jueves, 5 de mayo de 2011

Los niños de plomo de Bajos de Haina y La Oroya.




La ciudades Bajos de Haina, a unos 20 kilómetros al oeste de Santo Domingo, en Republica Dominicana y La Oroya, ubicada a 175 Km. de Lima, en el departamento de Junín en Perú, son las poblaciones más contaminadas por plomo del continente Americano.El común denominador de estas dos ciudades Latinoamericanas, es que el 99% de sus niños presentan niveles de plomo en la sangre tres veces por encima del nivel máximo establecido por la Organización Mundial de la Salud.
El origen del problema es el óxido de plomo y la escoria residual en el suelo contaminado. Siendo esta última, quien está presente visiblemente en las superficies de estas dos comunidades, así mismo, se han identificado otros metales pesados como el arsénico, cadmio, antimonio y el dióxido de azufre que permanentemente están “abonado” esas tierras, acidizando mas sus suelos. Con el tiempo el plomo ha migrado y contaminado las capas más bajas del subsuelo, y por ende los suministros de agua, que a su vez, han contaminado alimentos y todo lo que es tratado con esas aguas.
Los polvos que contienen plomo entran en los hogares, llevado por las corrientes de aire. La cual hace que la exposición sea directa a través de la ingestión del polvo contaminado con plomo. Estos entran en el organismo de los niños además de sus vías respiratorias, a través de sus manos y boca.
La población infantil de esas dos ciudades evidencia reducción del cociente intelectual, lentitud en el crecimiento corporal, serios problemas auditivos, graves problemas de comportamiento o atención, bajo rendimiento escolar y daños renales. En general esas comunidades padecen de asma, bronquitis, gripes, infecciones diarreicas agudas, deterioro irreversible del sistema respiratorio, diferentes tipos de cáncer, efectos adversos en el desarrollo y daños a órganos vitales. La expectativa de la población es de 35 años. La más baja del mundo, superando algunas poblaciones del África, donde la expectativa de vida es de solo 40 años.
El otro gran común denominador en esas dos comunidades, no hay dolientes por las afectaciones en la salud, la dignidad, la integridad y los derechos de los niños.

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