Powered By Blogger

lunes, 2 de enero de 2012

Bucares y Apamates, árboles monumentales del Trópico. Juan Calzadilla nos los comenta en su poesía.

Juan Calzadilla (Altagracia Orituco. Guarico. 1.931) es un intelectual venezolano contemporáneo quien merecidamente ocupa un nivel dignísimo en la historia cultural de este País: Su pintura, su poesía así lo corrobora.
¿Por qué lo traemos acá, a este espacio dedicado al ambientalismo? La lírica de Calzadilla, surgida con fuerza a partir de la explosión política, de los años sesenta recogen buena medida los planteamientos éticos, humanísticos, estéticos, que nacieron en esa década pero su convulsión existencial-espiritual arrastro los cuarenta años finales del siglo veinte. Nutren las tensas odas de Calzadillas en su relieve mas destacados la tragedia cotidiana del hominis urbani, del habitante de Caracas, la ciudad paradigma de sus composiciones, aunque sus revelaciones dramáticas pueden extenderse por las arterias volcánicas de cualquier megalópolis del mundo. Sus versos sacan a la luz la disimulada miseria, en su enredijo anímico, del vivir del hombre-mujer de la calle; en la polis de Calzadilla andan desde los alucinados artistas embriagados en sus espejismos, los soberbios quien solo poseen migajas de poder (pero creen lo contrario), los desheredados de cualquier destino, en fin. Todo ello expresado en versos brillantes, elaborados con sorprendente lucidez “cartesiana”, sobre el carril de un permanente humorístico muy fino, muy agudo, a veces sarcástico. Esa risa interior, lunar, teje la fabula de sus composiciones rítmicas.
Pero, curiosamente, hay un poema de Calzadilla, publicado por la revista colombiana Golpe de Dados (Bogota, 1.995. p.93), donde pareciera cual si este poeta abriera una ventana en su exigente y comprometida creatividad, a la ecología: Esa oda se titula “ESTOS ALEGRES BUCARES…” Mas antes de reproducir esas hermosísimas estrofas se quiere dar algunas referencias a nuestros lectores para iluminar el entorno en el que se insertan los versos de Calzadilla.
Bucares es la palabra con la cual se nomina una variedad de árboles del genero Eritrina (de la familia Leguminosae Papilionatae), vocablo muy eufónico, lleno de sugerencias indescifrables por cuanto nunca remitirá a una etimología de ascendencia descifrables por su procedencia indígena, significado hoy perdido, según lo afirma Lisandro Alvarado en su Glosario de voces indígenas de Venezuela (Caracas 1.984. v.I, pp.72-73). Los otros términos con los cuales en el sermo rurales se le designa, “ceibo”, “gallito”, no poseen el encantamiento, la sugestividad de la palabra bucare, árbol gigante de los bosques tropofilos, esplendoroso siempre, ya en la plenitud del verdor de su follaje en la época de lluvia o así su eclosión floral –roja, carmín, escarlata, anaranjada, carmesí – durante el reino del verano, la nominada sequía.
Procedente de la lengua de los indígenas cumanagotos la voz apamate (L. Alvarado, Op. Cit., p. 46) designa un árbol príncipe de la flora venezolana. Con buena fortuna mas de veinticinco metros de alto alcanza. Cubren sus flores un abanico cromático desde el blanco hasta el violeta claro, se hallan entre esos limites el rosado, el solferino (morado rojizo), hasta el azuloso matizado de franjas. Representante altivo del genero Tabebuia de la familia botánica de las Bignoniácea, compartido este espacio taxonómico con otros monarcas de las selvas tropofilas: el araguaney, el araguan, la gurupa, el abey, el acapro.
Resulta difícil capturar mediante la red de las voces la inquietante belleza del bucare, del apamate, en inefable intento se torna.- Tal vez la alta música pueda su policromía montaraz, selvática, convertir en aproximada polifonía evocativa. Hay, no obstante, un poema donde la encantatoria sugestividad de estos reyes de la floresta, se sugiere, insinuase con muy sutiles versos mediante los cuales se hilvana una oda casi transparente, casi en silencio, en la rítmica de un adagio sublime. De Juan Calzadilla:
“ESTOS ALEGRES BUCARES... Estos alegres bucares, estos apamates en general hablan poco. ¿Por qué tendrían que hablarnos ?
Lo que tienen que decir ya lo han dicho con sus follajes con sus flores rojas y moradas, con las vocales tiernas
de sus hojas frotadas por el viento Y hasta que mueran lo seguirán diciendo de una vez todos de la misma manera.
Basta mirarlos para que se agote en ellos toda probabilidad de elocuencia y su existir es reposada
presencia que en el sólo mirarlos se agota. Si algo tuvieran que decir
no nos lo dirían a nosotros. Se lo dirían a los astros o a algún dios oculto en sus frondas”.

Venezuelan Biological Station will study the effect of climate change in the rain forests and coastal forests

(http://www.azulambientalistas.org/Imagenes/galerias/014/index.htm)
Rancho Grande Biological Station, located in Henry Pittier Park in the city of Maracay, Aragua State and the Pueblos de Agua a Biological Station (http://www.azulambientalistas.org/estacionbiologica.html), located at the Centro de Educación Popular in Santa Rosa de Agua in the city of Maracaibo, Zulia State, have agreed to study the effects of climate change on the rain forest and coastal forests, this is in its first phase in the West Central region of the country.
Its Directors engineers Pedro Delgado and Lenin Cardozo stated that this initiative also aims to call upon the schools and / or faculties of science, environmental forestry to adopt this proposal. They invite, researchers who are studying climate change in different regions of America, to contribute to the common cause and together build a diagnostic for understanding the true impact of this climatic phenomenon on the continent.
Thus, it is proposed to develop research programs on biodiversity associated with the mangrove coast of Lake Maracaibo Basin and the coast of Aragua, the rain forests of the Sierra de Perija and Henry Pittier Park. Indepth studies on migration, biology, bird censuses, that foster an exchange of researchers, students and visitors between the two biological stations. The intent is to develop new understandings of ecological interpretation in both aquatic and terrestrial areas, among other activities.
To acknowledge and recognize, the growing interest manifested everyday in digital media, social networks, newspapers, radio and television, by allowing citizens to be informed and aware of the environmental contingencies that we are experiencing in the region. By Lenin Cardozo / Edith Reiger

viernes, 23 de diciembre de 2011

Estaciones biológicas venezolanas estudiaran el efecto del Cambio Climático en las selvas nubladas y bosques de costas

La Estación Biológica Rancho Grande, ubicada en el Parque Henry Pittier, en el ciudad de Maracay, Estado Aragua y la Estación Biológica Pueblos de Agua, ubicada en el Centro de Educación Popular de Santa Rosa de Agua en la Ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, acordaron estudiar los efectos del cambio climático en la selva nublada y en los bosques de costa, en una primera fase, en la región Centro Occidental del país.
Sus directores los Ingenieros Pedro Delgado y Lenin Cardozo respectivamente, expresaron que esta iniciativa también aspira a convocar a las escuelas y/o facultades de ciencias, forestales o ambientales para sumarse a esta propuesta. Igual, invitan, a los investigadores que están estudiando el Cambio Climático en las distintas regiones de América, hacer causa común y juntos consolidar un diagnostico que permita entender en el Continente, el verdadero impacto de este fenómeno climático.
Así, mismo se proponen a desarrollar programas de investigación sobre la biodiversidad asociadas al manglar de costa de la Cuenca del Lago de Maracaibo y las costas de Aragua; las selvas nubladas de la Sierra de Perijà y del Parque Henry Pittier. Profundizar estudios sobre migración, la biología, censos de aves, Estimular el intercambio de investigadores, estudiantes y visitantes entre las dos Estaciones Biológicas. Desarrollar nuevos Senderos Ecológicos de Interpretación tanto en los espacios acuáticos como terrestres, entre otras actividades.
Finalmente agradecen, el creciente interés que cada día manifiestan los medios de comunicación digitales, redes sociales, prensa escrita, radio y televisión, al permitirles a los ciudadanos estar informados y alertas, ante cada una de las contingencias que en materia ambiental se está viviendo en la región.

My Jirajara blood

The ethnicity of Jirajara is that of Caribbean descent, named after Amerindians predominantly from the north of South America, at the time of first contact by the Europeans with these populations in the late fifteenth century. These Indians were located in the center-west of what is now the Bolivarian Republic of Venezuela. Prosperous farmers dedicated to crops of corn, vegetables and banana plots but also fearsome warriors.
For more than a century these indigenous people were represented by their actions of resistance, tenacious and organized Venezuelan tribes. In the twentieth century, they dissappeared throughWesternization. The maternal grandmother of my mother was named Buenaventura, she was a Jirajara Indian.
Speaking of Westernization, some time ago my attention was drawn to the origin of surnames, and I found a certain sense of peace in thinking mine was European, thinking that my people came from Erurope was something of a distinction that I assumed from that supposed origin. It was unthinkable, to imagine another root different from that. Also, in those years, my autism everyday, my self-absorption associated with my human ambitions, my thoughts were encapsulated, the only relevant issue being what would happen in association with my personal well-being. One day, I do not know exactly when it happened, I began to see the trees, the foliage, mountains, sky differently. My affection for my biological mother, increased my love for my natural mother. And I realized that it was time to give back to Planet Earth all that had been given to me.
This sense of responsibility, had its genesis or was rather in my genes, genes that are not exactly those brought in by the Conquistadores, but in the indigeneous blood of those born on this continent that expressly knows this purpose. Our western educated conquerers, sold us the "belief" that the Indians and destitute, are almost the same. Beings nothing special. Developmentaly backward and enemies of progress. My mistaken pride, to have taken testimony to the vilest name subjugation and to have lived within the Caucasian paradigm. A powerful "evangelization" that has made us unaware of our essence.
The environmental and conservationist attitudes of Americans flows from their native blood. The worldview of the planet, reverence for Mother Earth is of indigenous origin, this is what has made us a distinct people, perceptive, caring, able to make a life coexisting in harmony with nature.
Even for those born on the American continent, who have descended from various waves of immigrants, they also acquire that sense of belonging and affection for these latitudes. There exists invisible threads, cultural, anthropological, sociological, that binds them, they are caught and tied to this land we walk on, that distinguish us and makes us unique.
Late, but maybe even with some time, I find one who has guided my environmental practice, my Jirajara blood.
By Lenin Cardozo and Edith Regier

lunes, 19 de diciembre de 2011

Mi sangre Jirajara

La etnia Jirajara, era de ascendencia Caribe, nombre que se le dio a los amerindios predominantes al norte de Suramérica en la época del primer contacto de los europeos con estas poblaciones, a finales del siglo XV. Estos indígenas estaban ubicados en el centro-oeste de lo que actualmente es la República Bolivariana de Venezuela. Prósperos agricultores dedicados a las labranzas de maíz y conucos de legumbres y platanales, pero también temibles guerreros.
A lo largo de más de un siglo representaron las acciones de resistencia indígena más prolongada, tenaz y organizada por parte de alguna tribu venezolana. En el siglo XX, la occidentalización los termino de desaparecer. La abuela materna de mi madre, llamada Buenaventura era una india Jirajara.
Hablando de occidentalización, hace algún tiempo me llamaba la atención el origen de los apellidos, de alguna manera me daba cierto bienestar pensar que los míos venían de Europa, era algo así, como presumir que tenía alguna distinción por la supuesta procedencia. Impensable, buscar otra raiz distinta a esa. También, en esos años, mi autismo cotidiano, mi ensimismamiento asociado a mis ambiciones humanas, mantenían mis pensamientos encapsulados, lo único relevante era lo que podía ocurrir asociado a mi bienestar individual. Un buen día, que no sé exactamente cuando ocurrió, empecé a ver a los arboles, al follaje, las montañas, el cielo de manera distinta. Mi afecto por mi madre biológica, acrecentó mi amor por mi madre natural. Y entendí que ya era el tiempo de retribuirle al Planeta Tierra todo lo que hasta ese momento había hecho por mí.
Este sentido de responsabilidad, tiene su génesis o mejor dicho sus genes, genes que no son precisamente lo traídos por los Conquistadores, en la sangre indígena de quienes nacidos en este Continente tenemos, que la obviamos, que ex profesamente la desconocemos. Nuestra occidentalizada educación de vencedores, vendió la “creencia” que los indígenas e indigentes, son casi lo mismo. Seres nada especiales. Atrasados y enemigos del desarrollo, del progreso. Equivocado orgullo el mío, por tener un apellido testimonio del más vil sometimiento y convivir dentro del paradigma caucásico. Poderosa “evangelización” que nos ha hecho desconocer nuestra esencia misma.
La actitud ambientalista, conservacionista de los americanos fluye por su sangre aborigen. La cosmovisión del planeta, la veneración por la madre Tierra es de origen indígena, eso es lo que nos ha hecho ser ciudadanos especiales, perceptivos, solidarios, capaces de hacer de la convivencia con la naturaleza un estilo de vida.
Aùn cuando los nacidos en el Continente Americano, sean descendientes de las distintas oleadas de inmigrantes, tambien ellos, adquieren ese sentido de pertenencia, de afecto por estas latitudes. Existen esos hilos invisibles culturales, antropológicos, sociológicos, que los vinculan, los atrapan y amarran a esta tierra que pisamos, que nos distengen, que nos hace unicos.
Tardiamente, pero quizas aun con algo de tiempo, descubro el ser que ha guiado mi práctica ambientalista, mi sangre Jirajara.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Yoga, Tai Chi, ancient cultures,environmentalists? An interview with Egilda Yoga instructor.

Egilda Parra has had a professional career as a teacher for over thirty years. She is currently a Naturopath (natural medicine practitioner). During the last twenty years she has been dedicated to teaching Hatha - Yoga, a branch of Yoga that is focused on the preparation of the physical body for the practice of the followers of this discipline, it is an energetic method where the physical and spiritual become integrated. Yoga is a philosophy of life because it internalizes the three basic concepts that are derived from natural medicine to live in health: healthy eating, thinking positive thoughts- modulating the emotions, physical exercise. By implementing these basic foundations of natural medicine, according Egilda, you learn to live in health, wellbeing is gained at the physical, mental and emotional levels. The benefit of Yoga goes beyond the physical because it increases the level of harmony in ones interaction with the environment a product of the physiological changes of an active practice. Endocrine Massage is one of the benefits, balancing hormonal functioning, ie activating the energy that the body needs daily.
Interviewer: Master Egilda , can ancient disciplines such as yoga, Tai Chi, among others, function outside of the environmental reality?
Master Egilda: Breathing integrates mind and body. Breathing is life. Correct breathing calms the mind and controls the emotions. Breathing techniques improve the quality of life. But to obtain these benefits it is necessary to breath unpolluted air and this is only possible when our contact with nature is made in places that are not contaminated. Our discipline is no longer be practiced from an individual perspective, but as a group activity that must be conscious of our responsibililty to the environment. Therefore we could say that that our collective work must have an environmental focus. We need to raise awareness and be witness to the responsibility of the participants in the activities of these practices and in the most fundamental ways to preserve the environment: implementing successful actions to create spaces free from refuse and garbage. We need also to encourage projects to care for plants, conservation of vegetation, in harmony and balance with the environment.
Interviewer: Master Egilda, Is living in health then closely related to quality of the environment?
Master Egilda : The practice of these exercises is often supplemented by medical treatment because today the health sciences recognize that for many diseases, including arthritis, bone or heart ailments, exercise contributes to healing. That is, in addition to our maintaining our personal wellbeing, acoomplished through healing ailments and cures. However, there can be no healing or quality of life if we exercise in polluted environments.
Interviewer: Master Egilda what would your message be to help raise awareness about this assault of the Planet Earth that we live on?
Master Egilda : Learning to love, caring for and respecting nature and all beings of creation. Let us ask forgiveness for our assault of the planet and as part of this forgiveness raise awareness of the responsibility that we each have to contribute to a better world to live in.
By Lenin Cardozo / Edith Regier