lunes, 29 de septiembre de 2014

Llovió en la Sierra. Una victoria en la cual ha sido fundamental la unidad y conciencia de los marabinos






De boca en boca corrió la afirmación esperanzadora: "llovió en la Sierra de Perijá". Al llover en las altas cuencas del Palmar, del río Lajas, de Caño Pescao va a tomar agua la presa de Tres Ríos, qué alegría. El Alcalde de Mara, siempre pendiente de su responsabilidad, llamaba para señalar que su observatorio meteorológico personal, la familia Palmar en el pueblo de Cachirí, le decía que estaba lloviendo en los nacientes del río con el mismo nombre. Y realmente los lechos de ríos permanentes, que semejaban carreteras de polvo y piedra con la sequía, revierten en cursos de agua y vida para llenar paulatinamente los embalses de Manuelote y Tulé.


En este combate por la vida que ha significado la lucha en medio de la sequía, estamos obligados a tomar correctivos permanentes que garanticen las fuentes de agua para el área metropolitana de Maracaibo. La erradicación de la malanga como cultivo depredador, la reforestación de las cuencas, la protección de la montaña. Son tareas que debemos atender con urgencia. Ha sido bueno el trabajo pedagógico, casa por casa, de Lenin Cardozo y los ambientalistas con su slogan "cada gota cuenta". Al tiempo que concientizamos sobre los daños del cambio climático y los efectos de la cultura destructora del capitalismo, necesitamos actuar en conjunto y rápido para detener la explotación ilegal de madera y la destrucción de la vegetación en los nacientes de los ríos.

Vamos superando la sequía y sus efectos, pronto retornaremos a la normalidad y habrá un mejoramiento en el abastecimiento de agua. Es una victoria en la cual ha sido fundamental la unidad y la conciencia del pueblo marabino y zuliano. Pueblo noble y consciente, pueblo culto y permanente. Durante más de tres meses debió soportar un sistema de distribución de 36 horas con agua por 108 sin ella. Admiración y reconocimiento del país merecen los hombres y mujeres de esta tierra generosa y buena. Es el espíritu de Rafael Urdaneta que se crece en medio de las dificultades.

Y hoy la Patria toda, lo debe reconocer.


FRANCISCO ARIAS CÁRDENAS

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