lunes, 16 de marzo de 2015

En el Zulia el canto de las chicharras anuncia la cercanía de la Semana Santa

Cantando al sol,
  como la cigarra,
  después de un año
  bajo la tierra,
  igual que sobreviviente
  que vuelve de la guerra.

María Elena Walsh, poetisa argentina




Llegan en  marzo a nuestros bosques y arboledas, para despedirse en abril o mayo.  De toda la vida el canto de las chicharras está presente en nosotros.  Verlas en los arboles o jugar con sus caparazones vacíos, es recordar la niñez. 

Por los caminos recorridos en marzo:  Chaktapa, Yapotopona, Totumena, Mecocal, Consejo de Ciruma, La Williams, Los Manantiales, Sansibar, Carrasquero, Japreira, de este hermoso paraíso terrenal llamado Zulia, escuchamos en esos parajes el ronco trinar  de este singular insecto. 
Tienen un desarrollo vital completo que dura de 2 a 17 años. Viven enterradas en un estado larval, subterráneamente. Después de varios años de estar entre las raíces de los árboles, la larva pasa a ser ninfa y deja el suelo, se alista para mudar y dar salida al adulto.  Pasan más de una década  a oscuras bajo la tierra y aproximadamente un mes a la luz del día antes de morir. Su única misión en esos últimos  días es reproducirse.
Las chicharras se hacen inadvertidas entre las hojas de los árboles; desde ahí emiten su canto. Al anochecer es cuando cantan intensamente. Algunas lo hacen en coros sincronizados, otras cantan individualmente. Lo que sí se sabe es que prendidas a los troncos de los árboles tiemblan al lanzar sus notas y no se sabe si su canto constituye un canto de amor o un gemido de dolor. Desde el punto de vista científico los expertos comentan que el canto de la chicharras se escucha en los días de intenso calor, pero no es más que una señal de apareamiento. 

Sólo los machos poseen el órgano productor del sonido que está situado en la base del abdomen, llamado timbales.

El canto es utilizado como un cortejo. Cantan principalmente para llamar a las hembras a formar una pareja reproductiva. 

Los machos se aparean con tantas hembras como puedan y las hembras ponen de 500 a 600 huevos. Después de esa extenuante jornada que dura aproximadamente un mes, donde no esta claro si les da tiempo de comer, todas mueren.

Aun cuando normalmente  colocan sus huevos en los troncos, siempre caen al suelo y es así cuando  se entierran.  
Son insectos únicos, porque tardan más en reproducirse que en morir. Algunos las llaman cigarras y otros chicharras. Pertenecen a la familia de los cicádidos, de la cual son los insectos más conocidos del orden de los homópteros. 

En la antiguedad, ellas fueron muy apreciadas  por los griegos por su puntual aviso  ante la llegada de la primavera.  
No muerden, ni pican,  son inofensivas y sus esqueletos  sirven de abono para árboles. 
Estos insectos los caracteriza su estructura corporal. Son gruesos y robustos, tienen una longitud de 10 a 50 mm. Poseen cuatro alas transparentes, recorridas por venas oscuras que en la posición de reposo forman un tejadillo sobre el cuerpo del insecto. 



Ellas se sujetan a los árboles con sus 6 patas. Las hay de color café, verdosas, negras o grisáceas.

Las chicharras, como la mayor parte de la gente las llama son fácilmente reconocidas porque llevan en la cabeza 3 ocelos que son ojos simples y dos antenas que también les ayudan a captar todo lo que sucede a su alrededor.

La coincidencia de que su canto anuncia  la Cuaresma o Semana Santa tiene que ver con las primeras lluvias de abril. 


Chicharras (Fidicinas o Fidicinoides) en el Parque Ecoturistico Ojo de Agua El Cardón
 / Fotos: Pedro Caldera











Como la Cigarra







'COMO LA CIGARRA'
Tantas veces me mataron, 
tantas veces me morí,
 
sin embargo estoy aquí
 
resucitando.
 
Gracias doy a la desgracia
 
y a la mano con puñal,
 
porque me mató tan mal,
 
y seguí cantando.
 

Cantando al sol,
 
como la cigarra,
 
después de un año
 
bajo la tierra,
 
igual que sobreviviente
 
que vuelve de la guerra.
 

Tantas veces me borraron,
 
tantas desaparecí,
 
a mi propio entierro fui,
 
solo y llorando.
 
Hice un nudo del pañuelo,
 
pero me olvidé después
 
que no era la única vez
 
y seguí cantando.
 

Cantando al sol,
 
como la cigarra,
 
después de un año
 
bajo la tierra,
 
igual que sobreviviente
 
que vuelve de la guerra.
 

Tantas veces te mataron,
 
tantas resucitarás
 
cuántas noches pasarás
 
desesperando.
 
Y a la hora del naufragio
 
y a la de la oscuridad
 
alguien te rescatará,
 
para ir cantando.
 

Cantando al sol,
 
como la cigarra,
 
después de un año
 
bajo la tierra,
 
igual que sobreviviente
 
que vuelve de la guerra.


María Elena Walsh firma.png






4 comentarios:

  1. Su apariencia puede parecer desagradable, pero no hay que preocuparse, "No muerden, ni pican, no pueden hacer nada dañino para el hombre. Lo peor que se puede decir de ellas es que si tienes árboles frutales u ornamentales, los pueden dañar cuando las hembras ponen los huevos. Más allá de eso, son inofensivas".

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  2. Cantos de cigarra... sencilla manera de enamorar a través de su canto .. Vive solo un mes de manera intensa para amar y procrear... perfecta naturaleza que nos muestra mil formas de vivir en armonía con lo que nos rodea, aprender de ella fascinante tarea. Hermosa iniciativa para conocer lo hermoso que existe en nuestra tierra y la importancia que tiene para la formación como seres humanos y trabajar con más ahincó para la conservación del planeta nuestra casa donde convivimos día a día

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  3. EXCELENTE INFORMACIÓN, GRACIAS POR COMPARTIRLA .... CUIDEMOS EL PLANETA.

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  4. Hermosos cantos de cigarras...lllamadas para el amor... que interesante articulo, gracias por cultivarnos cada dia! Que maravillosa es nuestra naturaleza!

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