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viernes, 22 de octubre de 2010

Tundra y bosques boreales, la última frontera

La vida en el hemisferio norte contiene dos biomas típicos, que se extienden, uno a continuación del otro, entre las regiones polares y los biomas situados más al sur. Ellos son la tundra, carente de vegetación arbórea, y los bosques boreales o taiga, bosques principalmente de coníferas.

La tundra, es el nombre que se le da a estos bosques polares, sobre todo, en las regiones árticas de Asia que se encuentran entre los hielos perpetuos al norte y los bosques de la taiga al sur o bosques boreales. El suelo de la tundra permanece helado durante la mayor parte del año, y se deshiela parcialmente en verano. El agua se acumula entonces en cenagales y pantanos. En la tundra, el factor limitante es la temperatura. El promedio de precipitaciones anuales es bajo, alrededor de 250 mm, y la temperatura máxima no supera los 10 º C. El subsuelo presenta una capa helada permanente, cuyo espesor varía según la estación. Esta capa de suelo recibe el nombre de permafrost.


En la tundra, las formas de vida dominantes son los musgos y los líquenes. A pesar de las escasas lluvias, ambas formas crecen bien, porque la evaporación es casi inexistente y hay gran concentración de humedad. El suelo, pobre en sustancias orgánicas, presenta escasez de nutrientes. Toda la tundra es zona de turberas, depósitos de un combustible fósil, la turba, formado por residuos vegetales que se acumularon durante miles de años en los pantanos. Por el intenso frío, el proceso de descomposición es muy lento y la formación de suelo fértil resulta escasa. La fauna de la tundra también presenta poca diversidad. Las dos especies principales son el reno, en Europa y Asia, y el caribú en América. Se trata de animales muy parecidos que, muy probablemente, descienden de un antepasado común. Son mamíferos rumiantes de la familia de los cérvidos, y viven en rebaños. Aproximadamente, tienen un metro y medio de alzada (la altura de un cuadrúpedo, medida desde el suelo hasta la parte más alta del lomo). Su pelaje, muy tupido, cambia del gris pardo al blanco, en invierno. Poseen astas, con las que excavan en la nieve en busca de los líquenes, su alimento. Migran periódicamente, de acuerdo con los ciclos de reproducción de las formas de vida de las que se nutren. Los renos se domestican, y sirven como animales de tiro y carga. Otros mamíferos que se alimentan de plantas y líquenes son los lemmings, especies de ratas de campo.


Hay también liebres árticas, lobos, zorros, linces y osos polares, y hasta un tipo de bovino silvestre adaptado al frío intenso, el buey almizclero. Muchos de estos animales hibernan, es decir, entran en estado de letargo invernal, después de haber acumulado reservas en su organismo durante la breve temporada cálida. Es mayor la variedad de aves: se encuentran búhos nivales, palmípedos como el ánsar y el colimbo, y el halcón más grande que se conoce, el gerifalte. Otras aves provienen del sur, y encuentran en la tundra las condiciones necesarias para anidar y reproducirse. Durante los escasos días veraniegos hay también jejenes y mosquitos. Es sorprendente que en zonas tan frías estos insectos lleguen a reproducirse hasta formar enjambres gigantescos. En la corta temporada de verano, parte de la nieve acumulada se derrite, el subsuelo de la tundra, helado durante todo el año, impide el drenaje y se forman charcos y pantanos. El agua estancada alcanza entonces temperaturas suficientes para la reproducción de las larvas de los mosquitos.


Tradicionalmente, la tundra ha estado habitada por esquimales -cazadores y pescadores- y por pastores de renos, que siguen desplazándose desde los bosques, en busca de alimento para sus rebaños y alcanzan la tundra en la época menos fría del año. Es interesante observar que la vida de estos pueblos evoca en cierto modo la del llamado Hombre de Cro-Magnon, un antecesor del hombre actual que habitó la región de Dordoña, en el sur de Francia, hace unos 30.000 años. Esa zona, templada en la actualidad, era tundra en aquellos tiempos. Los descubrimientos arqueológicos y las pinturas de las cuevas en que vivían muestran similitudes con grupos esquimales de la tundra actual.


Los bosques boreales o taiga, son los que se desarrollan, al sur de la tundra y al norte de la estepa. Son formaciones boscosa de clima frío, con predominio de coníferas. Este bioma es llamado al norte de Siberia, taiga que significa en ruso bosques fríos y en la región del mar de Hudson y en el norte del Canadá son llamados bosques boreales, que significa bosques del norte. Allí crecen, favorecido por climas menos rigurosos que los de la tundra y por un suelo que sufre menos el efecto de las nevadas. La temperatura media es de 19º C en verano, y -30ºC en invierno; el promedio anual de precipitaciones alcanza a 450 mm. En toda esta zona Los países escandinavos, Siberia y Canadá presentan bosques de abetos, pinos y alerces, y de abedules. La fauna está compuesta por animales que resisten el frío, muchos de los cuales hibernan: alces, bisontes, lobos, osos, martas, linces, ardillas, marmotas, castores, lemmings y venados.


Entre el extremo norte del bosque boreal, donde los árboles se regeneran activamente, y la tundra desprovista de árboles hay una zona de transición dinámica conocida como «bosque-tundra». La extensión de esta zona puede variar desde unos pocos kilómetros en América del Norte hasta más de 200 kilómetros en Europa. Está naturalmente fragmentada y se compone de parcelas cuya cubierta forestal es relativamente densa, interrumpidas por zonas de líquenes y brezos, así como en zonas escasamente arboladas. Esta zona de transición alberga más especies que el sistema boreal y que el sistema de la tundra, pues contiene especies de ambos. Los árboles del bosque-tundra a menudo están poco desarrollados, y su regeneración es lenta. Esto ha hecho que, tradicionalmente, sea poco práctica la explotación comercial de la madera, aunque el ecosistema ha brindado durante siglos leña y madera de construcción a los pueblos indígenas. El aumento de la demanda mundial de recursos podría hacer, sin embargo, que el bosque-tundra se transforme en una gran fuente de productos básicos. De hecho las actividades de explotación forestal en Fennoscandia y el noroeste de Rusia se extendieron hasta muy cerca del bosque-tundra en los decenios de los años sesenta y noventa.


En invierno el bosque-tundra es un hábitat importante para el Caribú del Canadá y Alaska y para el Reno de Europa, sirviendo de apoyo a su vez a las actividades de cría de renos de los pueblos indígenas como los Saami de Escandinavia. La zona alberga también las actividades de cría de ovejas, pesca y recolección de productos no madereros. Las funciones físicas más importantes del bosque-tundra son: estabilizar y proteger los nutrientes y suelos frágiles, prevenir la erosión, conservar los recursos hídricos y la capacidad de las cuencas, filtrar los contaminantes, servir como indicador de los cambios climáticos y, en conjunto con el bosque boreal propiamente dicho, ser depósito de carbono. Cualquier cambio importante en la zona de bosques boreales podría tener efectos considerables sobre el nivel de CO2 en la atmósfera. Los bosques boreales contienen el 26 por ciento de las reservas totales de carbono, más que cualquier otro ecosistema terrestre del planeta: 323 gigatoneladas en la Federación de Rusia, 223 gigatoneladas en Canadá y 13 gigatoneladas en Alaska.


A la inversa, se calcula que los cambios climáticos producirán en los bosques boreales aumentos de temperatura mayores que en cualquier otro tipo de bosque. El calentamiento, que será mayor en invierno que en verano, según se estima, desplazará hacia el norte las zonas climáticas a un ritmo de hasta 5 kilómetros por año. Los bosques boreales avanzarán hacia el norte; en sus zonas meridionales, por el contrario, desaparecerán o serán reemplazados por especies templadas. Durante el verano los suelos serán más secos, y los incendios y sequías más frecuentes. De continuar con el sobre consumo todo indica que para el 2100, la expansión del bosque boreal hacia el norte reducirá en aproximadamente el 50 por ciento el área de la tundra.


Lenín Cardozo


Un libro para sentirnos orgullosos: Bosques Boreales. La corona verde del Planeta Tierra: sus pobladores, clima, fauna y flora




Este libro pretende estimular al lector hispano a conocer el maravilloso mundo boreal, tanto de sus bosques, clima como la de su fauna y pobladores. Por supuesto el tema de las auroras boreales no podía faltar. 

Poco sabemos sobre este importante tema, porque seguramente los bosques tropicales por años han eclipsado la atención mundial, sin embargo, estamos hablando  que el 30% de los bosques del mundo se encuentran en la zona boreal. 

Los bosques boreales son los  más septentrionales del planeta (la mayor parte se extiende entre los 50º y 60º de latitud norte). Este bioma aparece solamente en el Hemisferio Norte, pues en el Hemisferio Sur en estas latitudes no existen masas continentales. Son el último pulmón verde del planeta y se extiende a lo largo del norte de Canadá, Alaska, Rusia y Escandinavia, están cerca de convertirse en el próximo Amazonas. Ya que se encuentra bajo una amenaza creciente, producto del cambio climático y la presencia humana depredadora. 

En el presente, científicos y ambientalistas exigen medidas urgentes para preservar los bosques boreales y asegurar su biodiversidad, además de prevenir la pérdida de uno de los mayores sumideros de CO2 del planeta. Ellos comprenden un tercio del área boscosa mundial y un tercio del carbono almacenado. 

Estos bosques no escapan al complejo problema del cambio climático  y cuanto más indagan los científicos más variables encuentran que se deben estudiar. El clima del planeta es un sistema global, que está totalmente interconectado, así que una disfunción local puede afectar a la totalidad. Prueba de ellos, es que en los últimos años se ha comprobado que el aumento de la temperatura está matando a las coníferas al norte del Canadá. Representando una nueva variable, hasta ahora no estudiada a profundidad, en la lucha contra el calentamiento global. 

El título de este libro es Bosques Boreales la corona verde del Planeta Tierra y está dividido en tres partes: Los Bosques Boreales, Los Pueblos Boreales y La Aurora Boreal. 

La primera parte plantea y analiza los siguientes 11 tópicos: 1.- Los bosques boreales o Taiga; 2.- Clima de los bosques boreales; 3.- Flora y fauna del bosque boreal; 4.- Tundra y bosques boreales, la última frontera; 5.- CO2 bosques boreales; 6.- Alces, Renos y Ciervos, los grandes herbívoros mamíferos de los bosques boreales del Canadá; 7.- Deforestación en los bosques boreales; 8.- Efectos de la minería sobre los bosques boreales canadienses; 9.- El calentamiento global y la degradación del bosque boreal canadiense; 10.- Bosques boreales avanzan hacia el norte para protegerse del cambio climático; y, 11.- El futuro de los bosques boreales. 

La Segunda parte propone un acercamiento aproximativo sobre el hábitat, la cultura y costumbre de los pueblos aborígenes del extremo norte. Negados a extinguirse y con la mayor tenacidad por la supervivencia, habitan en las regiones boreales o taiga y de la tundra, uno de los poblamientos más antiguos de la humanidad. El amplio abanico de pueblos nativos que residen en esos gélidos territorios del planeta, nos confirman su gran capacidad de adaptación a estos biomas. Encontramos así: 1.- Los pueblos aborígenes del extremo norte; 2.- Los Aleutianos; 3.- Los Inuit o Esquimales; 4.- Los Dolganos; 5.- Los Nenets; 6.- Los Nganasans; 7.- Los Koryaks; y, 8.- Los Chukchis. 

Por último, la tercera parte propone reflexionar sobre ese fenómeno natural maravilloso que son Las Auroras boreales o luces del norte. Aurora Boreal es un término compuesto que tiene su origen, en primer lugar, en la diosa romana del amanecer, Aurora (Eos para los griegos); y, seguidamente, del término de origen griego, Bóreas, dios del helado viento nórdico. 

Galileo Galilei acuñó el término aurora en un ensayo que publicó junto a un alumno suyo, Guiducci, en 1616. En él, tras describir la asombrosa iluminación del cielo septentrional, concluye: "formándose así para nosotros esta aurora boreal". Tres años más tarde ofreció una explicación, equivocada, sobre su naturaleza. Para Galileo las brillantes luces eran resultado del calentamiento del aire que rodeaba la Tierra y del reflejo de la luz solar sobre la atmósfera. 

Los artículos de este libro fueron publicados a lo largo de estos últimos 5 años y han sido consultados por más de 2 millones de cibernautas, según Google. 

Con mucho orgullo publicamos digitalmente, seguro estamos que seremos parte de los libros del futuro, no más árboles sacrificados para hacer la pulpa para el papel, no más derivados contaminantes para hacer las tintas con que se escriben los libros.

Lenin Cardozo, ambientalista venezolano | ANCA24 – Hugo E. Méndez U., periodista ambientalista venezolano | ANCA24 Italia

Escuelas ecológicas soluciones locales para el cambio climático

El Programa Eco-Escuelas es una asociación entre los sectores público y privado, que ayuda a las escuelas a aplicar conceptos ambientalistas. Entre estos conceptos, un tema seguro en la agenda ambiental es el cambio climático en el mundo. Este programa, centrado en la acción práctica, enseña a maestros y alumnos de distintas comunidades a reconocer también las repercusiones del cambio climático y buscara la reflexión para lograr las bajas emisiones de carbono en sus actividades y comunidades.

El Programa Eco-Escuelas genera y promueve la innovación en la escuela y la comunidad. Las escuelas pasan a ser terreno de prueba a propuestas de soluciones asociadas al reciclaje, ahorro de energía y agua potable , reforestaciones, reducciones de emisiones de carbono y programas de alimentos. Las pruebas sirven para despertar el interés y presentar propuestas que redunden en soluciones reales que permitan armonizar con nuestro ambiente.
En lo referente a las soluciones climáticas, el Programa Eco-Escuelas es un ejemplo de asociación innovadora para adaptarse al cambio climático, interesada en el diseño y uso de nuevos métodos de operación que van más allá del marco ordinario. Las asociaciones se esfuerzan por establecer y mejorar nuevos negocios o modelos de operación, productos, servicios y mercados. Sus actividades en cuestiones de cambio climático se concentran en modificar prácticas comerciales básicas y gracias al reclutamiento de gran número de socios pueden reducir los riesgos y costos de la innovación.
La Escuela de Tecnología Sandwich, en el Reino Unido, ha mejorado sus operaciones mediante las Eco-Escuelas. Sandwich Tech ha transformado sus métodos educativos y de operaciones con la instalación de turbinas eólicas y otros sistemas generadores de energía renovable. Esta innovación ha reducido el efecto del carbono y generado beneficios económicos, sociales y ambientales, hasta convertirse en un modelo de sostenibilidad para la comunidad en general.

El modelo de las Eco-Escuelas tiene dos características propias. En primer lugar, como asociación de innovación, impulsa a las escuelas a transformar sus actividades básicas y moviliza a las personas relacionadas con las escuelas a buscar soluciones prácticas frente al cambio climático. Segundo, la asociación funciona a modo de colaboración del plano local al global con todos los socios participantes en igualdad de condiciones.
El diseño del plano local al global ha atraído a socios tales como la marca de automóviles Toyota y la compañía de servicios financieros HSBC, que proporcionan fondos y asistencia técnica a las Eco-Escuelas. El Programa permite a las empresas asociadas vincular sus aspiraciones mundiales a operaciones locales, como las Eco-Escuelas, que se concentran en la innovación y la adopción de productos y procesos de bajas emisiones de carbono. Otros socios internacionales son el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Unión Europea.
El proyecto de las eco escuelas atrae financiamiento, voluntarios y apoyo práctico en los planos nacional e internacional, que permiten al programa prosperar en 50 países.
Minas Urbanas, una ONG radicada en el Reino Unido, interesada en la gestión de desechos, se ha encargado de la transformación de una eco escuela en Halifax, Inglaterra. El proyecto, conocido por el nombre de Huella Ligera, alienta a los niños a hacer un uso más eficiente de la energía y reducir sus desechos reciclando en casa y en la escuela. El proyecto ha recabado la participación del Halifax Bank de Escocia en apoyo de iniciativas de la escuela local en educación en cuestiones de reciclado, energía y sostenibilidad. “Para nosotros, el éxito supone un auténtico sentido de identificación con el proyecto y un compromiso duradero con el medio ambiente por parte de la comunidad”, afirma Gill Tatum, director gerente de Minas Urbanas.
Estos tipos de colaboración alientan a las escuelas participantes y los coordinadores nacionales a contribuir a los programas de eco escuelas de otros países y aprender de ellos. Por ejemplo, el Proyecto Eco-Escuelas para la Innovación y Medio Ambiente es un concurso internacional patrocinado por Toyota en el que participan escuelas de Dinamarca, Finlandia, Noruega, Portugal y Turquía. El programa alienta a las escuelas a diseñar sus propias innovaciones y reducir su efecto en el medio ambiente.
La Fundación para el Desarrollo de la Escuela Primaria Privada, en Ankara, Turquía, ganó el concurso de 2010 con su programa “Yo asumo mi responsabilidad”, que pone a los estudiantes directamente a cargo del consumo de electricidad en las aulas. En cada aula se han instalado sistemas de interruptores de electricidad activados por una tarjeta similar a las utilizadas en las habitaciones de algunos hoteles. Un estudiante es responsable de la tarjeta de cada clase. Gracias al proyecto, que junto con el tema del ahorro de energía forma parte integrante del programa de toda la escuela, se ha logrado reducir el costo de la electricidad de la escuela y un mejor entorno para todos.
Asociaciones innovadoras como Eco-Escuelas son recursos para otras asociaciones igualmente innovadoras, destinadas a acelerar la transición a una economía de bajas emisiones de carbono y para gobiernos nacionales interesados en reducir dichas emisiones como respuesta necesaria al cambio climático mundial.

Traduccion: Lenin Cardozo / Fuente: Partnerships to tackle climate change

viernes, 15 de octubre de 2010

CO2 bosques boreales

resultado de la imagen de Bosques boreales de CO2Los bosques boreales, el último pulmón verde del planeta, que se extiende a lo largo del norte de Canadá, Alaska, Rusia y Escandinavia, está cerca de convertirse en el próximo Amazonas. Ya que se encuentra bajo una amenaza creciente, producto del cambio climático y la presencia humana depredadora. Hasta la fecha, las vastas extensiones de bosques boreales habían permanecido intactas debido a la escasa presencia humana en esas latitudes. Donde la atención mundial en las últimas tres décadas se había concentrado en la pérdida y degradación de los bosques tropicales.

En el presente, científicos y ambientalistas exigen medidas urgentes para preservar los bosques boreales y asegurar la biodiversidad, además de prevenir la pérdida de uno de los mayores sumideros de CO2 del planeta. Los bosques boreales comprenden un tercio del área boscosa mundial y un tercio del carbono almacenado.

Hasta ahora, solo el fuego y los insectos habían sido los protagonistas del equilibrio de los ecosistemas boreales. Sin embargo, la creciente demanda de recursos ha hecho que la minería, la industria maderera y el desarrollo urbano hayan aumentado estos años, provocando una extensa pérdida de bosque en algunas regiones,

resultado de la imagen de Bosques boreales de CO2El fuego, es el principal artífice del cambio y la actividad humana provoca un mayor número. Hay pruebas de que el cambio climático está aumentando la frecuencia y el riesgo de incendios en el área boreal. El bosque ruso es el más degradado y ha sufrido un gran daño en las últimas décadas. Países con bosques boreales protegen de la explotación maderera menos de un 10% de sus zonas arboladas, excepto Suecia donde la cifra se sitúa en el 20%.

Los hallazgos han sido publicados en la revista 'Trends in Ecology and Evolution', bajo el título 'Conservación urgente del almacén de carbono boreal y la biodiversidad'. Aunque los gobiernos no reconozcan el cambio que se produce, se considera que solo un 40% del total de estos bosques permanece intacto, y el grado de fragmentación entre ellos aumenta.

Por otra parte, el cambio climático es un problema muy complejo, y cuanto más indagan los científicos más variables encuentran que hay que tener en cuenta. El clima del planeta es un sistema global, está totalmente interconectado, así que una disfunción local puede afectar a la totalidad. Prueba de ellos, es que en los últimos años se ha comprobado que el aumento de la temperatura está matando a las coníferas al norte del Canadá. Representando una nueva variable, hasta ahora no estudiada a profundidad, en la lucha contra el calentamiento global.

resultado de la imagen de Bosques boreales de CO2Sin embargo la bondad, de que los bosques y los océanos sigan siendo los grandes retenedores o sumideros de CO2 es cada vez es menor. En particular al aporte de los bosques boreales, por su cada vez más agresiva desforestación. Un estudio publicado hoy en Nature sugiere que, en los ecosistemas terrestres de latitudes septentrionales, desde Rusia a Canadá, la absorción de CO2 que se produce en primavera se anula con la liberación de este gas de efecto invernadero en otoño. En las últimas dos décadas, la temperatura en latitudes septentrionales ha aumentado 0,8 grados centígrados en primavera y 1,1 en otoño. Hasta ahora, se pensaba que la dilatación de la primavera a causa del calentamiento aumentaba la actividad fotosintética, caracterizada por la fijación de dióxido de carbono y la liberación de oxígeno.

También en el futuro inmediato, estos bosques actuarán como refugio de muchos animales que se desplacen por el aumento de las temperaturas más al sur. No debemos olvidar que las coníferas son una de las herramientas más importantes para combatir el cambio climático.

Para aprender mas lea Bosques Boreales .La corona verde del Planeta Tierra: sus pobladores, clima, fauna y flora. Un libro para sentirnos orgullosos


Este libro pretende estimular al lector hispano a conocer el maravilloso mundo boreal, tanto de sus bosques, clima como la de su fauna y pobladores. Por supuesto el tema de las auroras boreales no podía faltar. 

Poco sabemos sobre este importante tema, porque seguramente los bosques tropicales por años han eclipsado la atención mundial, sin embargo, estamos hablando  que el 30% de los bosques del mundo se encuentran en la zona boreal. 

Los bosques boreales son los  más septentrionales del planeta (la mayor parte se extiende entre los 50º y 60º de latitud norte). Este bioma aparece solamente en el Hemisferio Norte, pues en el Hemisferio Sur en estas latitudes no existen masas continentales. Son el último pulmón verde del planeta y se extiende a lo largo del norte de Canadá, Alaska, Rusia y Escandinavia, están cerca de convertirse en el próximo Amazonas. Ya que se encuentra bajo una amenaza creciente, producto del cambio climático y la presencia humana depredadora. 

En el presente, científicos y ambientalistas exigen medidas urgentes para preservar los bosques boreales y asegurar su biodiversidad, además de prevenir la pérdida de uno de los mayores sumideros de CO2 del planeta. Ellos comprenden un tercio del área boscosa mundial y un tercio del carbono almacenado. 

Estos bosques no escapan al complejo problema del cambio climático  y cuanto más indagan los científicos más variables encuentran que se deben estudiar. El clima del planeta es un sistema global, que está totalmente interconectado, así que una disfunción local puede afectar a la totalidad. Prueba de ellos, es que en los últimos años se ha comprobado que el aumento de la temperatura está matando a las coníferas al norte del Canadá. Representando una nueva variable, hasta ahora no estudiada a profundidad, en la lucha contra el calentamiento global. 

El título de este libro es Bosques Boreales la corona verde del Planeta Tierra y está dividido en tres partes: Los Bosques Boreales, Los Pueblos Boreales y La Aurora Boreal. 

La primera parte plantea y analiza los siguientes 11 tópicos: 1.- Los bosques boreales o Taiga; 2.- Clima de los bosques boreales; 3.- Flora y fauna del bosque boreal; 4.- Tundra y bosques boreales, la última frontera; 5.- CO2 bosques boreales; 6.- Alces, Renos y Ciervos, los grandes herbívoros mamíferos de los bosques boreales del Canadá; 7.- Deforestación en los bosques boreales; 8.- Efectos de la minería sobre los bosques boreales canadienses; 9.- El calentamiento global y la degradación del bosque boreal canadiense; 10.- Bosques boreales avanzan hacia el norte para protegerse del cambio climático; y, 11.- El futuro de los bosques boreales. 

La Segunda parte propone un acercamiento aproximativo sobre el hábitat, la cultura y costumbre de los pueblos aborígenes del extremo norte. Negados a extinguirse y con la mayor tenacidad por la supervivencia, habitan en las regiones boreales o taiga y de la tundra, uno de los poblamientos más antiguos de la humanidad. El amplio abanico de pueblos nativos que residen en esos gélidos territorios del planeta, nos confirman su gran capacidad de adaptación a estos biomas. Encontramos así: 1.- Los pueblos aborígenes del extremo norte; 2.- Los Aleutianos; 3.- Los Inuit o Esquimales; 4.- Los Dolganos; 5.- Los Nenets; 6.- Los Nganasans; 7.- Los Koryaks; y, 8.- Los Chukchis. 

Por último, la tercera parte propone reflexionar sobre ese fenómeno natural maravilloso que son Las Auroras boreales o luces del norte. Aurora Boreal es un término compuesto que tiene su origen, en primer lugar, en la diosa romana del amanecer, Aurora (Eos para los griegos); y, seguidamente, del término de origen griego, Bóreas, dios del helado viento nórdico. 

Galileo Galilei acuñó el término aurora en un ensayo que publicó junto a un alumno suyo, Guiducci, en 1616. En él, tras describir la asombrosa iluminación del cielo septentrional, concluye: "formándose así para nosotros esta aurora boreal". Tres años más tarde ofreció una explicación, equivocada, sobre su naturaleza. Para Galileo las brillantes luces eran resultado del calentamiento del aire que rodeaba la Tierra y del reflejo de la luz solar sobre la atmósfera. 

Los artículos de este libro fueron publicados a lo largo de estos últimos 5 años y han sido consultados por más de 2 millones de cibernautas, según Google. 

Con mucho orgullo publicamos digitalmente, seguro estamos que seremos parte de los libros del futuro, no más árboles sacrificados para hacer la pulpa para el papel, no más derivados contaminantes para hacer las tintas con que se escriben los libros.

Lenin Cardozo, ambientalista venezolano | ANCA24 – Hugo E. Méndez U., periodista ambientalista venezolano | ANCA24 Italia

domingo, 10 de octubre de 2010

Los bosques boreales o Taiga

resultado de la imagen de los Bosques Boreales o Taiga


Los bosques boreales o bosques del norte, boreas en griego significa norte, o también llamados Taiga (bosques boreales rusos, Taiga es una palabra rusa que significa: "bosque frío"), es un bioma o área biótica, es decir, es una determinada parte del planeta que comparte clima, vegetación y fauna, que se desarrollan al sur de la tundra (La tundra es un bioma que se caracteriza por su subsuelo helado y falta de vegetación arbórea, que se extiende principalmente por el Hemisferio Norte: en Siberia, Alaska, norte de Canada, sur de Groelendia y la costa artica de Europa), formando dichos bosques boreales, una banda casi continua de bosques de coníferas que se extienden por las regiones subárticas del interior de Eurasia y Norteamérica.

 Los bosques boreales son los bosques más septentrionales del planeta (la mayor parte se extiende entre los 50 y 60º de latitud norte). Este bioma aparece solamente en el Hemisferio Norte, pues en el Hemisferio Sur en estas latitudes no existen masas continentales. Aún así es uno de los biomas más extensos de la Tierra. Se extiende por Alaska y Canadá en el continente norteamericano y por Escandinavia y el norte de Rusia (Siberia) en el continente euroasiático. Y son los bosques boreales junto a la tundra, uno de los biomas principales de los climas fríos de la Tierra.


Estos bosques boreales está formados mayoritariamente por coníferas (piceas, abetos, pinos, alerces) y durante la mayor parte del año se encuentran cubiertos de nieve. Su aspecto suele ser muy homogéneo, pues están dominados por pocas especies y con un aspecto similar: árboles de troncos rectos y forma cónica, con hojas pequeñas y estrechas (aciculares).

Con estas condiciones ambientales de clima riguroso, terrenos helados gran parte del año y suelos pobres en nutrientes, son las coníferas las que dominan la vegetación. Este tipo de árboles (cuyas semillas se encuentran encerradas en conos o piñas) estuvieron más extendidos en anteriores épocas geológicas, mientras que, actualmente, son las angiospermas (verdaderas plantas con flores), más evolucionadas y diversificadas, las que dominan la mayoría de los biomas terrestres. Las coníferas, hoy en día, solo son dominantes en los bosques boreales y en las zonas montañosas de las regiones templadas, formando el límite tanto latitudinal como altitudinal de la vegetación arbórea.




La forma de crecimiento de los bosques boreales de coníferas, está determinada principalmente por su característica forma cónica, que favorece la caída de la nieve acumulada en las ramas y evita su rotura, y por sus hojas aciculares (por lo que también se les conoce como bosques aciculifolios). Este tipo de hojas estrechas y con gruesas cutículas enceradas e impermeables al agua, les permite resistir bien las heladas y la sequía, pues presentan una superficie de transpiración muy reducida. Aunque estos climas boreales son húmedos, en invierno el agua del suelo se encuentra helada y los árboles no pueden absorberla (sequía invernal) y reemplazar la que se pierde por evaporación. Otros árboles evitan esta pérdida de agua dejando caer sus hojas en invierno, pero las coníferas son en su gran mayoría perennifolias. La permanencia de las hojas en invierno (bosques perennifolios o siempre verdes) les permite realizar la fotosíntesis en cuento suben las temperaturas en primavera y se deshiela el suelo, aprovechando mejor la corta estación de crecimiento.




En su franja mas septentrional y cercana a la tundra el crecimiento de estos bosques es muy lento y los árboles no alcanzan excesiva altura (debido a la pobreza del suelo, al permafrost, y a las bajas temperaturas). No son bosques muy cerrados y presentan un sotobosque con gran abundancia de líquenes (bosque boreal abierto o verdadera taiga). Si se ven alterados por incendios, actividades mineras o por la tala, se recuperan muy lentamente. Conforme nos vamos desplazando hacia el sur los bosques son más densos y de mayor altura (bosque boreal cerrado), hasta que en las cercanías de los bosques templados se van enriqueciendo con especies arbóreas caducifolias típicas de este otro bioma. Además de con los bosques caducifolios, también puede limitar por el sur con las grandes praderas americanas o con las estepas asiáticas.

Las adaptaciones de la fauna a este clima tan riguroso comprenden: migraciones (muchas aves), hibernación (algunos mamíferos como el oso), pelaje blanco invernal (zorro, lobo, liebre, buho,..), almacenamiento de semillas para el invierno (ciertas aves, ardillas,..) y desarrollo de pelajes invernales con un gran aislamiento térmico (marta, armiño,..).



Proteger los bosques boreales significa proteger el clima

Las imágenes de árboles gigantes desplomándose en regiones tropicales centran el debate sobre la protección forestal. Sin embargo, los bosques de latitudes templadas y frías también juegan un papel determinante en la conservación del clima. Los bosques boreales, pasan hacer una de las regiones claves para el clima mundial. Según estimaciones de los científicos que estudian dichos biomas, tan sólo entre un 2% y un 3% de ellos se encuentran suficientemente protegidos. Los bosques boreales constituyen una región clave desde el punto de vista ecológico, ya que, debido a su sensibilidad a los cambios y a su tamaño pueden influir en el clima.



En Canadá, al igual que en Rusia y en los países escandinavos, los bosques boreales se encuentran amenazados por la producción no sostenible de madera y la progresiva urbanización de nuevas áreas.
Un bosque boreal intacto no sólo puede almacenar grandes cantidades de carbono. También es más resistente a las consecuencias del calentamiento global. Justo lo contrario de lo que sucede con aquellos bosques boreales cuyos árboles más robustos han desaparecido por la tala intensiva, como concluye un extenso estudio realizado por científicos canadienses por encargo de Greenpeace. Especialmente problemático es el deshielo de la capa de suelo que se encuentra permanentemente congelada, conocida como permafrost, y sobre la cual crecen gran parte de estos bosques de coníferas. Un terreno que durante miles de años ha almacenado gases de efecto invernadero. Cuando el permafrost se derrite, facilita la liberación a la atmósfera de gas metano perjudicial para el medio ambiente. Los bosques sanos son capaces de retener en el suelo una gran parte de estos gases.

Debate público: los bosques tropicales desplazan la atención mundial ante los bosques boreales o taiga

A menudo, los bosques situados en zonas frías juegan un papel secundario en la discusión sobre la protección forestal a nivel mundial. Lamentablemente, existe desconocimiento en la opinión pública canadiense de lo significativo y sensible de este tema. La protección de los bosques tropicales copa la escena mundial sobre el tema de la desforestación y su impacto en el cambio climático. AZUL Ambientalistas (BLUE Environmentalists) se ha planteado desarrollar un programa educativo en el Canada sobre la proteccion de este importante bioma.

Para aprender mas lea Bosques Boreales .La corona verde del Planeta Tierra: sus pobladores, clima, fauna y flora. Un libro para sentirnos orgullosos


Este libro pretende estimular al lector hispano a conocer el maravilloso mundo boreal, tanto de sus bosques, clima como la de su fauna y pobladores. Por supuesto el tema de las auroras boreales no podía faltar. 

Poco sabemos sobre este importante tema, porque seguramente los bosques tropicales por años han eclipsado la atención mundial, sin embargo, estamos hablando  que el 30% de los bosques del mundo se encuentran en la zona boreal. 

Los bosques boreales son los  más septentrionales del planeta (la mayor parte se extiende entre los 50º y 60º de latitud norte). Este bioma aparece solamente en el Hemisferio Norte, pues en el Hemisferio Sur en estas latitudes no existen masas continentales. Son el último pulmón verde del planeta y se extiende a lo largo del norte de Canadá, Alaska, Rusia y Escandinavia, están cerca de convertirse en el próximo Amazonas. Ya que se encuentra bajo una amenaza creciente, producto del cambio climático y la presencia humana depredadora. 

En el presente, científicos y ambientalistas exigen medidas urgentes para preservar los bosques boreales y asegurar su biodiversidad, además de prevenir la pérdida de uno de los mayores sumideros de CO2 del planeta. Ellos comprenden un tercio del área boscosa mundial y un tercio del carbono almacenado. 

Estos bosques no escapan al complejo problema del cambio climático  y cuanto más indagan los científicos más variables encuentran que se deben estudiar. El clima del planeta es un sistema global, que está totalmente interconectado, así que una disfunción local puede afectar a la totalidad. Prueba de ellos, es que en los últimos años se ha comprobado que el aumento de la temperatura está matando a las coníferas al norte del Canadá. Representando una nueva variable, hasta ahora no estudiada a profundidad, en la lucha contra el calentamiento global. 

El título de este libro es Bosques Boreales la corona verde del Planeta Tierra y está dividido en tres partes: Los Bosques Boreales, Los Pueblos Boreales y La Aurora Boreal. 

La primera parte plantea y analiza los siguientes 11 tópicos: 1.- Los bosques boreales o Taiga; 2.- Clima de los bosques boreales; 3.- Flora y fauna del bosque boreal; 4.- Tundra y bosques boreales, la última frontera; 5.- CO2 bosques boreales; 6.- Alces, Renos y Ciervos, los grandes herbívoros mamíferos de los bosques boreales del Canadá; 7.- Deforestación en los bosques boreales; 8.- Efectos de la minería sobre los bosques boreales canadienses; 9.- El calentamiento global y la degradación del bosque boreal canadiense; 10.- Bosques boreales avanzan hacia el norte para protegerse del cambio climático; y, 11.- El futuro de los bosques boreales. 

La Segunda parte propone un acercamiento aproximativo sobre el hábitat, la cultura y costumbre de los pueblos aborígenes del extremo norte. Negados a extinguirse y con la mayor tenacidad por la supervivencia, habitan en las regiones boreales o taiga y de la tundra, uno de los poblamientos más antiguos de la humanidad. El amplio abanico de pueblos nativos que residen en esos gélidos territorios del planeta, nos confirman su gran capacidad de adaptación a estos biomas. Encontramos así: 1.- Los pueblos aborígenes del extremo norte; 2.- Los Aleutianos; 3.- Los Inuit o Esquimales; 4.- Los Dolganos; 5.- Los Nenets; 6.- Los Nganasans; 7.- Los Koryaks; y, 8.- Los Chukchis. 

Por último, la tercera parte propone reflexionar sobre ese fenómeno natural maravilloso que son Las Auroras boreales o luces del norte. Aurora Boreal es un término compuesto que tiene su origen, en primer lugar, en la diosa romana del amanecer, Aurora (Eos para los griegos); y, seguidamente, del término de origen griego, Bóreas, dios del helado viento nórdico. 

Galileo Galilei acuñó el término aurora en un ensayo que publicó junto a un alumno suyo, Guiducci, en 1616. En él, tras describir la asombrosa iluminación del cielo septentrional, concluye: "formándose así para nosotros esta aurora boreal". Tres años más tarde ofreció una explicación, equivocada, sobre su naturaleza. Para Galileo las brillantes luces eran resultado del calentamiento del aire que rodeaba la Tierra y del reflejo de la luz solar sobre la atmósfera. 

Los artículos de este libro fueron publicados a lo largo de estos últimos 5 años y han sido consultados por más de 2 millones de cibernautas, según Google. 

Con mucho orgullo publicamos digitalmente, seguro estamos que seremos parte de los libros del futuro, no más árboles sacrificados para hacer la pulpa para el papel, no más derivados contaminantes para hacer las tintas con que se escriben los libros.

Lenin Cardozo, ambientalista venezolano | ANCA24 – Hugo E. Méndez U., periodista ambientalista venezolano | ANCA24 Italia