los países desarrollados, sigue siendo el más contaminante. Aun cuando dichos países “acordaron” en el Protocolo de Kioto la reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera. Fijando como objetivo que para el año 2012, la emisión de gases contaminantes sólo crecería un 15% con respecto a 1990, sin embargo, dichas emisiones continúa estando en un 17% por encima del límite. La mejor experiencia de este tipo energía alternativa es la producida mar adentro (energía eólica marina), debido a que la velocidad del viento es más fuerte y predecible, sobre todo cuando los emplazamientos para instalar energía eólica en tierra empiezan a escasear por los asentamientos de población de las costas. El primer parque eólico marino, compuesto por 11 aerogeneradores de 450 kW, se construyó en Dinamarca en 1991 al norte de la isla de Lolland, en el mar Báltico y, en el 2002, tras la puesta en marcha de varios parques con distinta potencia, se inauguró el parque de Horns Rev, el más grande del mundo con 80 aerogeneradores con una potencia instalada de 160 MW. Este país cuenta con el "Plan de acción sobre energía, Energía 21", según el cual 4.000 MW de energía eólica serán instalados en emplazamientos marinos antes del año 2030, que se sumarán a otros 1.500 MW instalados en tierra para lograr cubrir más del 50% del consumo energético del país, todo ello con una inversión prevista de unos 70.000 millones de bolivares.
Tras los resultados prácticos obtenidos en ese país, se puede concluir que, a pesar de que la instalación en el mar de estructuras de similares características, es de una inversión superior a las ubicadas en tierra, la producción de electricidad es más estable y un 20% superior y la vida útil del parque, con un buen mantenimiento, puede llegar a duplicarse. Los parques existentes actualmente se encuentran en zonas poco profundas, distantes de rutas marítimas, áreas de enlace por microondas, zonas militares, espacios de especial interés ornitológico o natural en general, etc. y alejados de la costa un mínimo de 2 Kilómetros, para aprovechar mejor el régimen de vientos, de características diferentes a los vientos en tierra. En el mar, el viento se encuentra con una superficie de rugosidad variable, las olas, y sin obstáculos como islas, islotes, etc., lo que implica que la velocidad del viento no experimenta grandes cambios al variar la altura del aerogenerador, por lo que pueden emplearse torres más bajas que en tierra. Además, el viento es generalmente menos turbulento que en tierra, por lo que en un aerogenerador situado en el mar se puede esperar un periodo de trabajo útil mayor que en otro situado en tierra.

Uno de los aspectos que está reduciendo los costes de la instalación de estos aerogeneradores es la optimización de los sistema de anclaje y cimentación al terreno. Inicialmente se realizaban mediante hormigón con cimentación por gravedad, construyendo en dique seco grandes estructuras que posteriormente se fijaban al suelo y se rellenaban con grava y arena. Un diseño posterior, el monopilote, consiste en perforar el lecho marino con un diámetro de 3,5 a 4,5 metros y una profundidad de 10 a 20 metros, donde se introduce un gran cilindro metálico que sirve de base a la torre. Actualmente se emplea una técnica de gravedad + acero, fruto de combinar las dos anteriores. En caso de aguas profundas, se emplean trípodes de tres patas anclados al suelo.
Finalmente, los parques eólicos se conectan a tierra por cables submarinos enterrados para reducir el riesgo de daños ocasionados por equipos de pesca, anclas, etc. En zonas estratégicas del parque existen, entre otras instalaciones de servicio, centros de transformación que traducen la baja o media tensión a alta, para favorecer el transporte hasta la costa. Si la distancia a tierra es superior a los 30 Km. es posible emplear conexiones de corriente continua en alta tensión. Una vez en tierra, tan solo resta conectar la línea eléctrica con la red de distribución existente.

La instalación de parques eólicos en el Caribe, resultan ya competitivos, debido a que la tarifa que se perciben por estas tecnologías es inferior al precio medio de generación eléctrica en comparación a lo elevado de las otras tarifas cuando vienen de tecnologías movidas por los derivados del petróleo (fueloil o diésel). Esto se sustenta porque el precio de estos combustibles producto del flete para llevarlos a las Islas, los hace cada vez más prohibitivos. La variabilidad del coste de las energías que se producen con combustibles fósiles demuestra que un kilovatio por hora eólico cuesta casi la mitad que el producido con fueloil y un 37% menos que el diésel. De esta manera, los sistemas eléctricos en el Caribe serán más seguros, porque mejorarán su autosuficiencia; serán más limpios, renovables; y más baratos, porque se habrán reducido los costes de generación eléctrica a través de los ya siempre inflacionarios precios, de los combustibles fósiles.

domingo, 24 de octubre de 2010

Como ser un ambientalista y no morir en el intento

Ser un ambientalista en un país no desarrollado, donde su agenda publica, está abarrotada de problemas sociales sin resolver, es definitivamente un acto temerario, para no decir casi heroico. Aun así, donde aparentemente todo se ve en contra, la salvación de este planeta está en manos de los ambientalistas. Nos toco vivir un mundo de nuevas realidades y dificultades que ameritan nuevas estrategias, nuevos pensamientos.

A continuación, escribo estas líneas por si algún osado decide acompañarnos en esta causa.

Un Ambientalista tiene como misión de vida re-imaginarse el mundo, entender y hacer entender que todas las especies que lo habitan tienen los mismos derechos y oportunidades, hoy y a futuro. La vida de quienes habitan este planeta es un derecho, que hasta el último segundo tenazmente debemos defender. Es decir, debemos aceptar la existencia del “otro”. Al cual debemos comprender y respetar. El “otro” puede ser una persona que piense distinto a nosotros, con diferentes religiones o credos y razas. Pero también, pueden ser las distintas especies animales, ecosistemas, habitas, y seres vivos que conviven y nos acompañan en este planeta.

La causa ambientalista, aun tan incomprendida, es un apostolado, una actitud misionera, que tiene como razón de ser despertar conciencia, reflexión, en el entorno, en su comunidades, o donde se tenga posibilidades de interactuar con otras personas, sobre las múltiples dificultades que en materia ambiental hoy está padeciendo nuestra ciudad, estado, país, continente y planeta.

¿Y cómo podemos ayudar a despertar esa conciencia ambientalista?

Nuestro ejemplo individual es el primer paso. Y todo se remite en plantearnos ser un mejor ciudadano, una mejor persona. Aprender a valorar, que aun en países como el nuestro, somos unos privilegiados, porque dispones de agua potable, de algunos servicios aun inimaginables para muchas poblaciones en el mundo y esto que parece cotidiano, irrelevante, es un tesoro. Que esa sumatoria de consumos diarios de alimentos, combustibles, entre muchas otras cosas, que se traducen a su vez en una gran producción de basura, emisión de gases a la atmosfera, aguas servidas que más allá de nuestras casas, se filtran a los acuíferos, ríos y mares, teniendo un impacto en el entorno.

Entorno donde habitan también otras comunidades no humanas que se verán directamente afectadas, sino controlamos los sobre consumos. Que aprendamos y expliquemos, que la naturaleza, tiene una red comunicante, que cualquier descontrol o deterioro ambiental hecho por nosotros en cualquier parte del planeta, océanos o continentes repercute, desde el Polo Norte hasta la Patagonia. Que el cambio climático, el recalentamiento global, la disminución de la capa de ozono, los terremotos o tsunamis, ya dejaron de ser palabras o frases lejanas y que cada día se nos acercan más a nuestra cotidianidad.

¿Cómo organizarnos para defender la causa ambientalista?

La experiencia nos indica, que la manera más directa de participar, de sentirnos útiles con nuestro esfuerzo, es la de motivarnos y motivar para organizarnos y crear o ayudar a conformar voluntariados o grupos ambientalistas, brigadas ambientalistas escolares, liceístas, universitarias, comunitarias o ciudadanas, en nuestro entorno.

A continuación se presenta un “mapa”, en los distintos niveles de organización, que permita realizar modestas iniciativas o actividades, pero en que en su conjunto, tendrá el efecto de crear conciencia, reflexión y compromiso de que no estamos solos en este planeta, y que nuestro aporte, poco o mucho, será una importante contribución en el entorno donde vivimos.

1.- Conviértase en un Investigador y Reportero Ambiental:

Como primer nivel de organización, usted puede ser de gran utilidad a la ecología y al ambiente, siendo un nobel investigador o reportero ambiental, ayudando a su comunidad a conocer las distintas preocupaciones en torno a estos temas. Seguro que en muchos medios multimedia o periodísticos, sus aportes serán tomados en cuenta.

2.- Creación de Brigadas Ambientalistas:

Las brigadas ambientalistas son agrupaciones de jóvenes o adultos que se conforman para actividades puntuales, por ejemplo, pintar murales con temas ecológicos (en paredes de mucha visibilidad), mantener al día carteleras informativas sobre temas ambientales, de la región, el país o el mundo. Organizar jornadas de recolección de basura o desechos sólidos de playas, cabeceras de ríos o áreas que pudieran estar afectando la calidad de vida del entorno.

Ayudar en los desmalezamiento de terrenos, distribución de información escrita en esquinas concurridas de la ciudad sobre algún hecho que amerite solidaridad inmediata de los ciudadanos (por ejemplo para crear conciencia en el consumo del agua, energía eléctrica, etc.) recolectar fondos para patrocinar alguna visita ecológica, por ejemplo asistir a los observatorio de aves, organizar visitas al jardín botánico, acuario, zoológico, entre otros. Ofrecer charlas o conferencias o video conferencias, sobre los distintos temas ambientales.

3.- Creación de Grupos u Organizaciones Ambientalistas:

Los grupos ambientalistas son organizaciones más permanentes en el tiempo, donde la conservación del Ambiente en condiciones aceptables para la vida no podría entenderse sin grupos que se dedican a estas tareas de forma organizada: Su labor es múltiple: Investigación, información y concienciación, denuncia, limpieza, conservacionismo, reforestación.

La razón de la existencia de estas organizaciones pueden ser en la defensa de un problema o tema en particular o de alcance global, por ejemplo, existen organizaciones que se dedican a la defensa de una especie animal (aves, ballenas, tortugas, delfines, mascotas) o flora, ecosistemas, o una localidad, como también existes organizaciones que su principal objetivo es el de despertar conciencia por todos los problemas ambientales que hoy tiene el planeta. Estas agrupaciones pueden ser de carácter científico o divulgativo.

Azul Ambientalistas, por ejemplo, es una organización ambientalista, creada en 1986 en las aulas universitarias para asumir investigaciones, propuestas, denuncias y protestas en contra del deterioro de nuestro medio ambiente. Promoviendo además valores y conocimientos que desarrollen la conservación ambiental sustentable.

sábado, 23 de octubre de 2010

El agua potable de Latinoamérica, el próximo secuestro

La mitad de la población de la Tierra vive en casi el 5% de la superficie no marítima del planeta, y en gran parte se asienta en torno de regiones costeras, tales como estuarios y desembocaduras de ríos. La biodiversidad de ríos, lagos y humedales es el conjunto de ecosistemas más amenazados de la Tierra. Casi el 20% de los peces de agua dulce han desaparecido o están el peligro de hacerlo. Pero no son sólo los peces. Anfibios, moluscos y otras muchas especies peligran también aunque no se conoce suficientemente la biodiversidad de agua dulce. Los seres humanos se concentran en las proximidades de los cursos de agua y provocan que los sistemas de agua dulce sean los primeros hábitat en degradarse. Usan el agua, consumen sus especies animales, utilizan sus cauces para desplazarse y como colectores de sus vertidos.

El agua dulce potable supone solamente el 0,008% del agua terrestre, lo que hace que en ocasiones su uso plantee complejos problemas. En las áreas urbanas de los países no desarrollados 170 millones de personas carecen de agua limpia para satisfacer sus mínimas necesidades: beber, cocinar o lavarse; en las áreas rurales de estos países el panorama es más sombrío ya que alcanza a casi 885 millones. Todo indica, además, que la provisión de agua dulce en el mundo está disminuyendo inexorablemente. Una de cada cinco persona ya no tiene acceso al agua potable y casi una de cada tres no dispone de medios de saneamiento adecuados para potabilizarla. Algunos expertos opinan que la escasez de agua podría ser una de las principales causas de conflictos bélicos entre países en el futuro, especialmente en las zonas más áridas. Sólo usándola en forma adecuada y equitativa se podrían prevenir los efectos catastróficos de esta situación.

En Latinoamérica, las tensiones por la carencia del preciado liquido se hace sentir en zonas como el Altiplano o Puna que es una vasta región que abarca Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina, caracterizada por ser una zona árida. La escasez de agua ha generado tensiones en el pasado, como los recientes diferendos entre Bolivia y Chile por un pequeño curso de agua conocido como el Silala. La región también es muy frágil y afronta serios problemas de desertización causada por varios factores, entre ellos el sobrepastoreo y la agricultura intensiva. Esta situación ha hecho que la pobreza esté extendida en la zona y sea foco de constantes problemas sociales. Algunos países, como Bolivia, han tratado de establecer una ley de aguas para el adecuado uso de este recurso, pero esto también ha generado tensiones en la zona. Igual ocurre en la vasta región de El Chaco compartida por Argentina, Bolivia y Paraguay, con recursos naturales caracterizados por su fragilidad y relativa escasez, además de contar con una población reducida y marginalizada. Esta región sufre severos problemas de desertización, que inciden en la pobreza de sus habitantes. El agua, justamente es uno de los recursos escasos, a pesar de contar con dos grandes ríos que dibujan la región: el Pilcomayo y el Paraguay. Cuando llueve, el agua corre por las quebradas con tanta fuerza que destruye todo lo que encuentra en su camino. Los recursos acuíferos del Chaco afrontan también problemas de contaminación, lo que en el pasado ha generado tensiones y la necesidad de una actuación coordinada por los países de la región.
Igual problema se presenta en la Ciudad de México que se está hundiendo debido a la cantidad de agua extraída debajo de sus cimientos. Una de las ciudades más grandes y pobladas del mundo, México, D.F. fue una fértil tierra de lagos. Sin embargo, en los últimos 500 años, los lagos han sido drenados y los bosques de los alrededores han sido talados. Mientras la ciudad crecía, el problema del agua se magnificaba. Debido a la falta de un sistema de drenaje adecuado, hoy el agua de lluvia se mezcla con residuos y se la utiliza para la irrigación. La ciudad afronta ahora un serio riesgo de quedarse sin agua potable. Se estima que un 40% del agua de la ciudad se perderá por las filtraciones en los alcantarillados construidos a principios de siglo.
En Brasil, más de 17 millones de personas no tienen acceso al agua potable. Diversos estudios mostraron que 70% de agua potable va para el uso de la agricultura, 20% para la industria y solo el 8% va para el uso humano.
Y los dueños de la doctrina Monroe, donde la “América es para los americanos”, tiene una situación más comprometida en su territorio, porque el 95% del agua potable es subterránea. Sus fuentes de agua se están secando debido a que los granjeros de las praderas altas tejanas bombean el líquido más rápido de lo que la lluvia las rellena. El acuífero más grande de Estados Unidos, el Ogallala, se está empobreciendo a una tasa de 12.000 millones de metros cúbicos (m3) al año. La reducción total a la fecha llega a unos 325.000 millones de m3, un volumen que iguala el flujo anual de 18 ríos del estado de Colorado. El Ogallala se extiende de Texas a Dakota del Sur y sus aguas alimentan a un quinto de las tierras irrigadas de Estados Unidos.
No hay que ser un Julio Vernes o pitoniso , al expresar una alerta, ante el mayor depredador de todos los tiempos, que de seguro empezara a mirar hacia el Sur cuando ya no tenga más agua potable.