sábado, 15 de agosto de 2015

METAECOLOGÍA. KOSMOS: LA ‘IDEA’ DE POESÍA EN NADA SALAS

…”por los bellos dones de las Musas ceñidas de violetas y por la dulce lira de los cantos”… Safo

Conforman las piedras circuidas por las espirales del vacio el Universo, en la amorosa dynamis eterna del Caos uncido al Cosmos, infatigables espíritus de la existencia. Hay entre ellos un rey, el sílex junto a su corte de mil nombres minerales, origen o principio de todo lo demás. En este bello planeta llamado Gea por los griegos, Tellus por los romanos de la latinitas, Tierra en nuestra voz, sobre sus rocas descansan los océanos, sobre sus riscos comenzaron un largo camino los líquenes, los licopodios, los musgos, los gimnospermas, hasta el advenimiento de los árboles con flores, los insectos, los vertebrados, el humanus. Si paseando por un camino alguien una menuda piedra recoge y grita: “¡Tengo en mi mano un pedazo de Universo!”… Dice la verdad sin lugar a dudas.  Ese mismo grito pero en el tejido de los versos expresado para armar sus diáfanas odas, lo disparó a los cuatro vientos Nada Salas en su primer poemario ‘ Lapislázuli’ (1993).

Las composiciones de este singular libro de Nada Salas, rinden un homenaje a los minerales dotados de la sorpresa, lejos de cualquier calificativo banal, van sólo en esas páginas por cuanto poseen algo robado a la naturaleza del relámpago.
Disciplinada poeta

Nada Salas, ante estas piedras admirables cualquiera tentación erudita soslaya, apenas un poco de su encantamiento extrae, para equivalerlo con aspectos de la vividura del humano enamorado del Universo:

ZAFIRO

Pedazo de cielo

venido a menos.

Añico del techo celeste.

De la profunda tierra

sumida en tinieblas

precioso tragaluz.

(…)

(p. 189)
 Este ludismo de cruzar los ejes de la gracia del metal con

perfiles de la contingengencia del viandante muy bien lo registra en

“EL AZOGUE
 (…)
¿De qué fragua fantástica
manan tus gotas
pulidas y pesadas?
 ¿En qué magnífico manantial
fueron forjadas?
(…)

Azogue. Tan desconcertante

como el mismo corazón

del hombre:
Puedes roer como un
diente feroz
y brillar, a la vez,

como la Luna

redonda.” p. 41).

El ámbito inmediato, continuo, envolvente de los guijarros, de los riscos, de la arena milagrosamente compactada en sus brillantes formas, se nomina celeste atmósfera, maternal abrigo transparente del Planeta. Entiendo acá, erigió con sus sentimientos junto a sus reflexiones sobre las estrofas, la poeta, un ara de ofrenda lírica al gran ciudadano de la humanidad Alejandro de Humbolt “el descubridor científico del Nuevo Mundo” tal lo definió Bolívar. Pues bien, vuelca la atmósfera desde las estrellas la cornucopia de los prodigios de la luz, de los vientos, de la lluvia, el rayo siempre sorprendente, la fiesta del trueno, la femenina inquietud del relámpago, el esplendor de la nieve, la vorágine de los huracanes, las tormentas del malhumorado Bóreas o las cálidas corrientes empujadas por el muelle Notos, ya la en todas partes Aura -la tan deseada brisa- ya Céfiro con su viento suave, templado, del oeste -tan amado de los trovadores.

 Para aquellos antiguos griegos -creadores de Occidente- eran las

Horas: Eirene, Eunomía, Dike, las responsables de los caballos del Sol, custodiaban las puertas del cielo, disponían las nubes, atalayas en fin del clima, de la temperie.

Una vez le preguntaron al filósofo ´presocrático Anaxagoras de Clazomene (s. V a. c.) cual fin tenía la vida, él respondió: “para contemplar el Sol, la Luna, las estrellas, el cielo”…Más de dos mil años después Kant categóricamente afirmará en el ‘Colofón’ de su ‘Crítica de la razón  práctica': “Dos cosas colman el ánimo con una admiración y una veneración siempre renovadas y crecientes, cuando más frecuente y continuamente reflexionamos sobre ellas: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí.” Pero revelar en la red de los versos ese capítulo del Planeta Azul fácil no resulta. Además de la autenticidad de la empatía erótica con la tierra, el vate o la vidente deben poseer la fortitud del vocablo helénico “parresía”: con esa voz los escritores grecorromanos identificaban la libertad del lenguaje, la autonomía de hablar, la franquía de decir, hasta de disparatar por placer. Mas la libertad de la palabra exige valentía. Clamaba Pïndaro con vehenencia por esa virtud para los cantos de sus coros: “Oh augusta Musa, madre nuestra, yo te suplico”…(NEMEA III).

Palabra libre, coraje, belleza el alma poética esencian. Nadie es dueño de la poesía -a no ser Homero, Píndaro, Garcilaso, Darío-, el regalo divino de la creatividad lírica no posee dueño, sí la máxima exigencia, sí apuntar hacia lo bello en el espacio de la ódica. Escribió Nada Salas a la atmósfera, a su intrincada riqueza fenoménica, un hermoso opúsculo: ‘Celajes’ (2011). Laboreo sutil, videncia, emotividad verbal para depositar en esos cantos el inquietante relampagueo de lo sorpresivo, transmutado en brillo, en artisticidad expresiva. Certum esse: Se pone ante los ojos

del lector el inmediato poema al azar tomado.

CIELO ABORREGADO DE NUBES
Guiados
por pastores invisibles,
al son de pifanos
inaudibles por la grey de abajo,

en trashumancia serena y segura,

hacia ignotos prados
se desplazan
por los campos celestes.
¡Qué solemnidad silente!
¡Qué contraste con el paso

de la gárrula gente

que no sabe

cómo orientar sus pasos,

mientras en turbelento desfile

se traslada

 hacia los ineludibles

prados del poniente!”

(p. 27).
 La poesía libertad significa, pero esa libertad requiere de la valentía en el hacerse, necesita aventura, audacia en la creatividad verbal -‘poietiké’. El sacro misterio milagro de la belleza, el coraje de ser aportativo, la palabra franca, la esencia de la lírica vigorizan. Presente dicha ‘virtus fortitudinis’ en Nada Salas, porello en sus textos ódicos se atrevió plasmar los alaridos de la fronda, el murmullo de la floresta. ‘Raigambre’ (2001) un fehaciente obsequio del valor de escribir así sobre este horizonte de laberíntico mundo del Planeta Azul, más de cien odas para celebrar el reino vegetal. Grita la Madre Gea sus salmos al través de las formas de sus criaturas. Sabe oirlas Nada Salas. Escucha el díalogo de las plantas con el viento, el clamoreo de los cerros, de los ríos, del mar, el bramar de las ventiscas, el rin-rin del grillo, el trombón de los abejorros, el croar de las ranas, el serio rugir de los felinos, el trino de los pájaros celajes. Con la misma devoción por los escenarios botánicos de este Continente del cantor de la “Zona Tórrida” Andres Bello, vertió con sabiduría la poeta en las estrofas de ‘Raigambre’ las cantigas de los padres árboles percibidas por el encantamiento del verdor, mediante la constante presencia del entrecruzamiento lúdico de los entes de la naturaleza exterior con la ventura íntima del humano, así pues tradujo al papel el susurro de

EL MANGO

Pomo paradisíaco.

Seductora manzana de la Zona Tórrida

nacida de ramaje
que periódicamente
-ya porque la Luna brilla
ya porque las aves cantan
y perfume esparce la brisa-
al aire decide echar una cana
cambiando por rojo cobrizo
el verdor de su cabellera.

Si en el jardín de Hurácan

fuiste modelada

por voluptuosas manos sin forma.

Si te sazonaron

los ósculos miel-canela

del astro canicular.

Si te pintó
el pincel abigarrado

del ocaso tropical.

Si hálitos ajenos a esta tierra

aromaron
a delicia de tu pulpa…..

¿Serían tus carnes de Eva
y no las curvas de una fruta
con casto corazón de nieve

lo que Adán no pudo resistir

allá en el Edén?”

p. 80).
 Las amadísimas Diosas de los dominios nemorosos, las selvas, la fauna silvestre, Artemis, Diana, al contemplar el laboreo composicional de Nada Salas, agradecidas sonreirán por la amorosa centinela de sus reinos aunque sólo utilice para la defensa de esos territorios las saetas de sus ritmos.

Hasta el presente (2112) en cada unidad composicional lírica de Nada Salas tres ejes paradigmáticos rielan: el ente proveniente del paisaje sólo iluminado en su belleza, la cual a si vez reflecta el gesto, un rasgo espiritual de la poeta o de otro noble humanus, segundo eje; el tercer nivel reposa en el tratamiento literario de la elocución, en su melodía, en la escogencia de los vocablos, en la elegancia expresiva: en este último carril, meramente formal, la voluntad de lo novedoso perfila, basada en la unicidad, en la imparidad bien tramada de dichas odas cual invisibles estructuras de apoyo a la sorpresa, de invitación a la lectura. Celebre, a colación, el axioma de León Tolstoi:  “Sin novedad no hay arte”.

Ocupa el reino animal el corpus de su grato libro ‘Arca de Papel’ (2006). Admírase la espontaneidad de la escogencia de sus invitados a la eternidad del canto, igual así su bondad de alumbrar a estos amables compañeros -suelo nominarlos, por lo menos a los vertebrados, ‘humánidos’ de la maravilla de la andanza. Tal vez la poesía para Nada Salas la gran aventura durante su peregrinaje por el dilatado país de los días signifique. Pero ¿de dónde brota esa singularidad de su escritura lírica? ¿Reminiscencias de la absoluta noche originaria interpeladas cual un don o un destino, enhebradas en estrofas mediante la imaginación enriquecedora? Misteriosa

(¿explicita evocación por ello?) su composicion ‘Falena’ del mencionado opúsculo,

“Noctívaga.

En desatinada errancia

su solemne vuelo.

Desde la

oscuridad del insomnio

aterrizó
delante de mi lecho.
De la luz enamorada
condenada a ser sombra.
Fantasma

en solitaria ronda

buscando adónde
despojarse de su pena.”

(p. 53).

La esencia de la creatividad de Nada Salas libertad se llama,

insisto. Exige la anámnesis expedita vía, franquicia elocutiva sobre los rieles de una auténtica musicalidad para asomarse a lo recóndito por los postigos de los versos. Hace más de dos mil años el dramaturgo romano Gneo Nevio (s, II a.c.) lanzó su solemne a la par de famoso reto: “Libera lingua loquemur” (“dejemos la lengua hablar con

libertad”)…

“QUETZAL

En cenital ascenso

desprendida del arcón de la selva

una esmeraldina gema
enjoya

el aire de la mañana.
¡Es un quetzal en vuelo!
(…)
(p. 95)
¿Es Nada Salas, su poesía, cual esa ave?
NOTA: Inicia el rótulo de este escrito la palabra KOSMOS, en laude a la monumental obra de Alejandro de Humbolt, ‘Kosmos o descripción física del mundo’ (Berlin, 1845-1859), rica en abundantes descubrimientos e investigaciones aportativas del ilustrísimo intelectual alemán.  Nada Salas, heredera sentimental del gran hombre, le prodiga, indirectamente, tributo con su obra lírica.

Lubio Cardozo, poeta ambientalista venezolano
Mérida



Breve reseña biográfica de Nada Salas
Nada Salas es de nacionalidad croata, nacida en Chicago y ciudadana venezolana por haber contraído matrimonio con el notable médico merideño Rafael Ángel Salas Viloria. Profesa la religión católica. Habla croata, inglés, español, y lee francés, alemán y ruso. Ha viajado por los Estados Unidos, Norte América, México y Panamá. De Sudámerica solamente no ha visitado Bolivia y Paraguay. Ha viajado también en Europa por España, Francia, Italia, Alemania y Yugoslavia, y de África conoce Marruecos. Ella es una mujer de refinada educación y gran cultura que transmite a su interlocutor el mismo encantamiento que entrega en sus poemas. Habita en Caracas, donde espera vivir hasta el final de sus días. Pertenece al Círculo de Escritores de Venezuela. Ahora es feliz cuidando hijos y nietos. Trabaja en nuevos libros. Uno de motivos humanos, otro para los animales que se llama Zoociedad, sobre la naturaleza, morfología, características y belleza inherente a algunos animales. De todo lo anterior ha escrito zoopoemas como solamente puede lograrlo el talento excepcional del poeta, y ella lo es en grado sumo, porque serlo es precisamente hallar poesía donde ella se encuentra y está escondida o se expresa de manera manifiesta. He allí también el milagro de la poesía, que no solamente es hallar y no sólo expresar sino saber expresar de manera original y bella. Es ver donde nadie ve; sentir cuando nadie siente y expresar hermosamente cuando otros no han podido hacerlo de frente al fenómeno que proporciona la materia prima original y viva, para poder lograrlo. ¡Oh poesía revelación, hallazgo y milagro! Nada Salas: Magia de la palabra E nsayo 17 En 1998 recibió el premio Editor´s Choice Awards de The National Library of Poetry de Maryland, Estados Unidos. En el prólogo de su libro Lapislázuli, en su columna Candideces, el fallecido escritor y poeta Luis Beltrán Guerrero dijo: “De la nada ha brotado un mundo poético. Nada Salas es poeta por la gracia de Dios. Su poesía concentra toda la gama de su sentir y expresión, cascada de metáforas, peñasco de fulgores, iris de rápidos y deslumbrantes reflejos. Nada Salas es una artista nata y neta, conocedora de su propio valer, y por tanto, humilde y orgullosa al par. Ella, gran se- ñora, sabe de sedas y terciopelos en los salones; gran madre, de pañales infantiles; sabe de azúcares en la cocina, y de pinceles y colores sobre el lienzo”. 
RESEÑA LITERARIA Por una afortunada casualidad han llegado hasta mí, dos libros de la escritora venezolana Nada Salas: Arca de papel y Lapislázuli, los que he leído ávidamente, para mi complacencia. Registra en ellos la naturaleza de las flores, los árboles, las piedras, las gemas preciosas, los metales. Su curiosidad sin límites y la aguda observación que posee, le ayudan a desentrañar lo poético que tiene todo lo que existe. Ninguna cosa escapa a su percepción atenta e insistente. Es casi increíble que alguien cuyo idioma materno es extranjero, domine de manera tan perfecta el más puro espa- ñol, el más atildado castellano. Más aún, quedando estrecho este idioma a su prodigiosa imaginación, crea las palabras que necesita para expresarse y consigue las desinencias apropiadas a su objetivo. Se ve que ha estudiado nuestra lengua con amor, para el apasionado ejercicio de escribir y describir cuanto ven sus ojos y contempla su mirada. Dispone de un vocabulario infinito para decir y bien decir lo que su creatividad inventa de manera tan compleja y sencilla. En algunos poemas muchos “por qué” quedan sin respuesta, sin que este interrogante mengüe el encanto casi metafísico de ellos. Su talento poético florece en cada uno de sus poemas y su oído profundo jamás pierde el ritmo de las palabras que se expresan en verso blanco perfecto. No hay sílabas que sobren en la melodía subyacente de cada idea.
DORA CASTELLANOS

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